sábado 22/1/22
ALEMANIA-ARGENTINA

Un tanque contra una pulga

El equipo alemán habla de argumentos futbolísticos superlativos, mientras que los argentinos confían en la aparición de una estrella que pudo ser fugaz. El mejor momento de Messi ya pasó, pero las finales no se juegan

Müller y Messi también se juegan los títulos individuales. | Estrella Digital
Müller y Messi también se juegan los títulos individuales. | Estrella Digital

El fútbol, como todos los deportes de alto nivel competitivo, tiende a la superación progresiva de las marcas, aunque tampoco se libra de algunos periodos de bajón generalizado. Por eso, Messi es el mejor jugador de la historia, aunque su mejor momento pasó y parece que definitivamente. Además, en este Mundial, lejos de las historias que quieren vender las televisiones que compraron sus derechos, se está viendo que el fútbol vive una época de vacas flacas.

Salvo el encuentro entre Brasil y Alemania, el nivel de fútbol que han visto los aficionados en el Mundial 2014 es alarmantemente bajo. Alemania es con mucha diferencia la mejor selección del momento, pero no jugó bien hasta el penúltimo partido y eso deja una gran duda. Sin embargo, los argumentos de Argentina solo se escudan el de una estrella venida clamorosamente a menos.

‘La Albiceleste’ es claramente la perdedora según las apuestas, pero los argentinos se motivaran diciendo que lo de los teutones fue solo un partido bueno. Sin duda alguna, los planetas no se volverán a alinear como en el pasado martes. No todo le saldrá bien a Alemania este domingo, pero tampoco lo necesita contra un equipo que no es mucho mejor que el brasileño salvo en un aspecto: Argentina tiene muchos jugadores con el gol en su ADN.

Por eso, el partido tendrá un guion claro como el que se esperaba por parte de los brasileños. Alemania tendrá el balón y los argentinos buscarán el éxito a partir de un orden perfecto. Después, les queda confiar en que Messi o Higuaín cazarán un balón suelto o en que los centrales podrán sacar petróleo en alguna jugada a balón parado.

Di María o la nada en el centro del campo

Asimismo, las lesiones tampoco favorecen a los de Sabella. La duda de Di María es mucho más importante que la de Boateng porque ‘el Fideo’ es el único capaz de crear algo imaginativo en el equipo sudamericano. Sus conducciones parecen la única opción para profundizar que tiene un equipo que tiende al atasco en la circulación en el centro del campo.

Además, la historia reciente está claramente en contra de los argentinos. Cada equipo ha ganado una de las dos finales en las que se han enfrentado, pero el 4-0 del Mundial de Sudáfrica todavía escuece en las mentes de Messi y compañía. Argentina no gana a Alemania en partido oficial desde 1986 y llega a la final sin haber pasado ninguna prueba de auténtico peso, con todos los respetos a un equipo holandés que destrozó a España, pero que solo se dedicaba a confiar en el milagro de Robben.

Por el contrario, Alemania corre el riesgo de pensar que el partido puede ser más fácil de lo que parece, aunque el gen competitivo de esta selección es difícil que le abandone. Si Khedira, Kroos y Müller están al nivel que han mostrado hasta ahora, los de Sabella no tienen absolutamente nada que hacer. La defensa germana dará pocas opciones con un Neuer que está iluminado en las salidas de su arco y con un Hummels que, aunque entre algodones, tiene más capacidad para sacar el balón jugado que todos los centrocampistas de su rival en la final juntos. Como diría Alfredo Di Stéfano, “las finales no se juegan, se ganan” y eso es la única realidad en la que pueden confiar sus paisanos.

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