lunes 18.11.2019
40 AñOS FUERA DE CARTELERA

EQUUS, todo un desafío para el espectador

Esta obra teatral de Peter Shaffer, invita a que nos preguntemos sobre las áreas de nuestra personalidad más oscuras, ocultas e inquietantes. Un texto inmenso y una puesta en escena implacable

Desnudo integral en el escenario
Desnudo integral en el escenario

Sexo y violencia, religión, pasión, locura. ¿Dónde quedan nuestras pulsiones de agresividad, sexualidad y trascendencia? ¿Es lícito reprimirlas o eliminarlas en aras de la "normalidad"?

Equus formula esas preguntas en forma de latigazo escénico pleno de sexualidad y violencia latentes y que, al final, explotarán a la vista del espectador. Relata la historia de un psiquiatra que intenta tratar a un joven adolescente que padece una patológica fascinación sexual y religiosa por los caballos, a los que ama y agrede. Un joven de 17 años que deja ciegos a seis equinos en un establo, sin razón aparente.

El psiquiatra, fascinado por la mitología y la filosofía griegas, envuelto en un matrimonio vacío, no puede evitar sentir cierta curiosidad por la atípica devoción que el chico muestra hacia su objeto de deseo y comienza a cuestionarse si "curar" para readaptarlo a la sociedad castradora es ético o no.

Equus es una obra escrita por Peter Shaffer en 1973 y estrenada en Londres en el mismo año. Desde entonces, este texto ha alcanzado una repercusión mundial inmediata. Shaffer se basó en un hecho real para construir una historia sobre la fascinación sexual y religiosa que ejerce un caballo en un chico de 17 años y su tratamiento en un hospital psiquiátrico. El autor cuestiona con este texto qué es lo que la sociedad contemporánea considera normal y las restricciones que esa misma sociedad está dispuesta a ejercer para mantener a toda costa esa normalidad.

La última vez que se puedo ver esta obra en Madrid fue en 1975 y supuso una auténtica convulsión en la cartelera madrileña por la originalidad de su puesta en escena, por el desafío que la obra lanza al espectador y, también, por ser la primera vez en nuestro país que se pudo ver un desnudo integral en un escenario. Desde entonces, ninguna compañía profesional ha vuelto a ponerla en pie en Madrid.

Ahora de la mano de Juanma Gómez, uno de los protagonistas de la obra y también uno de sus productores y la dirección de Carlos Martínez-Abarca llega su reestreno de acuerdo a los condicionantes de nuestra época. "Cuando Juanma Gómez me propone montarla, y después de recuperarme del susto, la estudio con calma y entonces, ya me quedo prendado de ella", cuenta Martínez-Abarca.

Carlos y Juanma byn

Juanma Gómez y Carlos Martínez-Abarca. | Sara Amo

"Hacer teatro arriesgado es nadar contracorriente; pero nos hemos juntado el equipo perfecto para hacerlo...", comenta Martínez-Abarca. Y cuando te arriesgas con el respaldo de un material tan bueno y un equipo tan sólido y creativo, las cosas acaban funcionando. Equus está llegando a mucha gente: 1 hora 50 minutos de suspense, violencia y sexualidad latente y finalmente explícita, ligados a una temática que te remueve..." Creo que interesará. De verdad siento que el público está deseando que lo agiten, que le conmocionen...¡siempre hemos acudido al teatro a eso! Y lo siento, hoy creo que ya estamos hartos de que nos mastiquen la comida para que sea fácil de tragar", dice Carlos Martínez-Abarca.

En estos días han asistido a la función un grupo de jóvenes de 25 años que han visto poco teatro: entendieron todo lo que se quiere contar, les fascinó el espacio y la forma de hacerlo. Por eso, Martínez-Abarca afirma rotundo: "Esto es para una minoría, sí... inmensa".

Qué decir del espacio, "Arte&Desmayo", perfecto para esta puesta en escena porque "ofrece la posibilidad de que el público haga una inmersión en Equus y no se pueda escapar; es una obra que alerta al individuo y la sociedad sobre el exceso de control y sus peligros: ¡qué necesario y maravilloso poder verla "sin controlarla" a distancia! En el fondo esta sala y la disposición del público es lo más coherente con el mensaje de Shaffer", comenta Martínez-Abarca.

Dentro del reparto, Equus da la oportunidad de debutar a jóvenes profesionales en cuya formación ha tenido el privilegio de intervenir. "Y ahora dan el salto al mundo profesional con todas las garantías. Y yo reivindico la necesidad de que todos nuestros jóvenes talentos salgan de la Escuela. La de actor no es una profesión para analfabetos funcionales, que tanto abundan en nuestras producciones de cine y televisión. ¡Directores de casting, realizadores, productores, poneos las pilas de una vez: aquí está el talento de una nueva generación! Lo que estamos haciendo nosotros es lo normal en cualquier país civilizado y aquí es la excepción. Un escándalo. Y un lujo ir contracorriente en esto", sentencia Martínez-Abarca.

Protagonistas vestidos (2)

Esta obra, que apela a nuestro lado oscuro, está funcionando y el éxito de público y crítica de Equus está siendo rotundo, además han finalizado su experiencia en el mundo del crowfunding satisfactoriamente. Un equipo colosal al que temblaban las piernas cuando el 15 de julio de 2015, Carlos Martínez-Abarca presentó el proyecto de montaje, pero a los que no les ha temblado el pulso para ponerlo en pie.

Una última frase con la que coronar y animar al público a que se asomen al espectacular trabajo de Arte&Desmayo y la compañía de Equus. Es de la obra Woyzeck de Georg Büchner y dice así: "Todo ser humano es un abismo. Da vértigo asomarse a él".

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