lunes 09.12.2019

¡Porca miseria!

Lo sorprendente no es que Cháves y Griñán mantengan sus escaños tras ser llamados a declarar como imputados por el Tribunal Supremo, sino que los conservaran todavía. Pero hablar de decoro, de amor propio, de vergüenza torera, es mucho hablar si nos referimos a la política española, a los políticos españoles. Chaves y Griñán, presidentes ambos de la Junta de Andalucía mientras en sus covachas se desviaban y escamoteaban los dineros públicos, ¿no saben que en el sueldo de presidente va la asunción de la máxima responsabilidad política, esto es, de la máxima responsabilidad? Como mínimo, y en tanto se sustanciaban las diligencias sobre el monumental saqueo, uno y otro deberían haberse marchado a su casa, a esperar allí los acontecimientos sin perjudicar más a su partido y sin seguir cobrando del Erario que tan malamente defendieron.

Lo más seguro es que ni Cháves ni Griñán se llevaran un duro de los millones de ellos que desaparecieron con los EREs, los cursos de formación y demás atracos, pero más seguro aún es que a ellos correspondía velar para que nada de eso sucediera en los predios de la administración que dirigían. Sin embargo, prefirieron, en vez de dar la cara, alebrarse en el aforamiento del escaño a esperar que escampara. Pero no ha escampado, sino al contrario, pues con la lluvia se mezclan hoy los salivazos de una sociedad indignada con el choriceo, el caciquismo, el amiguismo y el clientelismo que en la Junta andaluza, como en los gobiernos catalán y valenciano, como en la Comunidad de Madrid, alcanzaron grados delirantes y devastadores.

Desde que se hundió en la menesterosidad ideológica, orgánica y electoral, nunca como ahora lo tuvo tan a huevo el PSOE para recobrarse y recuperar el aliento y el influjo perdidos: El PP, con sus brutales sevicias a la población durante su infausto gobierno, se lo ponía en bandeja. Ni Podemos, flor de un día, ni Ciudadanos, flor de otro, podrían estorbarle exageradamente. Pero la miseria le ha hecho mísero, y ni siquiera es capaz de respetar sus primarias ni su código ético. Capaces son ya entre todos, en el PSOE, de contribuir decisivamente en el encumbramiento de personajes como Pablo Iglesias, Tania Sánchez, Albert Rivera o Moreno Bonilla.

¡Porca miseria!
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