viernes 3/12/21

Albiol no engaña

Xavi Albiol no engaña. Siempre dice lo mismo sobre los mismos asuntos, por eso creo que tiene una gran oportunidad en estas próximas elecciones de ganar a las encuestas. Los pronósticos publicados donde anuncian subidas al PSOE y a Ciudadanos no creo que sean veraces.

Albiol tiene muchas líneas de argumentación muy superiores y no cabalga entre contradicciones de los que quieren contentar a todos. Albiol sabe que representa mejor que nadie la coherencia de décadas de combate al nacionalismo, tiene en su haber y lo sabrá vender la recuperación económica de la que Cataluña se ha descolgado y solo, repito, solo el PP está en disposición de volver a aupar a Cataluña al carro del progreso real. El destrozo económico que los nacionalistas han hecho en Cataluña, al que se sumó el despilfarro escalofriante de los gobiernos socialnacionalistas de Maragall y Montilla, y el ataque a los motores económicos de los podemitas en Comú, con trompazos al turismo e inseguridad jurídica municipal permanente protegiendo okupas. Ante eso, solo el PP tiene y ofrece las decisiones verdaderas, las que generan empleo, las que crean riqueza, las que sacan a los ciudadanos de las dificultades. Ciudadanos no está en esa vía. Ni se le espera.  Su gurú económico, Garicano, que vive en Londres y pasa el fin de semana en Ámsterdam, fue el mayor partidario de traer la troika a España para que nos intervinieran nuestra economía. Prefería bajar un 30% los salarios a los funcionarios y a las pensiones que intentar el esfuerzo nacional que Rajoy ha pilotado con éxito indiscutible. Ahora no se quieren acordar, pero las hemerotecas y la red son implacables. Habría que preguntarse qué arbitrismo tendrá preparado para Cataluña. Los catalanes pueden temblar.

La economía es un punto fuerte de Albiol. Y mucho más.

A Albiol nunca le veremos en una cena organizada por Cecot, la asociación empresarial independentista, en donde se homenajeaba a Carmen Forcadell, como se ha visto a una sonriente Arrimadas; ni blindando la inmersión lingüística, como firmó Rivera con el PSOE en el pacto de investidura fallida de Pedro Sánchez. Ciudadanos está empezando a tener los mismos reflejos que el PSOE, el síndrome del partido bizco, que quiere votantes nacionalistas distraídos y descontentos para mezclarlos con unionistas angustiados, mira a izquierda y derecha, a los nacionalistas y a los unionistas. Después de las elecciones, todos los de Ciudadanos con collarín por la tortícolis ideológica y haber destruido las almohadillas entre las cervicales.

Albiol tiene claro que en economía no hay recetas mágicas ni rápidas, se trata de esfuerzo y resistencia, prudencia y claridad. Sabe de los esfuerzos de las familias y los sacrificios de las personas, conoce de las preocupaciones de los mayores de 55 años, esos que ven que su pensión presente o futura corre peligro, como con el PSOE cuando las congeló Zapatero o las bajó Felipe Gonzalez. Y Garicano, el economista listo y sin corazón de Ciudadanos, no le importaba que la troika arramplara con la seguridad económica de los mayores. Ciudadanos, mucho postureo, mucha sonrisa pero, si eres mayor de 40, no tienes sitio en su sociedad ideal. La política con alma de hielo.

El PSOE también era bizco, en su seno electoral conviven nacionalistas burgueses de alto poder adquisitivo y trabajadores unionistas de zonas industriales, que se las ven y se las desean para llegar a fin de mes. Casar a un divorcio. Pero es que hay una nueva condición, no molestar las expectativas fantasiosas del líder Sánchez, el mudo veintinueve días al mes, solo sube en las encuestas si no habla. Con esto Iceta ya no es bizco, es trizco. El acabose táctico.

Solo Albiol garantiza seguridad en la unidad de España, recordemos que Arrimadas declaró que ella sería partidaria de un referéndum “legal” con gran escándalo entre sus filas, e Iceta es unionista de día, plural por la tarde y por la noche puede salirle la vena nacionalista dependiendo hora y lugar. Solo Albiol siempre ha dicho lo mismo.

Por no hablar del 155, Ciudadanos y PSOE se hacían cruces solo nombrarlo y, si hubieran apoyado su aplicación en septiembre después del lamentable y antidemocrático espectáculo en el Parlamento de Cataluña, no se habría llegado tan lejos en el deterioro de la situación.

Abiol es la mejor opción, la más solvente. Seguridad constitucional más que ninguno, seguridad económica demostrada y relación política con el Gobierno. Todo ello, constitución, economía y gobierno, supone que España es la solución. Albiol no engaña, es lo mejor que hay. Claro y rotundo.

Juan Soler es senador de España

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