Martes 25.06.2019

Primero de Mayo con rostro de mujer

Ciento veintinueve años después el Primero de Mayo sigue vigente. El Primero de Mayo es un triunfo internacional de una clase trabajadora que atemorizó a los poderosos. Aquel 1 de mayo de 1886 era la fecha en que debía entrar en vigor la jornada de ocho horas en Estados Unidos. En muchas ciudades, las empresas accedieron a esta petición sindical durante el mes de abril. En otras, como en Chicago, la patronal se opuso frontalmente.

No quedó otra salida que la huelga. En los primeros días de mayo, 40.000 personas dejaron sus puestos de trabajo. Los sindicalistas convocaron un mitin en la plaza Haymarket el 4 de mayo por la tarde. Cerca de 15.000 personas se congregaron para escuchar a sus líderes: August Spies, Albert Parsons y Samuel Fielden.

Al finalizar el mitin la policía disparó sobre los asistentes. Entonces, alguien arrojó una bomba sobre las fuerzas de seguridad. Los policías, con refuerzos, inician un tiroteo indiscriminado contra los manifestantes. August Spies, Albert Parsons, Samuel Fielden, Oscar Neebe, Adolf Fischer, Georg Engel, Michael Schawb y Louis Linng son detenidos y, tras una farsa de juicio, condenados a la horca. Sólo Schawb, Neebe y Bielden se libraron de morir al conmutarse su pena por quince años de prisión.

No debemos olvidar estos hechos de 1886 que fueron una batalla por la conquista de derechos, una batalla en la que se terminó criminalizando a las víctimas, algo que sigue sucediendo más de un siglo después en tantos órdenes de la vida. Fueron estos hecho los que provocaron la primera convocatoria mundial del 1º de mayo en 1889.

Este Primero de Mayo lo estamos viviendo en un contexto muy especial y por ello tendrá rostro de mujer. Por ser prolongación de las movilizaciones del 8 de marzo y por la alarma social creada con la reciente sentencia de la Audiencia Provincial de Navarra que considera “abuso” la violación de cinco hombres, cinco monstruos afirmo yo, a una joven de dieciocho años.

El terrorismo machista existe porque hay quien lo jalea, consiente y mantiene como ocurre en la Audiencia de Navarra. Por ello debe corregirse esa sentencia y depurarse responsabilidades, fundamentalmente sobre el voto particular del juez Ricardo González, que considera inocentes a estos violadores. Con situaciones como esta, el Poder Judicial está creando el caldo de cultivo para que la ciudadanía se tome la justicia por su mano.

Sin duda, la “Justicia” no tiene buena salud en este país. Me refiero también al caso del policía municipal, “Ronin 47”, delegado de CCOO, que denunció insultos fascistas por parte de otros policías a la alcaldesa de la ciudad.

Sorprendentemente ha sido archivada la causa en una acción vergonzosa, ya que el auto ha sido conocido a través de los medios de comunicación y con una celeridad sorprendente.

Por supuesto que CCOO recurrirá esta decisión judicial.  Es evidente que el ámbito en el que se vertieron los insultos y comentarios xenófobos y racistas por parte de varios policías municipales “no es privado”, tal y como enuncia el auto judicial, sino que se trata de un espacio “público” al que tenían acceso más de cien agentes del Ayuntamiento de Madrid.

Con todo, Manuela Carmena, alcaldesa de la capital ha vencido una batalla al fascismo al lograr que desaparezcan del callejero 52 nombres de golpistas y poder incluir en él el nombre de Marcelino Camacho. Una gran noticia recibida en este escenario previo al Primero de Mayo.

Pero este Primero de Mayo se vive también en un escenario muy particular, fundamentalmente en la Comunidad de Madrid. La región se encuentra empantanada desde hace ya muchos años en el lodo de la corrupción. El penúltimo capítulo ha sido la dimisión de la presidenta Cristina Cifuentes por falsear un máster y tras publicarse que robó unas cremas en un supermercado.

El último capítulo, a las horas que redacto estas líneas, es la imputación de Alberto Ruiz-Gallardón en el “Caso Lezo”. Gallardón era el único expresidente de la región en la interminable "era PP” que no había sido salpicado por el lodo. La Comunidad de Madrid tiene la posibilidad de regenerarse, de variar el rumbo, pero está por ver si el grupo parlamentario de Ciudadanos en la Asamblea de Madrid lo permite.

Con todo, la región de Madrid es ejemplo de desigualdad y desequilibrio. Es la región más rica de España, con un crecimiento del 3 por ciento del PIB, pero donde la pobreza sigue creciendo.

En Madrid, la riqueza se ha recuperado, pero el empleo que se genera es escaso, precario, afectando especialmente esta precariedad a las mujeres y a la juventud. Un paro que, además está cronificándose.

En Madrid, como en España, hay crecimiento pero no hay reparto y, si sigue dándose esta situación, seguirán los conflictos sectoriales y se generalizará el  conflicto social.

Los sindicatos de clase no tenemos ningún interés en que haya conflicto. Somos los más interesados en que haya acuerdo en materia de negociación colectiva, pero no nos sirve cualquier acuerdo, y menos en un tiempo en que la productividad crece el doble que los salarios, en un tiempo en que los salarios deben subir y, particularmente, los más bajos. Un tiempo, en definitiva, en que se crece mal porque no se reparte la riqueza.

La movilización sirve y como ejemplo la presión ejercida para que las pensiones se adecuen al IPC y no se aplique el factor de sostenibilidad. No es lo que reclamamos, que reclamamos una reforma estructural que derogue la reforme la reforma de 2013, pero se ha conseguido que durante dos años las pensiones no pierdan poder adquisitivo y el factor no se aplique hasta 2023, toda una rectificación del gobierno.

No había dinero, pero de repente… sí hay. A este Gobierno se le cae la máscara, la misma que se ponen los empresarios al racanear salarios.

En estos tiempos de crecimiento económico, pero de devaluación salarial y de pensiones, de paro desbocado, de precariedad, de desigualdad… es el momento deorganizar. Hay que moverse y hay que mover, es tiempo de ganar.

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