viernes, julio 19, 2024
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Francia se prepara para una decisiva segunda vuelta en las elecciones legislativas

El reparto definitivo de escaños determinará si Bardella se convierte en el próximo primer ministro

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Este domingo, los ciudadanos franceses acuden nuevamente a las urnas para la segunda vuelta de las elecciones legislativas, un evento que no solo determinará el futuro inmediato del país sino que también pondrá a prueba el sistema político que ha prevalecido en Francia durante décadas, caracterizado por un claro cordón sanitario frente a la ultraderecha.

La Agrupación Nacional, con Le Pen a la cabeza, lidera la primera vuelta de las elecciones legislativas en Francia

El presidente Emmanuel Macron anunció la convocatoria electoral justo después de que cerraran los colegios electorales tras los comicios europeos. En esa votación, la Agrupación Nacional arrasó con más del 30 por ciento de los votos, lo que llevó a Macron a justificar la necesidad de pulsar nuevamente la opinión ciudadana con una renovación de la Asamblea Nacional, cuya renovación no estaba prevista hasta 2027.

Un escenario político turbulento

La mera convocatoria electoral desató un terremoto político y las opciones de la ultraderecha de alcanzar el poder movilizaron a los franceses de ambos extremos del espectro político. La participación en la primera vuelta, celebrada el pasado domingo, superó el 66,7 por ciento, casi 20 puntos más que en 2022.

La Agrupación Nacional, coaligada con Los Republicanos, logró imponerse por primera vez en unas elecciones legislativas, obteniendo uno de cada tres sufragios válidos, frente al 28 por ciento del Nuevo Frente Popular (NFP) de formaciones de izquierda, incluyendo al Partido Socialista (PS) y La Francia Insumisa (LFI).

La coalición Juntos, que representa a los aliados de Macron, quedó en tercera posición con un 21 por ciento, confirmando las predicciones de los sondeos, que anticipaban una posible ‘cohabitación’ con un Gobierno de signo político diferente, un fenómeno que no se veía desde 1997-2002.

La lucha por los escaños

El sistema electoral francés, basado en circunscripciones uninominales, no traduce los porcentajes de votos directamente en escaños. En la primera vuelta, solo se repartieron 66 escaños para aquellos candidatos que obtuvieron mayoría absoluta. Entre ellos, se encuentra la dirigente ultraderechista Marine Le Pen, quien ya tiene asegurados 38 compañeros en la Cámara Baja del Parlamento.

Por su parte, el Nuevo Frente Popular obtuvo 32 escaños, en su mayoría para la LFI de Jean-Luc Mélenchon, mientras que el bloque ‘macronista’ se garantizó solo dos representantes, a la espera de poder amortiguar este domingo una derrota que previsiblemente los mantendrá en tercera posición.

Estrategias y renuncias

El líder de Agrupación Nacional, Jordan Bardella, aspira a ser primer ministro, aunque ha prometido que solo buscará encabezar el Gobierno si cuenta con una mayoría absoluta. Este umbral es el que quieren evitar sus rivales a toda costa, conscientes de que una de las alternativas es la ingobernabilidad.

Por este motivo, tanto el Nuevo Frente Popular como Juntos acordaron retirar a sus respectivos candidatos en circunscripciones donde quedaron terceros, para aglutinar votos y formar un frente común contra la ultraderecha. Macron habló ya en la noche de la primera vuelta de una «gran concentración democrática».

Más de 200 candidatos han cumplido esta consigna y se han retirado, aunque la polémica ha surgido por la reticencia de varios aspirantes ‘macronistas’ de ceder su puesto, principalmente por sus reticencias a apoyar candidaturas vinculadas a LFI, a quienes consideran de extrema izquierda y comparan con los riesgos de la Agrupación Nacional.

Seguridad y tensión

El Ministerio del Interior ha preparado un dispositivo de seguridad con 30.000 policías y gendarmes, con 5.000 de estos efectivos desplegados en París y sus alrededores. Temen problemas de orden público tras una campaña marcada por movilizaciones sociales y violentos incidentes contra candidatos. El ministro Gérald Darmanin confirmó el viernes 51 casos de agresión física o verbal contra candidatos y simpatizantes, en una campaña especialmente tensa.

El día después

Francia amanecerá con una nueva Asamblea Nacional y, posiblemente, con un debate sobre la gobernabilidad. Si la ultraderecha no logra la mayoría absoluta, la Cámara Baja se verá abocada a nuevos equilibrios. Macron ha dejado claro que no dimitirá pase lo que pase en estas elecciones y que la ‘cohabitación’ es un escenario probable, lo que implicaría la formación de un Gobierno de coalición que deberá sostenerse al menos durante un año, según establece la Constitución francesa en su artículo 12, que prohíbe una nueva disolución del Parlamento en doce meses.

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