jueves 21.11.2019
salud

Dejar los ansiolíticos con el método Vive Sin Ansiedad

Tan importante como tomar las sustancias adecuadas y hacerlo del modo correcto es saber cómo dejarlas sin que el organismo experimente reacciones adversas, y en este sentido, el curso Vive sin ansiedad ofrece unas pautas muy concretas que ayudan a hacerlo de la mejor forma posible

Dejar los ansiolíticos con el método Vive Sin Ansiedad.
Dejar los ansiolíticos con el método Vive Sin Ansiedad.

Tan importante como tomar la medicación adecuada es saber dejar de hacerlo. En el método Vive Sin Ansiedad, de Eric K. Gutiérrez, se destina un tema a este punto, que resulta crucial para evitar los problemas que suelen asociarse a un abandono repentino de la medicación.

La mayoría de los tratamientos contra la ansiedad van a incluir de un modo u otro el uso de sustancias.

Los ansiolíticos son una ayuda eficaz a la hora de afrontar crisis puntuales, pero hay que saber manejarlos y sobre todo tener conciencia de los riesgos que pueden llevar aparejados.

Los riesgos de los ansiolíticos no se limitan a su consumo, sino que también existen a la hora de descontinuar su uso.

Tan importante como tomar las sustancias adecuadas y hacerlo del modo correcto es saber cómo dejarlas sin que el organismo experimente reacciones adversas, y en este sentido, el curso Vive sin ansiedad ofrece unas pautas muy concretas que ayudan a hacerlo de la mejor forma posible.

Para saber qué riesgos hay en este proceso, y tener una información más completa sobre las sustancias que se pueden consumir en el tratamiento de la ansiedad vamos a estudiar en profundidad qué son los ansiolíticos y sus posibles efectos.

medicación ansiedad

Qué son los ansiolíticos

Los ansiolíticos son una medicación específica para el tratamiento de la ansiedad. Actúan sobre el sistema nervioso central disminuyendo el insomnio, el nerviosismo, la angustia o los ataques de pánico, al reducir la frecuencia cardiaca y respiratoria.

Su tiempo de actuación es por lo general muy breve por lo que pueden tomarse en momentos de crisis para conseguir reducir sus efectos, aunque también hay sustancias cuyo efecto es más prolongado.

Los ansiolíticos más conocidos son las Benzodiazepinas, entre los que se encuentran medicamentos tan conocidos como el Xanax o el Diazepam.

Pese a la eficacia demostrada, se trata de medicamentos muy potentes que pueden generar problemas, por lo que es imprescindible que su prescripción esté a cargo de un profesional médico, con preferencia, un psiquiatra.

Tipos de ansiolíticos y antidepresivos

En el tratamiento de la ansiedad no sólo se emplean ansiolíticos. Los antidepresivos son otra clase de medicación que resulta eficaz, aunque, contrariamente a lo que sucede con los primeros, sus efectos no son inmediatos, sino que tardan más en hacerse patentes, entre 10 y 15 días.

A la hora de que un profesional médico asigne una medicación, tiene que tener en cuenta diversas circunstancias, dado que existen distintas clases de ansiolíticos y que éstos producen distintos efectos.

Los hay de vida más larga o más breve, los que se prescriben para su uso regular o para atajar crisis puntuales, y al mismo tiempo, hay que tener en cuenta su posible interacción con otros medicamentos que se puedan estar tomando.

Una de las razones por las que nunca debe tomarse ni ansiolíticos ni antidepresivos sin control médico es la gran variedad de sustancias existente, cada una con sus efectos. Para que el medicamento ofrezca el máximo beneficio con el mínimo de inconvenientes, hay que conocer sus particularidades, y sólo un psiquiatra es la persona indicada para estudiar al paciente y recetar el fármaco que mejor se ajusta a su situación.

Entre los ansiolíticos encontramos los barbitúricos, las benzodiazepinas, el meprobamato, la buspirona, los anti-histamínicos y los bloqueantes beta-adrenérgicos. Unos tienen más efectos secundarios, otros producen mayor sedación, los hay que actúan sobre unos receptores y los que actúan sobre otros.

Tanto de lo mismo sucede con los antidepresivos, ya que cada clase de antidepresivo afecta a los neurotransmisores de una forma distinta.

Por consiguiente, es importante hacer mucho hincapié en que, sin tener un conocimiento específico de las características de cada medicamento, tomarlos sin ningún tipo de control y seguimiento puede resultar peligroso.

Uso correcto de la medicación

No se trata de alarmar a nadie. Los medicamentos que se emplean en el tratamiento de la ansiedad son muy seguros, y no tienen efectos secundarios demasiado importantes siempre que se utilicen en las dosis adecuadas.

Lo que ocurre es que, con demasiada frecuencia, ya sea por desidia o cualquier otra razón, se prescinde de visitar a un profesional médico y se toma un fármaco concreto simplemente porque a alguien que conocemos le funcionó.

Esto está muy alejado de lo que se puede considerar un uso correcto. Cada persona tiene unas características particulares y lo que en un caso puede funcionar de manera excelente, en otra persona puede ocasionar la aparición de efectos secundarios.

Por eso, en lo que se refiere a medicación, hay que asegurarse de que se siguen unas pautas.

- Mantener un control estricto
Tomar ansiolíticos sin ser estricto en las cantidades y plazos puede conllevar desde la aparición de efectos secundarios hasta tolerancia o incluso dependencia. Una persona de a pie no tiene la capacidad de saber qué dosis con qué frecuencia y durante cuánto tiempo se ha de tomar un fármaco ansiolítico.

- Ser regular en su administración

En el caso de los antidepresivos especialmente, su eficacia va unida a la toma regular de las dosis recomendadas. Si no se mantiene una disciplina, lo más probable es que los efectos se retrasen o incluso que el fármaco pierda toda su capacidad de hacernos mejorar.

En este punto hay que hacer un alto para dejar claro que la medicación, siendo como es un aspecto muy importante en el tratamiento de la ansiedad, no puede ser la única.

La ansiedad sólo se supera cuando se aborda desde un enfoque más amplio. La medicación puede mejorar algunos aspectos, pero se hace imprescindible trabajar otros aspectos y poner en marcha determinadas técnicas que exigen esfuerzo y disciplina por parte del paciente.

Descontinuación del tratamiento con fármacos

Los fármacos, si están prescritos correctamente, van a causar un efecto en el estado de ánimo. Y si se siguen las directrices del método y se ponen en marcha determinados hábitos, esta mejoría va a resultar evidente en un momento u otro.

Es aquí donde Eric K. Gutiérrez pone el foco porque esa mejoría empuja a muchas personas a creer que ya no necesitan continuar tomando ansiolíticos ni antidepresivos y los abandonan de la noche a la mañana.

Cuando esto sucede, los efectos suelen ser devastadores en lo que se refiere al efecto rebote.

Una persona que haya seguido el método y avanzado de forma notable en la superación de la ansiedad puede encontrarse de repente teniendo una recaída grave, con ataques de pánico muy intensos, tan sólo por no haber sabido descontinuar el tratamiento con fármacos.

Por eso, en este capítulo se incide sobre la importancia de ir disminuyendo las dosis de manera gradual, en lugar de pasar abruptamente de un proceso de medicación a otro en que la sustancia prescrita desaparece radicalmente del organismo.

No hay que olvidar que, al fin y al cabo, aunque terapéuticas, estamos hablando de drogas, y el cuerpo humano desarrolla con cualquier droga reacciones como la tolerancia (necesidad de una mayor dosis para lograr los mismos efectos) o el síndrome de abstinencia, además del ya mencionado efecto rebote.

Conclusión

El tratamiento de la ansiedad debe abordarse desde un conjunto de técnicas psicológicas, pero el apoyo farmacológico es también un elemento clave en el éxito de dicho tratamiento.

Para que el uso de ansiolíticos y antidepresivos ofrezca los mayores beneficios y el menor número posible de efectos secundarios ha de estar supervisado por un médico, y si es posible, especializado en Psiquiatría.

Sólo un Psiquiatra tiene la preparación para conocer a fondo la gran variedad de sustancias existente, sus características, efectos y dosis.

Y aunque el tratamiento con fármacos no debe ser ni mucho menos permanente, tan importante es la administración de las sustancias y dosis adecuadas como el modo en el que se descontinúa su uso.

Esto implica que no sólo hay que recurrir al Psiquiatra para que recete el medicamento que mejor se amolda a solucionar los síntomas que se presentan, sino que hay que consultarle igualmente para, cuando se nota una mejoría evidente, que nos ayude a marcar un itinerario de salida para esa medicación.

El curso Vive sin Ansiedad de Eric K. Gutiérrez toca una gran variedad de técnicas psicológicas inspiradas en los conocimientos de nombres ilustres en este campo, pero no deja de lado el aspecto de la farmacología. Un gran mentor es el doctor y psicólogo Peter Breggin

Con las pautas que se marcan en el método, y la asistencia de especialistas en psicología y psiquiatría que apoyan a Eric K. Gutiérrez en la plataforma, cualquier persona con problemas de ansiedad podrá adquirir las herramientas prácticas para enfrentarse al problema, y además conocerá la importancia de la farmacología y los riesgos que representa. Gracias a esto podrá conseguir resultados persistentes en el tiempo, sin el peligro de que pueda recaer en posteriores crisis por culpa de una descontinuación inadecuada de los ansiolíticos y antidepresivos que les hayan sido prescritos.

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