LECTURAS PARA HALLOWEEN

Terror en la ‘Montaña rusa’

Fernando López Guisado nos propone en su último libro 28 relatos de terror para amenizar la Noche de Halloween  

Fernando López Guisado y su obra la "Montaña Rusa"
Fernando López Guisado y su obra la "Montaña Rusa"
Terror en la ‘Montaña rusa’

Esta noche es Noche de Difuntos, víspera de la festividad de Todos los Santos. Una noche en la que el miedo a que algún ser malévolo regrese del otro lado, con la perversa intención de arrebatarnos el alma, recorre la espina dorsal a modo de turbador escalofrío. A esta noche se le han dado diversos nombres, quizá el más poético y más nuestro sea el de ‘Noche de las Ánimas’. Hoy, por estos lares, celebramos esta fiesta cristianizada de origen celta con su denominación inglesa ‘Allhallow-even, pero en escocés. O sea, Halloween.

En todo caso, para quienes no quieran salir disfrazados de casa e ir pidiendo caramelos de puerta en puerta diciendo eso tan ocurrente de ‘Trick-or-treat’, que al parecer es más correcto traducir como ‘susto o dulce’ que por ‘truco o trato’, siempre tienen la opción de quedarse en casa leyendo un buen libro, mientras los espíritus de los difuntos vagan libres por el mundo. ‘Montaña rusa’ del escritor Fernando López Guisado es, sin duda, una propuesta interesante.

Subir a la ‘Montaña rusa’ (Editorial Nostrum) de López Guisado es abrir la puerta a 28 relatos de terror escritos por un autor que conoce bien a los maestros del género, como Poe, Shelley, Stoker, Stevenson o Lovecraft. Quizá por ello, el horror que despliega este sugerente narrador en sus historias tiene acento propio. De esta forma, en su libro ‘Montaña rusa’ ha sabido manejar las claves más clásicas de este tipo de literatura, construyendo, al mismo tiempo, un enfoque personal a la hora de abordar la trama de sus terroríficos relatos.

En ‘Montaña rusa’ hay sangre a borbotones, pero también ese terror paralizante que en silencio entra por las ventanas sin ser visto. Un terror que en no pocas ocasiones tiene su origen en el folclore más oscuro, en leyendas que se susurran en las noches de invierno o en personajes cuyo nombre no debe ser pronunciado.

Además, López Guisado imprime a sus relatos una acertada dimensión visual, rescatada del cine de terror y de la ciencia ficción. ‘Nada es como en las viejas películas de televisión por cable’, afirma el autor. La escritora Lola Serrano ha dicho de este libro que ‘en Montaña Rusa el protagonista de los relatos es el monstruo de las mil caras, el que se come a las personas o el que se devora a sí mismo o el que se refleja en espejos que no pertenecen a nadie,…’

El terror que nos entrega Fernando López Guisado es explícito o sutil, pero siempre ingenioso. En ocasiones, se trata de episodios que han podido acontecer sin percatarnos a nuestro alrededor, otras lo encontramos en el interior de nosotros mismos. Escritos con una prosa ágil y cuidada en los relatos de ‘Montaña rusa’ encontraremos sobresalto, espanto o agitación, pero también humor y ternura. Su autor plasma en ellos una imaginación desbordante que atrapa al lector y puede que incluso agite el sueño de más de uno o una.

Cada relato de esta ‘Montaña rusa’ es un vagón diferente al que podemos subir, para conocer la perplejidad que produce el 'Reflejo de Lorelay', a una inquietante ‘Princesita de cuento’ o a una extravagante y divertida 'Bruja', el desasosiego que suscita 'La melodía de Ulises' o el mitológico ‘Windigo’, la atribulación del indeseable 'Comegentes' o 'Tuétano', un ‘cuento infantil’ para todas las edades. Casi una treintena de relatos por los que desfilan personajes extraordinarios e inesperados que traen consigo el horror, el miedo y el asombro a partes iguales.

De esta forma, mientras ven pasar la ‘Santa Compaña’, si están en Galicia, o el ‘Ritual de las Ánimas’ que inmortalizó Gustavo Adolfo Bequer en el caso de que estén ustedes por Soria, o contemplando las calabazas con ojos, nariz y boca iluminadas con una vela en su interior, como se ha hecho en muchos pueblos de Madrid desde épocas más lejanas de las que sospechamos, pueden entregarse a la lectura de la ‘Montaña rusa’ de Fernando López Guisado. No hace falta levantarse del sillón para sentir terror de la mejor factura, mientras saboreamos unos deliciosos buñuelos de viento o unos huesos de santo.

Francisco J. Castañón