Miércoles 12.12.2018
Relaciones de pareja

Consejos para que la rutina no estropee tu relación

El tiempo provoca desgaste. La convivencia, también. Y cuando a la familia se suma un nuevo invitado como un hijo, las prioridades cambian.

Consejos para que la rutina no estropee tu relación.
Consejos para que la rutina no estropee tu relación.

Si algo caracteriza a las relaciones de pareja es por las diferentes fases por las que pasa. Al inicio, ese cosquilleo en el estómago convive con las mariposas que en él habitan provocando un constante deseo de apego y de pasar 24 horas al día juntos. Es la etapa que muchas personas no aprecian al principio, y suele ser la más echada de menos con el paso del tiempo. Seguidamente viene la etapa de asentamiento, donde se sientan las bases de la relación y en la que si bien el aleteo de las mariposas sigue vigente, quizá lo hace con menos fuerzas. El tiempo provoca desgaste. La convivencia, también. Y cuando a la familia se suma un nuevo invitado como un hijo, las prioridades cambian.

Normalmente el protagonismo que acaparaba tu media naranja se traslada al nuevo integrante de la unidad familiar. Y casi sin querer, la monotonía se apodera del día a día de la pareja. Se acabaron los viajes románticos  porque con quién se queda el crío; bajan las persianas las sorpresas inesperadas, como ese desayuno a la cama que hace las delicias de tu pareja y por supuesto apenas se sale a cenar, ni al cine. Por las noches el cansancio es la excusa perfecta para dormir a pierna suelta y, por supuesto, sin la necesidad de dormir abrazados, como se hacía en la primera fase aunque fuera pleno verano y os murierais de calor. Todo aquello queda en un segundo plano debido a la rutina, motivo número uno para que muchas relaciones cuelguen el cartel de “cerrado por derribo” tras años en decadencia.

Pequeños cambios

Si es tu caso, no te aventures. Existen razones por las que seguir, por las que tratar de no bajar los brazos a pesar de que tu relación parezca encaminada al desastre. ¿Cómo? Pues haciendo todo lo contrario a lo que os ha llevado a la actual situación de desidia. Antes de nada, habla con tu pareja y exponle tus pensamientos. Seguramente coincidan. Por ello, es necesario llegar a un acuerdo para mejorar esos aspectos que ni a uno ni otro os convencen y que deben desembocar en un reverdecimiento de viejos laureles. Con pequeños cambios diarios verás cómo tu relación vuelve a ganar en consistencia y, sobre todo, vuelve a prenderse la llama del amor que antaño os unió.

¿Cuánto hace que no besas a tu pareja al despertar? A partir de hoy será lo primero que hagas. Después, deséale suerte en el trabajo, anímala, habla con ella de más cosas que se salgan de la cotidianidad diaria. Si te preparas el desayuno, hazlo por partida doble. No hay nada que cueste menos y guste más. De buen seguro que este detalle te lo devolverá la vez que sea la otra persona quien acuda primero a la cocina. Debes echar la vista atrás. Recordar cómo era la relación en sus primeros compases. No es necesario que le hagas un regalo cada mes —como hacíais antes para celebrar vuestro primer beso— pero sí es obligatorio hacerle un detalle que no imagine, como quizá ir a recogerla a su trabajo con unos bombones o una nota en la que dejes patente ese amor que le tienes.

Poner fin a las excusas

Si tenéis un hijo en común, que no sea la excusa perfecta para no cambiar de hábitos. Si bien es cierto que requiere de cuidados específicos, también lo es que una criatura no os debe privar de realizar actividades en común. Los abuelos en estos casos suelen ser unos magníficos salvavidas. Establece, incluso, un día a la semana en la que pasen la tarde con ellos y vosotros podáis disfrutar de una sesión en la gran pantalla, un paseo romántico por el parque, una charla con café mediante o simplemente un ratito juntos, sin el jaleo ni la preocupación que habitualmente reina en vuestro nicho. Aunque no lo creas, siempre hay algún familiar o amigo dispuesto a echaros una mano. Es cuestión de atreverse a pedirlo.

Por último, uno de los errores más comunes en los que cae una pareja es, sin duda, la ausencia de relaciones. Los “me duele la cabeza”, “estoy cansado”, etcétera, son más comunes de lo que parece. Y no dejan de ser excusas. Aparentes simplezas como una ducha juntos sirven como magnífico preámbulo para retomar una práctica que en muchas parejas es imprescindible. E incluso si las relaciones son constantes pero poco satisfactorias, existen dispositivos en auge, como vibradores o consoladores, que hacen las delicias de cualquier noche de pasión. En cualquier sex shop online se pueden adquirir y para muchas parejas suele servir de revulsivo cuando la monotonía acecha.  Dicho esto, y si con estos cambios no habéis sido capaces de retomar las buenas sensaciones de la primera etapa, tampoco es mala opción acudir a un especialista. La terapia de pareja, en la que ofrecen ejercicios y tareas en común, suelen ser muy efectivas. Todo para que el amor vuelva a fluir y la rutina no estropee tu relación.