miércoles 26/1/22
intransigente con sus planteamientos políticos

Así es Montse Galcerán, la concejala ‘okupa’ y multipropietaria

La edil defensora del movimiento okupa es una persona fría, distante, autoritaria y despótica, aseguran quienes trabajan con ella en la Junta de Distrito. Afirma que a Tetuán, el distrito que preside, no llega el glamour de la Castellana, aunque ella conduce un Lexus, un coche de lujo

Montserrat Galcerán
Montserrat Galcerán, concejala presidenta del distrito de Tetuán.

Evita los típicos 'corrillos' que se forman antes de los plenos centrales en Cibeles. Es muy difícil verla departir con un compañero de otra formación política. Se muestra intransigente con sus planteamientos políticos y hace alarde de su autoridad en cada pleno de distrito de Tetuán, en el que ella ejerce como concejala presidenta. Hace y deshace a su gusto y no exterioriza síntomas de flaqueza. Presume de vivir en el barrio que preside y al cual afirma no llega el glamour de la Castellana. Sin embargo, vecinos de la zona aseguran que es muy normal verla conducir su coche Lexus, un vehículo que desentona en el barrio, por las calles de un Tetuán cada vez más sucio, dejado y con más conflictos, según afirman los mismos vecinos. Así es Montse Galcerán. 

Natural de Barcelona y catedrática de Filosofía por la Universidad Complutense de Madrid, Galcerán llegó a la capital en los años 70 y dice sentir la ciudad de Madrid como parte de su vida. Quizás ese sentimiento de arraigo le hizo embarcarse en la candidatura de Pablo Carmona durante las primarias de Ahora Madrid. Su motivación era la apertura de una "posibilidad real de cambiar la ciudad" y abrir ésta a la ciudadanía. Lo que no sabían el resto de formaciones políticas es que el traspaso de poder al pueblo con el que soñaba Galcerán iba a transformarse en insultos y malas palabras a los concejales del Partido Popular y Ciudadanos.

"Encima de que le dejo hablar, no se queje". Por increíble que parezca esta frase fue pronuncia por Galcerán durante un pleno de Distrito, cuando el vocal del grupo municipal del Partido Popular reclamó a la presidenta de distrito que cesarán los insultos que estaba recibiendo por parte del público que abarrotaba la sala.

Esta situación de desamparo a la oposición se produjo en plena polémica por la detención de los titiriteros, acusados de realizar apología del terrorismo en el mismo distrito de Tetuán. El vocal 'popular' realizó una pregunta al pleno y el público comenzó a abuchear e insultar al concejal. Es competencia de la presienta de Distrito mantener el orden porque los ciudadanos que acuden al pleno no tienen derecho a realizar ningún manifiesto de agrado o desagrado y muchos menos insultar. Hizo caso omiso a la petición de respeto por parte del representante del Partido Popular y le advirtió de que no se quejara porque "encima le dejaba hablar", según relatan fuentes presentes en el pleno del distrito.

Pero este no es el único caso en el que Galcerán ha mostrado su autoridad. La presidenta del distrito de Tetuán ha sido capaz de tumbar una propuesta que iba a beneficiar a los más desfavorecidos de la zona, sólo por el simple hecho de que la asociación que iba a llevar a cabo estas actividades era de índole religiosa. La propuesta en cuestión fue presentada por el grupo municipal de Ciudadanos y en ella instaba a la Junta de Distrito a abrir una sala del centro cultural a una asociación cuya labor se centraría en dar clases de español a inmigrantes, apoyar a los refugiados y buscar trabajo a los más desfavorecidos. Un discurso muy acorde y en la línea de la política social marcada por Ahora Madrid. Pero había un problema, se trataba de una asociación católica. Al final, Galcerán antepuso sus intereses políticos sobre las posibilidades sociales de la propuesta. 

En los plenos centrales celebrados en Cibeles su actitud no es muy diferente a la que puede mostrar en los de distrito. Su carácter frío y distante le convierte en una persona poco sociable con el resto de concejales del Ayuntamiento de Madrid. De hecho, algunos ediles del resto de formaciones políticas afirman que es muy raro ver a Galcerán integrada en los típicos corrillos o círculos que se forman antes de los plenos. Algo que sí sucede con Nacho Murgui o Celia Mayer a los que es muy habitual verles departir con sus homólogos de otros partidos en la cafetería del Ayuntamiento.