lunes 30.03.2020
INVESTIGACIÓN DEL ASESINATO DE JIMMY

La gran quedada ultra

El individuo de la fotografía vino desde Valencia con dos navajas tipo “mariposa”. Otros de Gijón. Ultras Sur y Bukaneros estaban también allí. Palos guardados en maleteros de coches y vehículos guía que llevaron a cerca de 300 ultras a retarse a orillas del Manzanares hasta que uno de ellos, Jimmy, murió literalmente a palos. Así se organizó la gran batalla del Atlético-Depor, según el sumario de este caso

José Enrique A., uno de los detenidos por la reyerta, captado en el Calderón. | ESTRELLA DIGITAL
José Enrique A., uno de los detenidos por la reyerta, captado en el Calderón. | ESTRELLA DIGITAL

¿Qué puede hacer que cuatro ultras asturianos cojan un coche y hagan 1.249 kilómetros en dos días, duerman en una habitación quíntuple y ni siquiera se queden al partido que teóricamente venían a ver? ¿Cómo un seguidor del Real Madrid fue localizado por testigos guardando palos y material de lucha en el maletero de su coche, en una reyerta entre hinchas del Atlético y del Depor? ¿Qué impulsó a una nutrida y violenta partida de la Sección Levante del Atlético de Madrid a venir desde Valencia la mañana del domingo 30 de noviembre? ¿Por qué los autobuses cargados de Riazor Blues se paran en una gasolinera de madrugada a recoger a “10 ó 12” radicales seguidores del Rayo Vallecano? El sumario que investiga el asesinato de Javier Taboada, Jimmy, hincha de los Riazor Blues, y la reyerta multitudinaria que tuvo lugar en el Manzanares la última mañana de noviembre muestra cómo las redes de ultras del país llamaron a la gran batalla.

Las cámaras de seguridad del Hotel Praga, de Madrid, captaron a cuatro huéspedes peculiares la noche del 29 de noviembre. Alojados en una habitación quíntuple, Alfonso T.M., Santiago L., Alberto E. y Adrián B., de Gijón y seguidores de la rama más violenta de los Ultra Boys –la Sección Salvaje Langreo– se encuentran en el hall del hotel con un chico de mediana edad, aspecto deportista y vestido con vaqueros e indumentaria negra. Se trata, según la Policía, de Óscar M., seguidor del Frente Atlético, que a la inusual hora de las seis y media de la madrugada va a buscar a sus visitantes. Refuerzos para la gran batalla.

Captura de las cámaras de seguridad de los radicales asturianos en su hotel. ESTRELLA DIGITAL

Igual de inusual que un ultra se pegue semejante madrugón, o alquile un coche para hacer un viaje relámpago a Madrid, es que dos autobuses cargados de ultras del Depor se paren en una gasolinera de Villalba. El sumario que investiga la muerte violenta de Jimmy, recoge el testimonio de los dos chóferes que trajeron a los Riazor Blues. Desde Villalba, un Opel Meriva negro y una furgoneta Peugeot Partner color plata guiaron a los autobuses hasta las cercanías del Manzanares. Los ultras, desde ese momento “se mostraron muy nerviosos y hablaban mucho por teléfono”, relatan los chóferes de los dos autobuses a la Policía. Quedaban pocas horas para el gran enfrentamiento.

José Luis Z. P. (Zarpe en las redes), viajó a Madrid desde su domicilio en Paterna. También lo hizo José Enrique A. M., con múltiples antecedentes por lesiones, violencia en el entorno familiar o conducir bajo los efectos del alcohol. El primero aparece identificado “sin ningún género de duda” en el vídeo clave de la investigación, que muestra el momento de la paliza portal a Jimmy, como uno de los presuntos autores. El segundo fue identificado por varios testigos en un reconocimiento fotográfico y ha sido detenido, aunque está en libertad sin fianza. La imagen que encabeza esta información fue tomada por las cámaras de seguridad del estadio Vicente Calderón la mañana del partido. Mucho menos comedido se mostró José Enrique A. aquella madrugada, entre las nieblas del Manzanares. Varios testigos lo localizan encabezando la acometida del Frente Atlético, con “dos navajas de las de tipo mariposa”, y así lo aseguraron a la Policía. Luego se fue al campo, a ver la victoria del Atlético de Madrid contra el Deportivo de La Coruña, un triste partido, con el gesto desafiante y contrariado que mostraron las cámaras de seguridad del Calderón. De allí a su empleo de supervisor en una fábrica de Valencia.

José Enrique A. R., captado por las cámaras de seguridad del Calderón

El panorama que dibuja la investigación judicial es el de una gran quedada entre ultras, un duelo a palos literalmente. Como explicaba un ultra a Estrelladigital.es poco después de los hechos, “es un asunto de política”. En varios informes policiales aportados al voluminoso sumario, se explica la alianza interterritorial, sin colores de equipos de fútbol, entre grupos de extrema izquierda contra grupos de extrema derecha. Bukaneros con Riazor Blues, Ultra Sur o Ultra Boys con el Frente Atlético.

Dos agentes de Policía, con el indicativo Z-111 localizan la mañana de la gran reyerta, en las inmediaciones del escenario del crimen, a un testigo que cuenta algo interesante: ha visto a varios jóvenes esconder palos y otros materiales de la gran gresca en el maletero de un coche bastante llamativo. Se trata de un Volkswagen Sirocco con matrícula acabada en HNY. De color blanco. Del mismo color de la camiseta de los amores de su dueño, Francisco I. B., a quien la Policía localiza por la matrícula del coche. El ultra resulta ser seguidor del Rea Madrid, no del Atlético. En su declaración, sigue las mismas consignas que los ultras detenidos, no decir nada o hacerse el despistado. Reconoce que guardó material en su coche, pero con una explicación peregrina: que lo recogió del suelo sin saber qué era y, al ver la turba de gente corriendo en la calle, se asustó, lo guardó y se marchó del lugar de los hechos. Un lugar, por cierto, plagado de cámaras de seguridad. Por no saber, Francisco I. B. dice a la Policía no saber ni la matrícula de su coche.

La Policía relata en un informe la curiosa forma de actuar de estos grupos ultras, llamados a la batalla aquella mañana de noviembre en el Calderón. Según la Policía, el asturiano (natural de Langreo) Alberto T., fan del Sporting de Gijón, está tratando de tomar el liderazgo de las secciones más violentas del Sporting, de los Ultras Boys. Son las llamadas Salvaje Langreo y Gigia Fans, de adoctrinamiento nazi. A estas dos secciones están ligados dos peculiares partidos políticos de ideología ultra, el Movimiento Social Republicano (MSP) e Iniciativa Reconquista Astur (IRA).

Según los informes policiales, el grupo que viajó a Madrid desde Gijón lleva toda la temporada pugnando por liderar estos grupos, bajo la dirección de Alberto T. Buscan, según estos informes incorporados al sumario, dos objetivos: dinero y controlar a grupos de jóvenes para hacer proselitismo y meterlos en sus partidos. Su peculiar campaña de popularidad ha sido tener casi media docena de enfrentamientos con bandas ultras rivales, significadamente contra los Riazor Blues, que son de extrema izquierda.

Así, a golpes, conveniente y discretamente difundidos por redes sociales y foros, los líderes de estos grupos mejoran su fama y posición dentro del grupo. En medio de esto hay un gran trofeo, que viene a ser como la cabellera del enemigo. Una foto en el sanctasanctorum del rival.

En su relato de sus andanzas por la capital, los ultras asturianos –que niegan cualquier participación en los hechos, solo habían viajado a celebrar el cumpleaños de uno de ellos, dicen– relatan que acudieron a cenar a casa de un amigo en Toledo. Curiosamente tenían a disposición un abono de un aficionado atlético domiciliado en Talavera (Toledo), de donde proceden más detenidos por esta reyerta. Luego, regresaron a Madrid y se hicieron una foto que puede parecer inocente, pero que probablemente tenga otra significación: se retrataron delante del campo del Rayo Vallecano, la sede de los Bukaneros. Al día siguiente había quedada caliente.

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