sábado 22.02.2020
Irlanda del Norte 0-1 Alemania

Alemania escapa de su pesadilla

Los germanos, que pudieron ganar con mucha más solvencia, cierran su clasificación a octavos de final como primeros del 'Grupo C'. Si España hace lo propio, el conjunto de Löw no se mediría a 'La Roja' hasta la final

Mario Gómez celebra su tanto. | UEFA
Mario Gómez celebra su tanto. | UEFA

Alemania hizo los deberes (0-1) frente a Irlanda del Norte. El conjunto de Joachim Löw dispuso una infinidad de ocasiones, pero todas acabaron frustradas por la figura de McGovern. El guardameta sostuvo a su equipo, que presentó una actitud reprochable: ni un sólo remate a puerta. El triunfo por la mínima otorga la primera plaza del 'Grupo C' a los germanos, que se vieron beneficiados por la incapacidad de Polonia de golear a una Ucrania eliminada de antemano. Alemania esquiva a España, su bestia negra en las últimas citas, hasta la final, siempre y cuando cumplan su papel los pupilos de Vicente del Bosque.

Alemania llega con facilidad

La premisa de Irlanda era clara: cerrarse atrás e imposibilitar la transición germana en las inmediaciones al área. En cambio, la ejecución de esa idea dejó bastante que desear. En apenas quince minutos, Müller, Özil y Götze se habían plantado solos frente a McGovern. Y en todas las ocasiones, con un balón entre líneas que ponía en entredicho el entramado defensivo del rival. Kroos, como ya es costumbre, fue el timón de los germanos en los primeros minutos.

La tarea de Götze también fue primordial. El jugador del Bayern, que cayó con frecuencia a la banda izquierda, trazó diagonales al centro que permitieron la incorporación de Héctor por ese costado. Y es que la profundidad de los laterales fue una de las claves de Alemania a la hora de deshacer el embudo irlandés. Eso, y la combinación rápida en zona de tres cuartos de campo. En apenas dos toques, los delanteros alemanes hallaban posición de disparo.

Gómez logra el primero

La superioridad era abrumadora. Hasta el minuto veinticinco Irlanda no atravesó la medular con el esférico controlado. Y lo único que hizo fue colgar un tímido balón al área. Müller, que tan acostumbrado esta a anotar en Mundiales, seguía sin encontrar el gol en Eurocopas. Primero estrelló el balón en el palo con un cabezazo, y después se topó con el larguero tras un remate al primer toque. Pero no se obsesionó. Entre medias de esas dos acciones, en torno a la media hora de juego, el delantero asistió a Gómez tras encarar al guardameta de Irlanda. Mario, una de las novedades en el once, llegó de cara y anotó con algo de fortuna para hacer algo de justicia en el tanteo.

Ni presión, ni consistencia… Irlanda del Norte se mostró sin ideas para reaccionar al rodillo alemán. Su mejor noticia era el resultado, que dictaba un estrecho margen que no reflejaba lo que acontecía en el césped. Khedira y Gómez pudieron ampliar la brecha, pero anduvieron escasos de precisión. Özil, algo más discreto en los anteriores envites, se mostraba cómodo, siempre con metros para pensar. El jugador de origen turco llegó desde segunda línea y generó peligro, aunque sin exitoso resultado. El monólogo se prolongó hasta el pitido del colegiado.

Mismo guión

Al margen de errores puntuales o excesos de relajación en la zaga germana, el encuentro mantuvo la misma línea en el segundo periodo. McGovern fue la gran figura del conjunto verdiblanco. El portero, que ofreció una exhibición bajo los palos, desquició a Götze en el inicio de la segunda mitad, que rápidamente fue sustituido por Schürrle. Hasta Khedira saboreó la frustración tras toparse con el portero rival.

Löw, mientras tanto, instaba a sus pupilos a lanzarse al ataque. Polonia, que disputaba a la misma hora su duelo frente a la ya eliminada Ucrania, anotaba y se situaba a un solo tanto del liderato de grupo. Quedar segundo significaba medirse a España antes de tiempo, y el técnico alemán parecía reacio a esa hipótesis. De ahí que alentara a los suyos para anotar otro gol que les aportada algo de tranquilidad para afrontar el resto del encuentro sin estar pendiente del transistor. 

Löw retiró del césped a Khedira y Boateng, ambos apercibidos, e introdujo a Schweinsteiger y Höwedes. El ritmo, muy alto durante todo el encuentro, decreció en el tramo final. Alemania cesó en su insistencia y dejó sin dueño al duelo. Una relajación que pudo salirle cara a los germanos, que seguían con una renta mínima. No obstante, la ínfima oposición de Irlanda del Norte propició que se produjeran esos minutos finales, en los que primaron los balones largos y el juego trabado.

El árbitro señaló la conclusión, y en la cabeza de los alemanes sólo merodeaba una idea: cómo habían sido incapaces de superar con más contundencia a su oponente. El objetivo, en cambio, estaba cumplido. Polonia calcó su resultado y por lo tanto los germanos acceden a octavos de final como primeros del 'Grupo C'. Alemania sólo podría medirse a España en la final, si los de Vicente del Bosque no se dejan sorprender ante Croacia.

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