SPRINGWATER ES EL VERDADERO DUEÑO DE NAUTALIA

El fondo buitre que se adjudica Las Ventas despide a 800 trabajadores en tres meses

El fondo de inversión suizo está dejando un reguero de víctimas empresariales en su carrera por quedarse con empresas a precio de saldo, pero con tesorería. Tras echar el cierre a Electrodomésticos Miró acaba de dar la puntilla a la histórica Unipapel. La Comunidad de Madrid les acaba de adjudicar la primera plaza de toros del país

Trabajadores de Unipapel protestan por la gestión del fondo buitre suizo. | ED
Trabajadores de Unipapel protestan por la gestión del fondo buitre suizo. | ED
El fondo buitre que se adjudica Las Ventas despide a 800 trabajadores en tres meses

La Comunidad de Madrid está en proceso de formalizar la adjudicación de la plaza de toros de Las Ventas a una unión de empresas formada por el empresario taurino Simón Casas y la agencia de viajes Nautalia. Pero el verdadero propietario de Nautalia (socio con el 81% de las participaciones) es el fondo buitre suizo Springwater. Este fondo, que dirige en España Martin Gruschka, acaba de dar la puntilla a dos empresas de enorme solera en nuestro país, Electrodomésticos Miró y Unipapel. Como consecuencia, además de decenas de millones de euros en impagos a proveedores, han quedado 800 trabajadores en el paro, muchos con hasta cuatro meses de nóminas sin cobrar. Si la afición de Madrid ha acogido con aprensión la llegada de Casas y Nautalia, los precedentes empresariales son escalofriantes. La Comunidad de Madrid asegura que adjudicó la plaza a la mejor oferta económica.

Simón Casas es un empresario taurino de origen francés muy discutido por sus métodos dudosos a la hora de gestionar plazas de toros, con una filosofía contraria a la de la afición madrileña. La otra pata del proyecto al que la Comunidad de Madrid ha adjudicado la plaza de toros más importante del mundo es una agencia de viajes. Pero tras el inocente nombre de Nautalia se esconde un fondo buitre suizo especializado en tomar el control de empresas en graves dificultades, pero con grandes cantidades de dinero en tesorería.

Es el caso de Miró, que factura 100 millones anuales en las 67 tiendas de que disponía cuando lo compró el fondo que lidera Gruschka. Del mismo modo, Unipapel, con una gran cartera de clientes, fue funcionando, según el realto de sus trabajadores, mientras duraron las reservas de materia prima y duró la paciencia de los proveedores. Cuando la situación se hizo insostenible las sociedades instrumentales de Springwater declararon concurso de acreedores y despidieron a la plantilla al completo.

Unipapel es quizás el caso más sangrantes, con 476 trabajadores despedidos en un ERE después de cuatro meses sin cobrar y tres fábricas cerradas. La compañía fue adquirida a Adveo España por 16 millones, con una serie de compromisos. Finalmente, a la hora del cierre de la empresa, Springwater adeuda a Adveo 20 millones de euros.

Unipapel cerró cuando tenía el encargo, entre otros, de todos los sobres de las elecciones generales del 26 de junio. Había también un encargo de 150 millones de sobres. Varios bancos, incluso La Zarzuela o Alcampo tenían como proveedor a Unipapel. Los sindicatos denunciaron a la empresa por “baja actividad”. Los trabajadores denuncian que el material entraba en las fábricas “a cuentagotas”. "No se ha cumplido ningún plan de inversión: entraron en una empresa donde había trabajo almacenado y sobraba papel para seguir trabajando. Lo que hicieron es trabajar con ese material pero llegó un punto en que no quedaba papel y nadie pagaba a los proveedores", aseguró la secretaria del sector papel, gráficas, y fotografía de un sindicato nacional, Joaquina Rodríguez.

En su cierre escalonado, Springwater capital comenzó por no abonar nóminas y dejar sin material a las fábricas, situadas en Tres Cantos (Madrid), Aduna (Guipúzcoa) y Logroño. Ante la situación crítica propuso primero un ERE con 109 despidos, luego el cierre por 6 meses de las tres fábricas. Al final todos los trabajadores han sido despedidos y las tres fábricas han echado el cierre. Un grupo de 66 trabajadores ha interpuesto una denuncia penal contra la empresa por delitos contra los derechos de los trabajadores, estafa, insolvencia punible y falsedad documental, según informó la Cadena SER. Los sindicatos también estudian impugnar el expediente y posibles denuncias.

Electrodomésticos Miró fue adquirido por Springwater cuando estaba en liquidación. El fondo buitre se lo quedó por dos millones de euros en 2014, por medio de la empresa instrumental Kabaena Directorship. La empresa tenía 67 tiendas, 476 empleados, y facturaba en torno a 100 millones anuales. Las denuncias de los trabajadores son calcadas a las de los de Unipapel. No se pagaba a los proveedores, las tiendas se quedaban sin material, y toda la situación condujo a un concurso de acreedores y un ERE por el total de la plantilla. Aquí está en discusión el valor de los 65 locales que aún conserva la compañía. El administrador dijo a los sindicatos, además, que había apreciado la “salida de dinero” de la empresa. El fondo buitre asegura que la compañía perdía 300 millones en tres años. Los trabajadores de las tiendas totalmente desabastecidas lograban cobrar por el dinero que entraba en las mismas en forma de ventas, pero finalmente han recibido su indemnización del Fondo de Garantía Salarial.

El fondo de inversión suizo ha asegura que dispone de entre 500 y 700 millones de euros para invertir en España. Se ha hecho, entre otros con la cadena de hamburgueserías Peggy Sue’s, con la firma de ingeniería Imtech o con la comercializadora de prensa y libros SGEL. Como se ve, inversiones sin una clara línea conductora, salvo la oportunidad de negocio para el fondo buitre suizo.

Pero sin duda Nautalia, con la que ha logrado Las Ventas, es uno de sus tesoros. Springwater controla el 81% de la sociedad junto a Royal Caribbean, propietaria del 19% restante. Además es la dueña de Wamos Air y Wamos Tour. Además, acaba de lograr que Royal Caribbean le ceda el 51% de Pullmantour Cruceros, sobre la que acaba de anunciar una reestructuración que ha escalofriado a los trabajadores.

Ahora llega junto al dudoso empresario Simón Casas a Las Ventas, donde los ingresos por taquilla también son cuantiosos. Más rocambolesco aún, Casas formaba parte de la empresa a la que han derrotado, Taurodelta. Nautalia ha anunciado una gestión basada en la explotación turística de la plaza. Es decir, lo que más temen los aficionados, que ven cómo uno de los últimos reductos de autenticidad en la Fiesta se puede convertir en el paraíso del turista y los toro, como en los peores años del franquismo, en un espectáculo meramente folklórico. Desde luego los antecedentes empresariales y que Las Ventas estén en manos de un fondo buitre suizo no son tranquilizadores para la afición de Madrid.