lunes 14.10.2019
María Casado

"Estoy enganchada al crossfit"

La presentadora de Las Mañanas de La 1, de TVE, va a presentar este mes el libro 'Historias de la tele', una obra que recoge anécdotas de 40 años de televisión en la pública

María Casado.
María Casado.

-Se la ve en plena forma en esta nueva temporada de La mañana...

-Ahora que he reorganizado mi horario me he puesto a hacer crossfit, que es un entrenamiento militar, de lunes a viernes una hora al día. Yo no hago dieta, no dejo un bollo por comer, me lo como todo. Ya he perdido tres tallas, casi diez kilos en cinco meses. Engancha, pero es duro. Con 40 años estoy haciendo lo que no hacía con 15, subo la cuerda, el pino... Estoy muy enganchada y es un chute de energía. En un trabajo como el mío, la hora que estoy allí no pienso en nada. 

-Y eso que el atentado de Barcelona recortó sus vacaciones...

-Yo estaba allí, en casa, y llamé en cuanto me enteré y, aunque la maquinaria de TVE funciona muy bien, les dije que si necesitaban cualquier cosa contaran conmigo y lo que allí viví no lo había vivido en 20 años de profesión, porque el 11-M me pilló también en Barcelona. A la mañana siguiente, después del atentado, la gente me daba las gracias por estar allí, incluso los mossos, y a mí me superó porque yo el piropo y la alabanza la llevo regular, me gusta atarla corta. Luego fue la sensación de ser un sentimiento compartido. Allí era imposible controlarme.

-¿Usted es más de calle que de plató?

-Yo me siento periodista y me da igual el plató que la calle, con la gente me siento muy cómoda, soy muy empática y me ha pasado también en el programa. Cuando me estrené en La mañana he llorado, es algo que no controlo y que tampoco quiero controlar, y me emociono, soy periodista pero también soy persona, igual que si me cuentan algo divertido me río mucho.

-Como catalana que es, ¿prevé cómo puede acabar esto?

-Ojalá tuviera yo la bola mágica para tener una respuesta. Lo que más me duele y lo que me gustaría que no pasara y que sí ha sucedido es que hubiera fractura social, es lo que me preocupa. En Barcelona sigo teniendo mis afectos, mi familia, mis amigos y no me gustaría tener esa sensación de mal rollo, de disputa. 

-¿Pero tiene todavía esto solución?

-Vamos a ir viendo, pero espero que llegue la cordura por todas las partes. Lo que deseamos en general, seas o no independentista, es que las dos partes se sienten a hablar, es la única manera, parece complicado pero sólo hablando se puede dar esa solución.

-¿Le da un poco de pena no poder tocar esos temas ahora en La mañana?

-Yo sigo pegada a lo que pasa, y aquí los contenidos son diferentes pero la política siempre la he entendido como un tema social. Yo ahora me pierdo la trastienda, la cocina de la política, pero sigo enganchada con otra vertiente. No lo echo de menos, he cogido La mañana con muchas ganas y me he tirado 15 años con políticos y viene bien oxigenarse un poco. Además, estoy llegando a los 40 y era un final de ciclo con informativos y me empezó un poco lo de la crisis de los 40, el qué hacer con mi vida, tenía la sensación de que no avanzaba y llegó la oportunidad de La mañana y me he dado cuenta de por qué yo me dediqué a esto.

-¿Llegó a pensar en dejarlo todo?

-Hubiera dejado lo de salir delante de las cámaras, pero la radio me sigue encantando. Hubiera estado por detrás, como quizás esté en el futuro, porque no me veo toda la vida delante de una cámara, esto es temporal. 

-Al ser tan niñera, como me ha dicho un pajarito, ¿se ve también en ese futuro como madre?

-Nunca he descartado la maternidad, pero formo parte de una generación que por el tema laboral vas posponiendo y nunca encuentras el momento, aunque por mi edad no debería ya esperar mucho. Es algo que está ahí, si surge, aunque ahora no.

-¿Está ahora la audiencia conociendo a la verdadera María Casado?

-Creo que sí porque me considero una tía divertida, compañera, y este tipo de formato te permite mostrar una faceta que es imposible hacer detrás de una mesa. Un telediario o Los desayunos no te dan para más. Me encanta canturrear. 

-¿Por eso se presentó para presentar la primera edición de Operación Triunfo?

 -Entonces estaba en la radio y me presenté al casting de presentadores. Aunque empezó como un juego llegué hasta la final, y eso que estaba en informativos en Radio Nacional y no había dicho ni mú. Es un programa tan bonito que no hay nadie en este país que diga que no le gustaría presentarlo, pero estoy encantada con la elección de Roberto y a él también le vamos a conocer mejor. 

-Siempre ha dicho que lo suyo no es opinar sino informar, muy distinto a lo que hacía su predecesora, Mariló Montero...

-Siempre he trabajado en la radio y televisión pública pero es algo que he tenido muy interiorizado. Primero no me gusta ser protagonista de nada, sólo llevar el abanico de voces más amplio posible. Tengo mi opinión e ideología pero eso no es lo importante. 

-Creo que hasta ha escrito un libro, 'Historias de la tele'...

-Está escrito, se presenta a finales de octubre, una bendita locura. Hará dos años hacía una sección en RNE, Historias de la tele, y llevaba a un trabajador de la casa, gente famosa y anónima, y contaban historias y anécdotas y de ahí surgió la idea de hacer algo. Me puse en contacto con una editorial y fue creciendo. He hecho un repaso del 56 al 90, por programas de todo tipo, y tengo historias hasta del día de inauguración del Paseo de la Habana. Me ha servido de terapia para reconciliarme con la profesión y para descubrir que yo tragué tele por un tubo, que estuve viendo tele toda mi vida. Es un libro muy divertido. 

-¿Tenía de pequeña un programa favorito?

-Mi programa favorito ha sido La bola de cristal, un programa que nos llamaba de usted, nada que ver con la programación infantil de ahora. También me gustaba Barrio Sésamo y Espinete.

-¿Le han ofrecido trabajo otras cadenas?

-Jamás, no me ha llegado ni el rumor. Tenía un perfil tan serio... Quizás haya revertido todo ahora porque estoy más cómoda en este registro, soy más yo, pero no soy actriz y lo que ven ahora es lo que soy. 

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