lunes 14.10.2019
Javier Sierra

"La TV hoy se está desperdiciando, hay mucho entretenimiento y poca formación"

El ganador del último Premio Planeta regresa a televisión con Otros Mundos, la nueva serie de Movistar + un programa en el que repasa su biografía al tiempo que revisita algunos de los grandes misterios de la Humanidad

Javier Sierra.
Javier Sierra.

-¿Qué es Otros mundos?

-Es un regreso a una tele distinta. Lo último que había hecho había sido una serie de documentales para Antena 3, en 2007, y en esta década ha cambiado de una manera tremenda la tele, y las maneras de producir. En aras del consumismmo televisivo invertimos los órdenes, pero yo no soy normal y las cosas tienen un orden. Podría haber empezado esto con un capítulo espectacular pero prefiero que el espectador nos vaya descubriendo. 

-Pero regresa sólo con seis entregas...

-Mi regreso quiero que sea cauto, veremos qué pasa. Depende de la ilusión con que esto se reciba, de nuestras agendas, porque la mía es un  poco complicada... Si el proyecto merece la pena lo haremos porque veo en el programa un nuevo vehículo de expresión. Yo utilizo la ficción para contar historias que son de verdad y aquí estamos haciendo un poco eso, y eso es muy potente por lo que podríamos tener un formato muy potente. 

-¿Qué misterio ha atrapado más su atención desde niño?

-Esto evoluciona con la edad y esta serie refleja mi preocupación por los ovnis, y hay mucho de esto. Yo veía ovnis hasta en lso escudos de las ciudades. La serie es fiel reflejo de eso, pero cuando tú creces te empiezas a preocupar menos por las vidas ajenas y más por tu vida y por qué hay después de la vida. Si la serie tiene continuidad todo eso se va a ver reflejado. En el momento en que te dan subvención, pierdes libertad, nadie da nada. No quiero que nadie me dé nada, quiero hacer lo mío. 

-¿Por qué ha tardado tanto en crear algo así?

-La tele no estaba preparada para esto. Creo que faltaba un espacio donde pudieras hacer un programa de esta naturaleza, que es una apuesta, sin tener que estar obsesionado por la audiencia. Aquí nos hemos podido deleitar, con un presupuesto lo suficientemente importante. Quería nutrirme de la energía que al final es la que mueve las grandes historias en literatura, cine, teatro... que es la ilusión. Esas ganas de aprender, hacer cosas y transmitirlo a los demás. 

-¿Esa es la principal diferencia con la tele de hace treinta años?

-Aquella tele era la de grandes personalidades, eso se ha perdido. Era la tele de Miguel de la Cuadra Salcedo, de Rodríguez de la Fuente, de Hermida, de Jiménez del Oso, de gente con un potencial comunicativo brutal que te hacía empatizar. Hoy tenemos grandes presentadores pero son tan plurales que el espectador no termina de empatizar con una cara. 

-¿No le gusta la televisión generalista hoy en día?

-Veo que se está desperdiciando, hay demasiado entretenimiento pero poca tele formativa. Veo poco De la Fuente, poco de la Cuadra... La tele ha abandonado el espíritu con el que nació, que era ser un poco un aula, para completar lo que la gente tenía que saber y aprender. Hoy es para ver cómo la distrae, la aleja de las grandes preguntas. Tenía que haber algo más de filosofía en la tele.

-En una época en la que la ficción está en pleno auge, ¿no le han pedido nunca adaptar una de sus muchas novelas?

-Hasta ahora nada que me convenciera plenamente y por eso no he dado luz verde, o por falta de presupuesto en el caso de 'La cena secreta', o por posibilidades de desarrollo. 'El maestro del Prado' sí podría ser, pero quizás no ha llegado el momento y confío en que estas cosas se puedan hacer. 

-Parece que el nombre de Javier Sierra abre hoy en día muchas puertas...

-Supongo que ahora con el Planeta se abren todavía más puertas. He intentado siempre, en la medida de mis posibilidades y el terreno que pisaba, ser muy serio y muy responsable y eso ha ayudado para que se abran instituciones y hasta del Museo Thyssen, que nos ha dejado tocar un cuadro del 1500, lo han sacado del marco. Eso se debe a la reputación, una palabra que es lenta de construir, al final hay que ir construyendo poco a poco las cosas, nunca he tenido prisa, y con esto de la tele menos. Tengo la sensación de haber encontrado un  buen socio en Movistar + porque quiere hacer las cosas bien y no le importan los tiempos. No es una serie para ver con el estrés de un informativo sino para contar una historia. 

-Pero al margen de la reputación, ¿ha notado alguna vez que no creían en lo que usted decía, como le ocurría a Íker Jiménez?

-Íker y yo somos muy amigos y tenemos cosas muy paralelas. Él montó un club de ovnis en el que había un solo miembro y yo monté el mío. Él hacía sus fichas sobre casos de ovnis, con ocho o nueve años, y yo hacía lo mismo. A él le costó mucho que le tomaran un poco en serio, y a mí también. Yo pasé momentos malos pero al final eso te curte. 

-Ha colaborado incluso con Cuarto Milenio. ¿Por qué no tiene su propio programa en una generalista?

-Lo hice en una autonómica, El otro lado de la realidad, en Telemadrid, donde estaba conmigo Carmen Porter, su mujer, e Íker iba de invitado. Aquel programa fue un prólogo a Cuarto Milenio, y luego llegó el éxito de mis novelas y tuve que dedicarme a eso. Ahora, volver a la tele para hacer otro Cuarto Milenio no es de rigor. íker hace un grandísimo programa de TV, es uno de los mejores espacios de la TV actual, independientemente de que toque los temas que a mí me apasionan. ¿Voy a hacer yo lo mismo que mi amigo Íker? No hombre, por favor. Estoy seguro que a Íker también le hubiera gustado hacer mi programa cuando lo vea.

-¿Cómo se convence a los escépticos?

-Yo hace tiempo que dejé de querer convencer a nadie, porque, entre otras cosas, yo no tengo un dogma que imponer al suyo. La mayoría de las personas que reniegan de estas cosas es porque ellos tienen un sistema de creencias. Quiero crear un sistema de interrogantes, te mantiene la mente más ágil preguntarte continuamente el por qué de las cosas. 

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