sábado 04.07.2020
Accidentes

¿Son seguros los cuartos de baño?

Los accidentes domésticos son una de las principales causas de enfermedad y muerte, según la Organización Mundial de la Salud. Hasta tal punto ha llegado la situación, especialmente en los países desarrollados, que ha alcanzado el estatus de problema de salud pública. El 80 por ciento de los accidentes tienen lugar en la esfera de la vida privada del hoga

Más allá de las muertes que se etiquetan como accidente casero, existen otras consecuencias que hacen de este problema una epidemia: secuelas físicas y psicológicas y repercusiones económicas derivadas de las primeras.

Ningún miembro, ninguna persona, está libre de sufrir un accidente doméstico. No obstante, los registros y diversos informes de empresas aseguradoras e iniciativas sin ánimo de lucro coinciden en señalar que son los niños y las personas mayores los actores más propensos a sufrir esta realidad.

En un estadio intermedio se sitúan las amas de casa, una población altamente expuesta a lesiones diarias que, como reclaman los facultativos, no siempre se les considera accidentes laborales aun cuando lo son.

Los baños, un foco de inseguridades

Si bien se reconoce a las cocinas como uno de los puntos negros en el hogar -los cortes son las mayores causas de partes médicos en el hogar-, los cuartos de baño son los segundos espacios caseros donde más accidentes se producen. Cada 24 segundos se registra un evento accidental, siendo el 44 por ciento de estos sucesos los derivados de caídas, especialmente en los baños.

Personas mayores

Las personas mayores suponen un grupo de riesgo en el uso de los baños. Los resbalones en las bañeras y en los suelos húmedos constan como las principales causas de lesiones graves en este grupo de población.

Para contrarrestar esta realidad, la tecnología de los materiales ha desarrollado platos de ducha con textura pizarra, un sistema de recubrimientos antideslizantes y antibacterianos que aportan mayor seguridad al usuario.

Desde las empresas fabricantes explican que mediante estas innovaciones, no se resuelven los casos de accidentes domésticos, pero al menos sí se propone una solución para evitar en todo lo posible el hecho y las consecuencias que tienen.

Los expertos insisten, sin embargo, que solo con este tipo de materiales, ciertamente innovadores, no se pondrá fin a los casos de daños caseros. Así, ponen el foco en la necesidad de adaptar adecuadamente el baño en su conjunto. Para ello, proponen, utilizar mamparas para ducha de cristal con apoyos y sujeciones para facilitar el uso para personas con movilidad reducida.

¿Hay peligro más allá del suelo o la bañera/ducha?

Desde los colectivos de médicos aseguran que el riesgo está implícito en todo la casa.

Los inodoros, por ejemplo, también pueden ocasionar lesiones, habida cuenta que el material que se utiliza habitualmente para la creación del wc es cerámico. Cualquier mal golpe contra el retrete puede generar en una lesión de impredecibles consecuencias.

Los puntos eléctricos, como foco de electrocuciones por cortocircuito también han generado cierta polémica en el sector, que reclama la revisión de los sistemas de calidad y seguridad eléctrica.

Así, por ejemplo, los secatoallas o radiador toallero eléctrico como se les conoce, pueden generar focos de calor excesivo en prendas húmedas que deriven en conatos de incendios, con las consecuencias que ello derivan.

Las historias detrás de las cifras

Las cifras resultan alarmantes. Pero para comprender la realidad diaria de los afectados, hemos contactado con diversos ciudadanos que nos han confiado su historia, una historia donde el hogar se convirtió en un lugar inseguro.

María -nombre ficticio por petición de la fuente- vivía sola. No se había casado, y sus hermanas habían muerto. Su pensión de viudedad no era suficiente como para poder afrontar una adecuación del baño a su cada vez mayor problema de agilidad.

En uno de esos días en los que se preparaba para acudir a la revisión con el médico, la fatalidad quiso que tuviera que entrar no por la puerta de consultas sino por la de urgencia. Al entrar en la ducha, resbaló y se fracturó la cadera, dañando también la espalda.

Sin apenas poderse mover, consiguió alcanzar el dispositivo de ayuda que le habían dotado los servicios sociales de su ciudad -que no quiere que se sepa cuál es-. Actualmente vive y se recupera en una residencia tutelada en la que convive con otras mujeres y hombres en situaciones familiares de soledad.

Le preguntamos si cree que podrá regresar a su casa para seguir viviendo allí. Se encoge de hombros. Aquí está acompañada.

Una mala caída y un cambio de vida

Para Juan, un suelo húmedo y un calzado inadecuado ha cambiado su modo de vida. De ser un joven deportista prometedor a luchar cada día por adaptarse a su nueva realidad. Afirma con rotundidad que la silla de ruedas que se ha hecho su inesperada compañera no le va a apartar de su pasión.

Él mismo explica que el accidente fue, precisamente, eso. Un cúmulo de circunstancias que terminó con graves consecuencias. En su caso, el accidente se produjo por una electrocución que derivó en una mala caída que casi le desnuca y que le afectó gravemente a la movilidad en sus piernas.

Por suerte, explica, estaba en casa su madre. Según los médicos, la rapidez de actuación de los facultativos minimizó el daño. Juan apenas recuerda qué pasó después de la electrocución. Ahora se somete a un tratamiento intensivo para recuperar la movilidad perdida.

Asegura con humor que está empezando a coger cariño a la silla de ruedas que utiliza, pero que con todo eso, tiene más estima en su independencia y en la de los suyos.

Comentarios