miércoles, julio 17, 2024
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“Posiblemente un médico tiene una relación con la muerte mucho más cercana, sin embargo, he visto morir a muchos compañeros que no siempre la afrontan bien”

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La medicina ocupa (o debería ocupar) una gran parte de nuestra vida. Estamos compuestos de química y funcionamos según ha determinado la biología, y la medicina es la que se ocupa de todo ello. Pero los médicos, la igual que otros profesionales, son personas, con todas las particularidades que ello conlleva. Encontramos médicos dedicados a labores administrativas y otros que realizan labores propias de la profesión, como son pasar consulta o entrar a operar en un quirófano.

Para conocer el caso de los últimos (que son en los que hemos puesto el punto de mira), hemos entrevistado a Francisco Páez (196X), neumólogo responsable de la Unidad de Técnicas Broncopleurales del servicio de Neumología en el Hospital Regional de Málaga (popularmente conocido como Carlos Haya).

En el texto trataremos de poner sobre la mesa todas los escenarios con los que se topa un neumólogo cirujano en este país; comentaremos el estado actual de la profesión; daremos detalles sobre cómo se realiza una endoscopia, de cómo es el proceso previo y posterior a una operación; discutiremos sobre el peso de ‘lo espiritual’ en el tratamiento sanitario español; hablaremos de los últimos avances en inteligencia artificial y hacia dónde va la profesión; y aportaremos consejos a nivel profesional y personal para encauzar nuestra vida.

¿Cómo te llamas y a que te dedicas?

Me llamo Francisco Páez, pero todo el mundo me conoce por Paco Páez. Soy médico.

¿Por qué decidiste ser médico?

Bueno, la vocación de la medicina me vino a raíz de un accidente que tuve cuando era joven. Con 17 años tuve un accidente de moto saliendo del instituto, a raíz del cual me tuvieron que operar… Me fracturé la tibia y me colocaron una serie de clavos, y tras esto, empiezo a aprenderme nombres de huesos, después de músculos, después de órganos, y me di cuenta de que me gustaba la anatomía, por lo que decidí finalmente estudiar medicina. No era una vocación en principio que yo tuviera pensada cuando era pequeño, ni tampoco hay antecedentes familiares directos médicos.

¿Qué camino habías tomado antes?

En este sentido soy un poco atípico, porque yo estudiaba Formación Profesional (FP). Antiguamente, la FP era distinta a la de ahora. Cuando se acababa la educación general básica, la famosa EGB, había dos caminos: o te ibas al bachillerato unificado polivalente (BUP) de aquel tiempo, o a la FP. La gente que hacía el BUP, generalmente, terminaba haciendo el curso de orientación universitaria (COU), y terminaba la Universidad, mientras que los que hacíamos FP, después de la EGB, hacíamos 2 años, (o 5, que era el ciclo completo de la FP de segundo grado) y aprendías una profesión.  Cuando tuve ese accidente estaba estudiando Formación Profesional, en la rama de electricidad, o sea que yo iba para electricista, sin embargo, aquel accidente se ve que cambió totalmente mi vida… De hecho, la cambió.

¿Cuáles fueron tus primeros pasos en el mundo de la medicina?

Desde el punto de vista profesional, una vez que terminé la carrera, me presenté al examen del MIR (médico interno residente). Hoy día, en medicina, al menos en este país, es muy difícil trabajar de médico si no tienes una especialidad. De hecho, hasta para trabajar de médico general, es decir, lo que hoy se llama médico de familia, hace falta hacer Medicina de familia, por lo que tienes que pasar por las oposiciones del MIR. Yo tenía claro que quería hacer una especialidad, y bueno, después de los 6 años de medicina (6 largos años) empleé otro más en estudiarme las oposiciones del MIR, que eran duras. Y gané una plaza para médico residente de neumología, o sea, de aparato respiratorio, en el Hospital Regional de Málaga, que en aquel momento se llamaba Hospital Carlos Haya. De hecho, en Málaga todo el mundo lo conoce todavía por Hospital Carlos Haya. Allí empecé la residencia. Eres médico interno residente durante 4 años, y después de terminar la especialidad, con el título ya de neumólogo (en aquel momento yo termino la especialidad en 1992, el año olímpico, cuando Barcelona) y no había trabajo de neumólogo en aquel momento, por lo que durante 1 año y medio trabajé de médico general, de médico de ambulancia, de médico en un centro de salud, de médico en una mutua de accidentes de trabajo, e incluso en una clínica… Hasta que año y medio después ya me apareció el primer contrato y tuve la oportunidad de firmar un contrato en el hospital donde me formé, precisamente, que es el Hospital Regional (Carlos Haya), y allí sigo.

¿Cómo fueron esos años de estudio?

Bueno, difícil… no sé, ahora la FP qué nivel tiene, pero hay que reconocer que la FP de mis tiempos era aquella rama que escogían los malos estudiantes, y el nivel desgraciadamente de la FP de mis tiempos no era muy alto. Teníamos asignaturas comunes, a parte de las asignaturas técnicas (la tecnología eléctrica, el taller y el dibujo técnico) y también teníamos asignaturas generales, como lengua, humanística o matemáticas, sin embargo, es verdad que el nivel era más bajo que el del BUP… y bueno para mí fue muy difícil, muy difícil, lo recuerdo como el peor año de mi vida desde el punto de vista académico.

Entonces, yo termino FP, voy al curso de orientación universitaria, me matriculo en ciencias puras (porque era lo que había que hacer para coger medicina y ciencias puras, y que significaba aparte de filosofía, lengua, inglés, física, química y matemáticas) y para mí fue muy muy difícil y complicado, pero bueno, a base de estudio y de partirse los cuernos con los libros, pues uno al final se logra… Además, había que tener en cuenta que tenías que aprobar con una nota muy alta para poder entrar en medicina. Finalmente se pudo hacer, pero era muy difícil viniendo de la FP afrontar una carrera de acceso bastante complicado. De hecho, creo que sigue siendo la carrera de números clausus más alto.

¿Qué le recomendarías a alguien que esté cursando una carrera como medicina?

Hablar sobre vocaciones es difícil, porque realmente hasta que uno no se mete de lleno en el tema no sabe lo que es la profesión. Yo tuve la suerte de conocer a un médico, que era el traumatólogo de mi familia. Cuando yo ya era estudiante de medicina empecé a ir con él a trabajar (este hombre no era familia mía ni nada, pero bueno, era estudiante, le hablé: ¿le importa a usted que yo vaya al quirófano y a ver enfermos y tal…?; me dijo que no), y prácticamente los 6 años de la carrera estuve haciendo “mis prácticas”, con lo cual, digamos que accedí a la realidad de la medicina desde muy joven. Aun así, es verdad que hasta que tú no acabas la carrera y empiezas a ejercer, no sabes realmente lo que es la medicina, el periodismo o la abogacía, entonces, a veces hay mucha gente que se encuentra sorpresas. Es difícil aconsejar a nadie, pero creo que, si tú quieres y te gusta, tienes que tirar ‘palante’, y si al final te has equivocado, como la carrera se termina relativamente joven y la vida es muy larga, a otra cosa. Pero es muy difícil aconsejar sobre educación… En mi caso, creo que era muy vocacional y, de hecho, todavía creo que lo sigue siendo. Lo tenía muy claro, desde el principio, porque el quiebro que di en mis estudios fue tremendo, y para dar ese quiebro había que estar muy seguro. En aquel momento estaba muy seguro y creo que no me equivoqué.

¿Se sorprendieron tus compañeros de FP y amigos?

Bueno, la gente y mis compañeros de FP (que todavía veo algunos, de hecho, alguno es electricista en el hospital y lo veo con cierta frecuencia) todavía un poco se sorprenden, y me dicen; el médico electricista y tal… Hubo un momento muy bonito, cuando terminé la Formación Profesional, en el Instituto Politécnico Jesús Marín de Málaga. Tuve la suerte de encontrar allí profesores muy buenos, uno de ellos era Arturo Fernández Santa Cruz, profesor de Ciencias Naturales (fíjate, después se convirtieron en una cosa muy muy importante para un electricista), quien con motivo del 75 aniversario del instituto organizó unas jornadas, en las que invitó a antiguos alumnos y se hizo un libro en el que escribí mi experiencia. Mi deriva académica siempre ha resultado muy curiosa para todo el mundo.

¿Y cuáles son tus hobbies?

Desde muy jovencito empecé a hacer kárate. Tuve un parón con el accidente (todavía me quejo de la pierna) y poco a poco, al cabo de los años, lo retomé. Empecé con 13 años y me ha acompañado toda la vida. Yo hacía kárate tradicional japonés, y tuve suerte de encontrar buenos maestros y compañeros, que ahora son profesores de kárate que conozco desde hace más de 40 años. Sigo haciendo un poquito de kárate, al que yo llamo ‘kárate geriátrico’, que bueno, me mantiene en forma…

Y otros hobbies, fundamentalmente la lectura y viajar. A mi mujer (también tengo mucha suerte con ella) le encanta viajar, la historia, la geografía y los paisajes, igual que a mí, entonces disfrutamos mucho de los viajes.

¿Qué te aportan tus hobbies?

Por mucho que a uno le guste su profesión, nunca puedes estar centrado al cien por cien. Yo a los médicos más jóvenes, residentes, siempre les digo que la vida no se acaba en la quinta izquierda del pabellón b del Hospital Carlos Haya; que hay más vida y es importante buscar otros alicientes en ella. La familia tiene que ser un aliciente siempre, y si se pueden hacer esos hobbies con la familia, mucho mejor. El kárate me aportó, por ejemplo, disciplina para estudiar una carrera como medicina. Hay que ser muy disciplinado, porque son muchas horas de estudio y debes tener mucha voluntad… El kárate me aportó mucha voluntad, aparte de respeto, pues se trabaja mucho con el compañero. Y la lectura (aunque pienso que la medicina también debería ser una profesión muy humanística) me aporta ese humanismo que a veces la técnica te resta, porque a veces somos excesivamente técnicos y nos olvidamos de que estamos tratando personas. Entonces, leer historia, novelas, de la vida, etc., te ayuda en tu profesión día a día.

Hace décadas se planteaba en una tertulia del programa El Mundo por Montera, de TVE, relativa a la “salud holística”, que había países desarrollados en los que se le permitía a los pacientes elegir si querían ser tratados por un médico, un chamán o un brujo, por ejemplo. ¿Qué piensas al respecto? ¿Consideras que el tratamiento médico se olvida de ‘lo espiritual’?

Yo ahí, sobre lo que me dices, soy un poquito más radical. Creo que la medicina no es solo técnica, una ciencia, de ahí que mucha gente diga, con razón, que también es un arte. Tratamos con lo más delicado que se puede tratar, que es: con las personas que están enfermas… No ya con las personas, que es difícil tratar con ellas; con un ordenador puede ser difícil, pero tratar con una persona es mil millones de veces más difícil; y encima hacerlo con una persona que está al límite de sus posibilidades de vida (porque tiene muy deteriorada su salud), pues es todavía más complejo. Por lo tanto, no se puede olvidar el aspecto, si lo queremos llamar, espiritual. Yo no creo en el espíritu porque soy ateo, pero sí creo en la cordialidad, la amabilidad, el gesto, el acompañamiento, la empatía, en ponerse o intentar ponerse en el lugar del otro. Pero claro, lo que me dices es: una sanidad pública pagada por los Presupuestos Generales del Estado que te dé la posibilidad de un chamán o de un brujo o de un tal… Bueno, yo en eso no creo ni creo que deberíamos entrar en eso… La ciencia tiene las cosas muy claras, lo que es ciencia y lo que no es ciencia. Eso no significa que todo aquel que quiera pueda buscar ayuda en un homeópata, en un chamán o en alguien que eche las cartas, ya que si te ayuda… ¡O en un cura!, porque si te ayuda a rezar, pues estupendo. Yo cuando algún paciente me dice: “es que yo rezo mucho y esto me ayuda”, yo siempre le digo: sí, pues sigue usted rezando, que seguro que te ayuda.

Pero eso no tiene nada que ver con el esoterismo, o sea, tener una actitud positiva ante la vida no es nada esotérico, es simplemente tener una actitud positiva e intentar ser feliz con lo que uno tiene… pero eso no tiene nada de raro de sobrenatural, es decir, el rollo ese yo creo que hay que apartarlo, al menos de las cuestiones oficiales, como son la medicina pública, y hay que dejarlos en el ámbito privado, como la religión. Si una persona es religiosa y está enferma y piensa que rezar y escuchar la palabra de Dios en el Evangelio le ayuda, pues bueno. Ahora, eso no puede estar financiado por el Estado.

Pero la ciencia no está acabada…

Ni muchísimo menos… De hecho, lo honesto de la ciencia es, precisamente, que nunca está acabada, y que, a veces, el conocimiento científico a lo que te lleva no es a responder preguntas, sino a hacerte más preguntas todavía. Pero eso es honestidad… lo que no es honesto es, que alguien sin pruebas, te diga: esto es así porque Dios lo dice. El que te echa las cartas, no sé si es honesto o no, pero a veces da cosas por hechas sin pruebas ninguna.

¿Crees que te aporta algo ser ateo en tu trabajo?

No creo que ser ateo me aporte ni me des aporte. Tengo muchos compañeros que son creyentes y hacen su trabajo estupendamente bien. No creo que eso influya gran cosa, lo principal es, seas religioso, ateo o lo que sea, es intentar ponerte en la situación del otro. Si yo estuviera enfermo me gustaría que me trataran de esta manera. De hecho, eso muy antiguo y se llama La Regla de Oro. Aparecía en el Evangelio y, si no me equivoco, también en textos hindúes; hasta Immanuel Kant, el filósofo del siglo XVIII, en el imperativo categórico no dice otra cosa más que: “no le hagas a los demás lo que tú no quieras que te hagan a ti”. Eso le hace mucho bien al paciente, tratarlo como te gustaría que te trataran a ti. El imperativo categórico viene a decir que tratemos todas las cuestiones como si quisiéremos que se convirtieran en universales.

¿En qué especialidad trabajas y cuál es tu función?

Soy neumólogo. Y la neumología se ocupa de la prevención, el diagnóstico y del tratamiento de las enfermedades del aparato respiratorio. Vemos enfermedades respiratorias, que todo el mundo conoce. Las más prevalentes, dentro de mi especialidad, son el asma y otra que, a lo mejor no se conoce tanto pero que es tremendamente prevalente, que se llama EPOC, una sigla de la enfermedad pulmonar obstructiva crónica, casi sinónimo de la enfermedad producida por el tabaco. No quiere decir que todo aquel que fume vaya a desarrollar una EPOC, pero es muy probable que sí lo haga. Y, aparte de estas dos enfermedades, hay otras muchas, por ejemplo, el síndrome de apnea del sueño o los famosos ronquidos; un montón de enfermedades que se llaman intersticiales, que son enfermedades que, por hablar de una manera grosera, endurecen el tejido pulmonar y el pulmón va perdiendo su función; enfermedades vasculares del pulmón, por ejemplo, la embolia pulmonar; y después están los cánceres, el más frecuente el de pulmón. Es un verdadero desastre y está ocasionado en la inmensa mayor parte de las veces por el tabaco. Es el cáncer número uno en varones, por lo que tiene una importancia epidemiológica de primer orden. Y últimamente, con el hábito tabáquico creciente en las mujeres, desgraciadamente, vemos más cánceres en mujeres, cuando hace años un cáncer de pulmón en una mujer era una extrañeza.

El cáncer de pulmón es una enfermedad terrible, pero prevenible, y ahí hay que incidir mucho… nunca se incidirá bastante en la deshabituación del tabaco. Además, el tabaco también está presente en el desarrollo de enfermedades como la EPOC, la bronquitis crónica o el enfisema.

Como comentabas, uno fuma y deteriora su salud bajo su responsabilidad, sin embargo, la salud pública cubre todas las enfermedades relacionadas con el tabaquismo. ¿Qué opinas de que siga siendo una de las principales causas de mortalidad en España una enfermedad prevenible?

Al tabaquismo la Organización Mundial de la Salud lo define como una enfermedad adictiva crónica, es decir, una adicción o una droga, solo que es una droga permitida que te la venden en cualquier kiosco o estanco. El problema del tabaco es que hay muchos intereses de grandes empresas que facturan millones y millones cada año gracias al tabaco, pero también hay que decirlo: los estados ganan dinero con el tabaco, por lo que tienen una gran cantidad de intereses ahí difíciles de solucionar. Por otro lado, esos mismos estados que se benefician de los impuestos del tabaco, tienen que hacer frente después, con un gasto enorme, al tratamiento de todos sus ciudadanos que padezcan EPOC, bronquitis crónica o cáncer de pulmón, o sea, es una cosa paradójica (como los humanos).

Es un quiero y no puedo. Por un lado, los estados te hablan de la prevención, de hacer campaña y tal, pero por otro lado se están beneficiando de todos los impuestos del tabaco. Y después están las empresas, pero claro las empresas son empresas, ganan dinero y no van a hacer nada porque la gente deje de fumar, evidentemente. El tratamiento del tabaco es difícil, y hasta hace muy poco no se hacía nada en las consultas. Incluso hemos tenido que concienciarnos nosotros mismos, los propios médicos, ya que hace años no era difícil ir a la consulta de un médico y que te recibiera fumando… Era una barbaridad que hoy día, evidentemente, no vemos, pero hace años sí ocurría.

Es muy difícil quitar a una persona de esto, pero bueno, desde hace algún tiempo las distintas comunidades autónomas, cada una un poco a su aire, han ido estableciendo campañas de prevención. Y en el caso de Andalucía (al menos en teoría), cada centro de salud debe tener una consulta llevada por un médico, generalmente por un médico de familia apoyado en enfermería (que es muy importante en la sanidad) dedicada a todo aquel que se apunta. Se hacen consultas antitabaco, y últimamente, aparte de los parches y los chicles de nicotina que conoce todo el mundo, han ido saliendo algunos tratamientos con una efectividad moderada.  El tabaco, al ser una adicción y una cuestión psicológica, si no hay voluntad por parte de la persona, poco se puede hacer… De todas maneras, como digo siempre, cualquier cosa que se haga en contra el tabaco estará bien hecha.

Y sobre los casos de ancianos que llevan fumando más de 60 años y mueren de viejos, no a causa del tabaco, ¿qué comentarías? ¿por qué hay ocasiones en las que una persona desarrolla un cáncer y otras no?

Lo que parece que hay es un trasfondo genético. En cualquier tipo de cáncer (para desarrollarse) lo primero que ocurre es que una célula que estaba sana tiene una mutación, que la lleva por el camino de una replicación continua y del desarrollo de un tumor. Evidentemente, es tu base genética, y está claro que hay personas que tienen una predisposición genética para desarrollar cáncer.

De hecho, hablando del enfisema o de la EPOC, hay un defecto genético muy poco frecuente pero que existe, que es el déficit de una enzima que se llama Alfa 1 anti-tripsina, que es una enzima antioxidante. Bueno, pues si tú por un defecto genético tienes ese déficit y fumas, desarrollarás un enfisema en muy poco tiempo, y además muy severo. Es muy importante la genética, pero como decía al principio, no todos los fumadores van a terminar desarrollando una EPOC o un cáncer, solo un porcentaje de esas personas fumadoras lo desarrollará.

Dicho esto, el tabaco no solamente produce cáncer de pulmón, pues está implicado en el cáncer de garganta, incluso en el vesical. También en otras muchas cuestiones. Y lo que sí es verdad es que de la gente que tiene un cáncer de pulmón algo más del 90% son o han sido fumadores… Eso está archi-comprobado por estudios epidemiológicos desde hace casi un siglo.

¿Cuál es tu rutina?

A ver, yo trabajo en el servicio de Neumología del Hospital Regional, que es un hospital muy grande, por lo que somos un servicio grande y estamos, a su vez, especializados. Yo desde hace ya mucho tiempo me dedico a lo que son las técnicas invasivas de mi especialidad, que son fundamentalmente dos: la broncoscopia y las técnicas pleurales. La pleura es una membrana que recubre el pulmón, y que bueno, puede padecer enfermedades, derrames, tumores, etcétera… Entonces, para el diagnóstico y el tratamiento de algunas enfermedades, hay que hacer esas técnicas. En este sentido, yo soy casi más un “cirujano” que un médico, porque me dedico a esas técnicas invasivas (meter drenajes, pinchar, coger biopsias, etcétera)

Yo me levanto temprano (me gusta) y sobre las 7:15 h 7:20 h estoy en el hospital. La actividad del hospital empieza a partir de las 8, y durante ese ratito, en mi sala de técnicas me miro resultados de biopsias que hemos hecho, o veo si me ha hecho algún compañero una hoja de consulta (una hoja de consulta es cuando un compañero de otra especialidad te hace una consulta sobre un paciente suyo, para que tú opines o le hagas alguna técnica o algún diagnóstico). A las 8:15 h siempre tenemos una sesión clínica, lo que significa que nos reunimos todos los miembros del servicio (somos unos 18 o 20, aunque ahora somos dos menos porque hay dos contratos que no se han hecho) en una salita, y se hace el pase de guardia.

El pase de guardia es muy importante, ya que el que ha estado de guardia te dice lo que ha pasado durante la noche, así como las incidencias: si se han ingresado a 3 personas o las han dado de alta, o si un paciente se ha puesto peor o se ha muerto… Es importante porque es un traspase de información crucial para que haya una continuidad en la información de los pacientes. Después del pase de guardia, hay días que hacemos sesiones monográficas (alguno de nosotros, al que le toque, se prepara un tema de actualización, por ejemplo, sobre la tuberculosis o del cáncer, y así, entre todos nos vamos repasando los temas a lo largo del año). Existen dentro de los servicios lo que se llaman los tutores clínicos, que son los que se encargan de la formación del médico residente, además de la formación o actualización de nuestros conocimientos diariamente.

“Antes los médicos residentes no teníamos derecho al saliente de guardia… lo que significaba 31 horas seguidas” trabajando

Después de esa sesión, ya cada uno se va a lo que le corresponda: hay compañeros que se van arriba, a la planta; otros se van a consulta (de asma, intersticiales, de apnea del sueño, consultas generales, etc; yo me voy a la sala de técnicas; y otro compañero se va a la sala de pruebas funcionales respiratorias, donde se hacen otro tipo de técnicas.  

Yo me paso la mañana haciendo técnicas, y 1, 2 o 3 veces al mes entramos en el quirófano a hacer algunas técnicas especiales. En concreto, nosotros en el Hospital Regional, la unidad de técnicas broncopleurales (que es el nombre oficial al ser referencia provincial y para Melilla de todas esas técnicas relativas a la broncoscopia y la neumología intervencionista) recibimos pacientes, no solo del área sanitaria Carlos Haya, que sería la mitad de Málaga, sino enfermos de toda la provincia de Melilla e incluso de algunas provincias, como Almería o Campo de Gibraltar. Somos referentes en esas técnicas, ya que solo las hacemos nosotros.

¿Podrías dar más detalles de esas técnicas?

Pues a ver, una broncoscopia… El broncoscopio es un tubo largo flexible (otras veces no es flexible, sino que es un tubo rígido metálico) que, habitualmente, en la punta lleva una luz. Tiene el diámetro de un bolígrafo, más o menos, y se introduce por la nariz o por la boca y se va conduciendo hasta la tráquea y los bronquios. Al mismo tiempo, nosotros estamos viendo continuamente en una pantalla si hay algún tipo de lesión dentro de la de la vía aérea del árbol bronquial. Hay un montón de técnicas distintas para tomar biopsias o para obtener muestras de citologías, en el caso de los cánceres o de excepciones pulmonares. Si uno encuentra determinadas tumoraciones, no solo se hacen técnicas diagnósticas, pues también aplicamos bisturí eléctrico dentro de la vía aérea para quitar tumores.

Usamos mucho el láser para extirpar tumores dentro de la vía aérea, y cuando estos tumores no se pueden extirpar, por la razón que sea, y cierran la vía aérea (que muchas veces ocurre) a causa de que el tumor va creciendo y cierra el bronquio, no entra aire al pulmón y el enfermo entra en dificultad respiratoria. Mucho peor si el tumor es de la tráquea, pues si la cierra, te ahogas y te mueres… En esos casos colocamos lo que llaman ‘extens’, que son prótesis para mantener la vía aérea abierta.

Todas son técnicas que llamamos de broncoscopia intervencionista, y que necesitan de una intervención quirúrgica endoscópica, pues nosotros no rajamos como los cirujanos tradicionales. Todo lo hacemos por endoscopia: por la boca o por la nariz, pero bueno, no deja de ser una cirugía que necesita un quirófano, una anestesia general… con el peligro que conlleva todo esto también.

¿Cuántos componéis el equipo?

Hasta hace muy poco era yo solo. El equipo lo componía un médico (que era yo), un enfermero y un auxiliar, pero desde un par de años escasos hay otra compañera del servicio que está conmigo, y cuando entramos a quirófano, a veces llega un tercer médico. Aunque digamos que lo habitual es que en la sala esté yo solo, a veces con otra persona, dos médicos y un enfermero. En la sala siempre hay algún médico residente que está haciendo la especialidad y que están aprendiendo, pero claro, es un médico aprendiendo (en realidad, son médicos, pero todavía están en periodo de formación) que hace determinadas técnicas, pero evidentemente no tiene la responsabilidad de llevar adelante las técnicas. Ésta recae sobre el adjunto o el responsable de la unidad.

¿Consideras que está equiparado el salario de los médicos al número de horas que trabajan?

Bueno, yo ya no hago guardias, porque a partir de los 55 años puedes “quitarte de la guardia”. Pero es lo peor que lleva el médico, en esto es casi todo el mundo estaría de acuerdo. Son 24 horas, sin embargo, antes, los residentes no teníamos derecho al saliente de guardia, es decir, que tú estabas de guardia, generalmente en urgencias, 24 horas, y a la mañana siguiente, te tomabas un café (¡y un bollo!) y te ponían las pilas y seguías trabajando toda la mañana, lo que significaba 31 horas seguidas. Bueno, tú tenías 26, 28, 32 años… se lleva bien, el cuerpo tira ‘palante’, pero parece que es un poco barbaridad tantas horas seguidas. Yo ya no puedo hablar porque ya dejé de hacerlas hace 2 años, pero cuando yo era médico residente recuerdo que en ese régimen de trabajo hacíamos 60 o 65 horas a la semana, y el sueldo que recibía de residente era tremendamente escaso para tantas horas y la responsabilidad que tenía.

Después las cosas mejoran cuando uno ya es adjunto… Yo no me quejo de mi sueldo ni estoy en la medicina por el dinero; trabajo en la pública y podría trabajar también en la privada y no lo hago. Vivo bien, tampoco hace falta ser tan ambicioso, creo yo. Esto, generalmente, no se hace por dinero, pero bueno, mejoras salariales siempre son bienvenidas. Quizá lo peor, como te comentaba, es cuando te tocan tantas horas seguidas de trabajo.

Quizás los médicos de familia “sean los mejores formados del mundo, sin embargo, se les ha politizado y burocratizado mucho”

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¿Crees que están infravalorados los médicos?

Puede que haya compañeros que se quejen de que los pacientes, en ocasiones, exigen mucho… Es verdad, pero eso es culpa de los políticos… Los políticos prometen el oro y el moro siempre; cuando tú escuchas hablar a un político, dice: “usted tiene derecho a esto esto esto esto y esto”, y cuando alguien escucha que tiene derecho a todo lo que le dé la gana, exige más de la cuenta. Pero es la minoría. La inmensa mayoría de los pacientes, con los que yo he tratado y sigo tratando, son personas que entienden la situación, que te dan las gracias, son gente agradecida por lo que tú le haces, y lo fundamental es tratarlos bien, simplemente. Cuando tú tratas bien a la gente, la inmensa mayoría responde y es agradecida. Alguna vez he tenido algún problema, como todo el mundo, pero la mayor parte de las veces la gente te agradece el trabajo que haces por ellos.

Respecto a las recientes huelgas del sector sanitario que demandaban una mejora de la Atención Primaria, ¿qué opinas?

La atención primaria es un problema hace ya mucho tiempo. Y como su propio nombre indica es fundamental, es la base por donde entran la mayor parte de los pacientes al sistema sanitario. Entonces, tener una atención primaria fuerte es fundamental, porque así evitas colapsos en urgencias, en las plantas de los hospitales, cuando no hay camas, etc. Si los médicos de familia tuvieran la potestad de tratar y de manejar muchas situaciones que a veces no pueden también se aliviarían los colapsos. Éstos siempre se quejan del tiempo. No te puedo decir cuánto, pero hay cupos que, a lo mejor, tienen 3 minutos por paciente, y claro, ¿qué se puede hacer en 3 minutos? Los médicos de familia en este país que están bien formados, porque ellos hacen su residencia de Medicina de familia (que son 4 años). Quizás sean los mejores formados del mundo, sin embargo, se les ha politizado y burocratizado mucho…

Un médico de familia pierde (bueno, los médicos de hospital también) mucho tiempo en la burocracia, haciendo papeles de trámites, de bajas, de tal… y esto tiene poco que ver con la medicina. Todo ese tiempo se le resta a la atención al paciente. La informática, que es maravillosa, en este caso, o en muchos casos, no ha venido a ayudar ni a facilitar, sino a todo lo contrario. Muchos pacientes te dicen: “el médico estaba todo el rato mirando al ordenador, a mí ni me miró”. Porque estás rellenando papeles y trámites y plantillas y no sé qué… Al médico de cabecera o de familia hay que empezar a despojarlo de todo eso. Hay que quitarle toda esa carga burocrática que tiene para que se dedique a lo que se tiene que dedicar.

La medicina familiar es fundamental y es muy bonita, porque es la medicina de toda la vida, sin embargo, está pasando (como todo) por una crisis tremenda; crisis de vocaciones; crisis económica… No sé cómo va a solucionarse esto, pero habrá que incentivar mucho a la gente para que quiera hacer medicina de familia, porque tal y como está la cosa ahora, casi nadie se dedicará a ella.

¿Qué carencias encuentras en la medicina de España en la actualidad?

En general, la medicina en este país es una medicina creo que casi modélica, con todos los problemas que tenga. El ideal no existe, pero dentro de nuestro entorno posiblemente sea uno de los mejores modelos sanitarios del mundo. Lo que pasa es que poco a poco se va deteriorando, y, de hecho, se está deteriorando… Actualmente, la medicina pública tiene una cosa que es muy buena, ya que la pública es universal. Pero eso que a priori es muy bueno, esa gran virtud o bondad, igual va a ser la que se va a cargar la medicina pública. Que sea universal y “gratuita” (que no es gratuita porque la pagamos con los impuestos) significa que todo el mundo tiene acceso a ella, y, además, de una manera ilimitada. Imagínate que te hacen falta 7 escáneres y dos resonancias, pues eso vale mucho dinero, muchísimo dinero. ¿Los países lo pueden seguir manteniendo? Pues parece que no, porque la crisis del sistema sanitario no es española, sino que es europea y mundial.

Siempre se ha dicho que la sanidad en este país es una de las joyas de la Corona, pero habrá que seguir invirtiendo en ella o saber sacarle partido. Aquí a Málaga, a la Costa del Sol, vienen extranjeros alemanes, holandeses e ingleses a tratarse y a operarse. No hablo de que venga alguien de Sudán, viene un alemán, de un país que se supone que tiene un nivel económico y científico mayor que el nuestro. Sin embargo, vienen aquí, será por algo. Será cuestión de gestionar esto, porque a lo mejor podemos convertirnos en un país productor de sanidad, además del turismo y de cultivar tomates. La gente confía en los médicos y en el sistema español, pero como esto siga así, el deterioro cada vez será un poquito mayor.

¿Qué diferencias encuentras en el sector respecto a los países de nuestro entorno?

Del ámbito de los países occidentales, que es de lo que podemos hablar realmente, ya hay pocas diferencias. Si hay algo bueno que tiene la medicina y la ciencia en general es que es muy universal, ya que un descubrimiento que ocurre en Heidelberg (Alemania), al mes y medio lo conoce todo el mundo porque se publica en una revista que el médico español lee. En ese sentido, hay mucha inmediatez, y el nivel, en general, es bueno, aunque en algunas cosas puede que hasta mejor que en los países de nuestro entorno.

Quizás exista una diferencia, no tanto en la calidad como en la cantidad. Recuerdo a una compañera mía que se fue a hacer una estancia a Estados Unidos como radióloga. Fue a un hospital militar, a un ‘Memorial Hospital’ de estos del Ejército americano, un hospital enorme (porque el Ejército de Estados Unidos tiene mucho dinero al ser un gran ejército). Ella (que se había formado en Madrid, también un gran hospital) me decía que la diferencia era que ese hospital (de EE. UU) tenía, no sé si eran 12 equipos de TAC de escáner, mientras que su hospital tenía 3. Pero cuando los radiólogos americanos y españoles leían una radiografía o un escáner la leían igual y la interpretaban igual de bien o igual de mal, o sea, la cuestión no era de calidad sino de cantidad.

“La tráquea es un tubo único, y como se rompa, puede ser una complicación… muchas veces significa la muerte del paciente en el quirófano”

¿Cómo es la preparación para un proceso de operación? ¿Te pones nervioso?

Yo ya llevo muchos años haciendo broncoscopias intervencionistas. Ahora mismo, en la provincia de Málaga, soy el que más experiencia tiene, pues son casi 20 años. Aunque son muchos, cada vez que hay que hacer una intervención te lo piensas, y esa noche, rebobino en la cabeza todas aquellas cosas que pueden salir mal. Por ejemplo, la vía aérea tiene un problema, ya que la tráquea es un tubo único, y como se rompa, puede ser una complicación durante una intervención, porque haya una rotura o una perforación de la tráquea. Son complicaciones tremendas que muchas veces significan la muerte del paciente en el quirófano, o sea, que son cosas de mucha trascendencia, pero uno es consciente de eso y ha vivido ya muchas experiencias, lo cual te hace un poco cauto, ya que sabes por dónde pueden salir los tiros.

Hoy es martes. Pues el domingo pasado tuvimos que entrar a quirófano de urgencia con un paciente que tiene una masa traqueal, y bueno, pues esa mañana yendo al hospital en el coche iba repasando, pensando: haremos esto, después sacaremos aquí, le daré un poquito, si me sangra mucho lo dejo y meto no sé qué… Y me parece que el día que me jubile y haga la última, seguiré así, o sea, “el miedo” no lo pierdes nunca, porque tienes delante una persona, una vida. Yo creo que es bueno tenerlo, porque el miedo te hace precavido y a no lanzarte a hacer cosas con una persona, que no es un muñeco.

¿Cómo se gestiona este proceso de preparativos y quirófano cuando estás desanimado o tienes un día complicado?

Hombre con la edad se va gestionando. Cuando yo era joven, estas mismas intervenciones me ocasionaron durante una temporada larga un colon irritable. A mí me dolía la barriga cada vez que tenía que hacer intervención… Era tremendo, hasta que me pregunté por qué me dolía la barriga, y dije: yo lo que tengo es un colon irritable de tensión.  Ya no tengo colon, pero siempre tienes un poco esa mosca detrás de la oreja. Y hay días mejores y días peores, pero bueno, yo no suelo tener muchos cambios de ánimo… Eso yo creo que para un médico es bueno.

¿Sufren los médicos?

Sí, claro, aunque no lo parezca y hay quien ponga cara de póker, porque la tienes que poner muchas veces. Y el dolor lo gestionas de dos maneras: en tu cabeza contigo mismo, y hablándolo con gente cercana, en mi caso lo hablo con mi mujer. De hecho, mi mujer conoce a casi todos mis enfermos (no conoce sus nombres, pero sí conoce las historias de cada uno), y cuando se lo cuento, ella me dice: pues mira haz esto… Es como cuando tienes un problema y se lo cuentas a un amigo; el problema no ha desaparecido, pero lo cuentas y parece que la cosa se alivia un poco así.

¿Cuál es la relación del médico con la muerte? ¿Crees que es más realista que la que pueda tener una persona que no se dedique a la medicina?

Posiblemente un médico tiene una relación con la muerte mucho más cercana, sin embargo, he visto morir también a muchos médicos (compañeros mayores) que no siempre la afrontan bien, o sea, el haber estado en contacto con la muerte a diario o muy frecuentemente no te vacuna, y lo he podido ver en compañeros. También lo contrario: el año pasado murió una compañera muy querida por nosotros que sufrió bastante por su enfermedad, por el tipo de enfermedad que tenía, sin embargo, se fue de una manera serena, pero es que ella fue serena toda la vida. Ella fue una persona muy tranquila, serena, consciente, y afrontó su enfermedad con entereza. Y sus últimos momentos también los afrontó con entereza, o sea que, yo creo que más va con la personalidad de uno que con la profesión, aunque la nuestra te pueda ayudar un poco al haber estado más en contacto.  

Yo con la muerte, como no creo en una vida futura, pues creo que hay que afrontarla con naturalidad. La muerte forma parte de la vida. En este sentido, antes te hablaba de Kant, ahora te hablo de Epicuro. Hay que ser un poco epicúreo, y este te decía: no te preocupes de la muerte, cuando tú estás, la muerte no está; y cuando la muerte está, tú no estás. Quizá esa sea la idea… En teoría, porque cuando te llega ya cada uno la afronta de una manera.

“Posiblemente un médico tiene una relación con la muerte mucho más cercana, sin embargo, he visto morir a muchos compañeros que no siempre la afrontan bien”

¿Qué opinas sobre los pacientes y médicos que eligen retrasar la muerte?

De hecho, lo hacemos con bastante frecuencia. Si se aplican determinados tratamientos, la muerte se puede retrasar, o sea, de no aplicarse determinadas medidas, seguramente, una enfermedad acabaría antes con una persona. En el caso de los cánceres, si has diagnosticado un cáncer y no lo tratas y lo dejas solo a su historia natural, por ejemplo, en un tipo de cáncer de pulmón que se llama cáncer microcítico, la supervivencia es de 1 año, año y pico con tratamiento… Sin tratamiento, en cuanto te lo diagnostican, en muy pocos meses estarías muerto. Entonces, si tú te aplicas ese tratamiento, logras obtener cierta supervivencia, que en este caso hablamos de 1 año o 1 año y medio.

Retrasar artificialmente la muerte, no sé si te refieres a eso, yo ahí no estoy de acuerdo. Una cosa es retrasar y dar unos meses de vida, una vida medianamente en condiciones para un paciente (para que ordene su vida y ponga las cosas en orden, que a veces hay que ponerlas antes de irse) y otra cosa es alargar una agonía… Creo que eso no se debe hacer bajo ningún concepto, el alargar la agonía. Y hay pacientes que llegan a un momento en que, efectivamente, no hay nada más que hacer. Se acabó, la muerte forma parte de la vida, y así hay que asumirlo. Alargar agonías no me parece a mí nada humano.

¿Y qué opinión tienes sobre la eutanasia?

En el tema de la eutanasia soy muy liberal. Como yo no creo que la vida nos la haya concedido ningún ser, toda aquella persona que, padeciendo una enfermedad (el caso típico que se pone siempre es la enfermedad neuromuscular, la  esclerosis lateral amiotrófica o ELA, o las enfermedades que sabes que te vas a morir y además te vas a morir de una manera tremenda), en aras de la libertad personal, todo aquel que quiera acabar con su vida de una manera protocolaria y legal, por qué no, si se hacen leyes buenas que contemplen esto en condiciones… Creo que hay que respetar la libertad de las personas.

¿Cómo es comunicar la muerte de un paciente a sus familiares? ¿Qué consejo le darías a los médicos recién graduados, en este sentido?

Comunicar la muerte es siempre difícil, pero también hay muchas situaciones y muertes que son esperables. Éstas son los más fáciles de comunicar, porque si un paciente tiene una enfermedad crónica, y ha ingresado en el hospital 7 veces, lo normal es que su familia sepa que puede que en el próximo ingreso se nos quede. Lo malo es, a lo mejor, comunicar muertes súbitas o muertes inesperadas. De hecho, no hay una regla, ni tampoco te lo enseñan en la facultad, ya que no hay una asignatura de comunicación (aunque en algunas facultades ahora empiezan a poner asignaturas de este tipo, sin embargo, en mi tiempo estaba la de Psicología, que no era gran cosa).

Además, en la medicina o en la fontanería, lo aprendes todo con el tiempo, y hay que tener mucha mano izquierda, ser comprensivo con las personas (porque las reacciones de las personas a veces son tremendas) y hay que estar preparado para la reacción de la familia y para ponernos en su lugar, ser comprensivos y acompañarlos, porque igual que acompañamos al paciente durante su periodo de enfermedad, ahora tendrás que acompañar durante 1 hora o media hora a la familia en ese tramo. Pero siempre es difícil comunicar la muerte y no hay una fórmula mágica.

En las últimas décadas, el cerebro ha contado con numerosos estudios que han aportado muchos detalles sobre su funcionamiento y sus implicaciones en el resto del cuerpo, por ejemplo. Además, la investigación neurológica y todo lo relacionado con la salud mental cuenta con una especial atención por la sociedad. ¿qué opinas al respecto?

No soy neurólogo, pero a este siglo le dicen el siglo del cerebro, de las neurociencias, que están muy en boga. Se empiezan a conocer bastantes cosas del cerebro que se desconocían. El cerebro es un órgano físico que funciona de manera física y química. Cuando el cerebro está funcionando, aparece una cosa se llama mente o conciencia, pero que es fruto de mecanismos puramente químicos. Y no te podría decir mucho más, porque no es un tema de mi especialidad en el que yo haya profundizado.

Pero ¿consideras que tiene poder para manejar a otros órganos?

Sí, tiene poder, pero, curaciones milagrosas, por ejemplo, yo no me las creo. Lo que sí creo es que mantener (lo que decía al principio) una actitud positiva ante la vida siempre es positivo para para llevar una enfermedad y para que ayude en la curación, en el manejo de esa enfermedad. No siempre se cura, de hecho, los médicos curamos pocas cosas, más bien manejamos, apañamos… pero, evidentemente, tener una actitud positiva ante la vida y ante tu enfermedad siempre te ayudará.

Hay muchos estudios sobre este tema, sobre la sugestión y los placebos. Por ejemplo, los placebos hacen efecto porque hay un mecanismo subyacente, pero que para mí es puramente neurológico, físico o químico lo que ayuda a que a que el paciente afronte mejor determinadas situaciones o el dolor. Y no se trata de: me duele aquí, me dan un placebo que yo creía que era un Nolotil y se me quita el dolor. Todo esto no tiene nada de raro o de sobrenatural. Son mecanismos físicos químicos que no conocemos todavía.

Si te vienes abajo, te deprimes, o incluso entras en un periodo de negación en el que hasta niegas tu propia enfermedad, eso va en contra del tratamiento y del manejo de la enfermedad, porque el médico puede que ponga algún medio, pero otros medios lo tienes que poner tú: asistir a las consultas, a los tratamientos, cuando te toque tomarte la pastillita que te ha dicho, tomártela cuando te toca, no cuando te dé la gana, quitarte determinados hábitos, dejar de beber, dejar de fumar, etc.

¿Qué piensas sobre los hipocondríacos?

La hipocondría es otra enfermedad, en este caso psiquiátrica, lo que pasa que la hipocondría es de difícil manejo y tratamiento. A mí me parece que la psiquiatría (y yo de psiquiatría entiendo poco, pero creo que los psiquiatras también entienden poco de psiquiatría) es muy muy difícil. Si un hígado es complejo, pues es un laboratorio de química (es el mayor laboratorio de química que te puedas imaginar en el mundo…). El cerebro es millones de veces más complejo, por lo que los psiquiatras lo tienen duro. Tratan, posiblemente, con los más complejo de la economía del ser humano. Y la hipocondría es una de tantas enfermedades, como la depresión, que hace ya mucho tiempo, con el advenimiento de la neurofarmacología, se ha prestado atención a muchas de estas enfermedades, y hoy día, por ejemplo, las depresiones (la hipocondría no deja de ser una forma de depresión) son tratables con fármacos.

¿Y qué opinas que en ciertas partes de Estados Unidos se traten enfermedades, como la depresión, con fármacos o “drogas duras” como el éxtasis o MDMA?

La verdad que no tengo conocimiento en el tema, pero también soy un poquito escéptico con que se puedan tratar enfermedades con ese tipo de drogas, aunque los fármacos no dejan de ser drogas también, pero no sé yo si se pierde un poquito el control con esas sustancias.

El cannabis, por ejemplo, (te puedo decir que yo no he fumado en mi vida y no se lo aconsejo a nadie), hay mucha gente que te aporta hasta artículos científicos donde dicen que el cannabis te va bien para esto y para lo otro, que si te estimula, que si no sé qué, que va bien para el dolor… Por ejemplo, hay algunas líneas de tratamiento en el cáncer o en enfermedades crónicas donde se usan cannabinoides (no sé si cannabis, pero al menos cannabinoides o sustancias derivadas), pues bueno, a lo mejor ahí sí hay una indicación, pero esas cosas siempre tienen que ser indicaciones controladas, manejadas y llevadas por profesionales.

La droga recreativa, el fumarse un porrito de vez en cuando, ¿eso es malo? la mayor parte de la gente te diría que no. Mi hijo me diría que no; yo a él le digo que sí. ¿Quién tiene razón, mi hijo o yo? No lo sé, yo no me fumaría un porrito, yo me pondría una película que me alegre: una comedia. Y si me quiero alegrar la vida, me tomaría un vasito de vino (que no deja de ser otra droga, de acuerdo… Ese tema es difícil).

Pero en el tema del cannabis también es fácil, o relativamente fácil, pasar de fumarse un porrito de vez en cuando a engancharse al porrito, entonces ya tienes un serio problema. Y como es fácil pasar de lo poquito a lo mucho, porque es una droga y es adictiva como el tabaco, como el alcohol, pues mejor no intentarlo y mejor ser cauto en eso, por si acaso te enganchas.

¿Cuál dirías que es el estado general de la salud pulmonar de los pacientes que tratas?

En Andalucía o en Málaga, las enfermedades más prevalentes son estas: la EPOC, fundamentalmente, y el asma, también muy frecuente. El asma incide en personas jóvenes, aunque es verdad que se trata muy bien hoy día si tú sigues las pautas de tratamiento. En el asma se vio una cosa hace años: había gente que moría por una crisis asmática que se complicaba, la cual se convertía en lo que se llamaba un estatus asmático, que es una cosa muy grave porque tiene una mortalidad muy alta. Aun así, hoy día es muy muy raro que un asmático muera por un estatus o por una crisis asmática.  Esas crisis se tratan muy bien con fármacos que existen hoy en día, que fundamentalmente son aerosoles o inhaladores.

El asma es una enfermedad en la que el tratamiento ha avanzado mucho; en la EPOC no tanto, por el hábito tabáquico, y porque mucha gente que tiene EPOC, y a pesar de todo, sigue fumando… entonces sigues añadiendo daño a tus pulmones y a tus bronquios.

La apnea del sueño es otra enfermedad que tratamos y diagnosticamos los neumólogos, y en buena parte está condicionada por hábitos, en este caso, la inmensa mayoría de la gente que tiene una apnea del sueño son obesos (y algunos mórbidos). Entonces, si tú tratas la obesidad, muchos de los que tienen apnea dejarán de tenerla tratando la obesidad. Además, no solo tratas la apnea si dejas de ser obeso. Últimamente estamos asistiendo a una epidemia de gordura, y muchos posiblemente se conviertan en diabéticos y tendrán el colesterol alto, por lo que tendrán factores de riesgo cardiovascular, etc.

La neumología “empezó siendo la especialidad que trataba la tuberculosis” en España

Tuberculosis y origen de la neumología. Hay otras enfermedades que ya son mucho menos frecuentes, pero son de una gran importancia social. La tuberculosis, por ejemplo. Mi especialidad empezó siendo la especialidad que trataba la tuberculosis, y sabemos que al principio del siglo XX había muchísima tuberculosis. De hecho, en nuestro país y en todos los países de nuestro ámbito, se crearon hospitales antituberculosos, y quedan muchos todavía, como en Málaga (había uno en Campanillas, que ya no existe, y hay otro en Torremolinos: el hospital marítimo de Torremolinos, el cual era un hospital para tuberculosis ósea). La tuberculosis, en aquellos tiempos, era muy prevalente y mató a mucha gente, por lo que mi especialidad nace con la tuberculosis. Antes, en fisiología, la tuberculosis era la tisis, de ahí tisiología. La especialidad fue evolucionando y al final se llama neumología. La tuberculosis todavía existe en los países occidentales, y ha avanzado mucho menos en los países del tercer mundo, donde es un problema de primer orden (y también es una pena, porque la tuberculosis tiene tratamiento: un tratamiento largo de 6 meses, a veces más, con 3 o cuatro fármacos que hay que dar, pero son baratos). La mayor parte de las tuberculosis hoy día se curan con tratamiento, sin embargo, es una enfermedad muy paradigmática, porque en Occidente ya no es un problema, pero sí lo es en Sudamérica, en toda el África subsahariana, etc. En los países del este de Europa también, de hecho, tenemos mucha tuberculosis importada de esto países. También es una enfermedad muy social y literaria (porque la tuberculosis de los años 20 y 30 dio mucha literatura: La montaña mágica de Thomas Mann, La dama de las camelias), típicamente neumológica, que hoy día es verdad que ya no es importante, pero bueno, esta misma mañana he tratado un enfermo ucraniano con una pleuritis tuberculosa. Vemos pocas, pero se ven.

Y respecto a las enfermedades zoonóticas (aquellas de origen animal que afectan a los humanos) ¿me podrías hablar de su estado actual? ¿Qué dirías acerca de la pandemia de coronavirus de 2020?

El coronavirus al final parece que tiene algo que ver, que es una enfermedad zoonótica que padecen animales, pero que en un momento dado de la de biología de ese virus o de ese microorganismo, salta al humano. Son enfermedades muy peligrosas y lo acabamos de ver con el coronavirus, pero ¿por qué? porque nos cogen sin defensa ninguna al nunca haber tenido esa enfermedad. Una enfermedad del animal, en el momento en que salta al humano, el sistema inmunitario no tiene ninguna defensa contra esa enfermedad.

Después hay otro problema con este tipo de enfermedades, y es la globalización. Antes, como la gente no viajaba como se viaja ahora no había tantos problemas, pero ahora tú estás en Pekín, te has contagiado, en este caso del COVID, (por hablar de una de ellas) coges un avión, y en 12 horas estás en la otra parte del mundo y contagias a la otra parte del mundo… Entonces claro, el manejo de esas enfermedades es muy difícil por la globalización tan enorme que tenemos hoy día.

Si vemos cómo se ha manejado la pandemia y el impacto que ha tenido a nivel mundial, apreciamos que la ciencia está dividida en dos partes (una de ellas muy minoritaria habla de ‘plandemia’). ¿Qué piensas?

Posiblemente al principio hubo falta de comunicación por parte del Gobierno chino, que parece ser que quiso ocultar determinada información, pero bueno, eso ocurrió al principio. Hasta finales de 2019, cuando ya la pandemia era una realidad, aquí en Europa y en Estados Unidos, los chinos tenían mucha información, y de hecho, la mayor parte de la literatura médica que se escribe sobre coronavirus (sobre COVID) al principio era China, o sea, que los profesionales chinos también han aportado, aunque se hayan ocultado determinadas cosas (yo creo que de estas cosas nunca nos enteraremos; aquello que se habló tanto, si era un virus creado en un laboratorio, quién sabe; posiblemente van a hacer cosas para que no se sepa nunca).

Lo que sí sabíamos todos es que, tarde o temprano, iba a ocurrir una pandemia de este tipo. Ha habido otras pandemias años antes, en Arabia estuvo el Síndrome Respiratorio de Oriente Medio (MERS), y ha habido varios conatos previos, antes del COVID. Y posiblemente ocurra en un futuro.

La pandemia creo que ha servido (desgraciadamente ha matado a muchas personas) porque se ha aprendido mucho y los sistemas sanitarios han aprendido bastante. La OMS también ha aprendido bastante de esto, pero que posiblemente ocurra otra vez.

¿Qué destacarías sobre los últimos avances tecnológicos en medicina y la incorporación de la Inteligencia Artificial a la profesión? ¿Se lleva a cabo en España la telemedicina?

Pues la telemedicina, precisamente, conectando con el tema del COVID, existía antes, no es un invento a raíz de éste, sin embargo, es verdad que la telemedicina he hecho una curva ascendente a raíz del COVID. Cuando la gente no podía salir de su casa y era peligroso ir a los hospitales, aparece una herramienta (que ya teníamos, pero que usábamos muy poco), que era la telemedicina. Yo en concreto no he hecho telemedicina, porque las broncoscopias no se pueden hacer por ordenador, tienes que tener al paciente allí; para meter un tubo dentro del tórax lo tienes que meter en vivo, no se puede hacer a través de un ordenador, aunque muchos de mis compañeros que pasaban consulta pasaron de la consulta presencial a la consulta por telemedicina, y ha sido muy útil porque nos ha permitido tener contacto con los pacientes sin tener que desplazarse nadie, sin esos peligros del desplazamiento. También es verdad que la telemedicina tiene sus límites; tú puedes recetar algo por telemedicina, dar consejos, etc, pero también es verdad que los pacientes lo que quieren en el fondo es que lo vea un médico, que lo vea, que lo escuche, y si es por ordenador, bueno vale, pero pues si es cara a cara todavía mejor. Esto no quita que la telemedicina sea una herramienta.

La inteligencia artificial que me decías, bueno pues se irá imponiendo poco a poco. Ya hay múltiples ejemplos de intervenciones quirúrgicas. Está un cirujano operando en Nueva York y lo están viendo en todo el mundo. La cirugía robótica es otro campo tremendo que ya ha nacido, de hecho, es una realidad. Por ejemplo, en Málaga, hace ya unos años que tenemos un robot, que es el Da Vinci (un sistema que se llama así), y que se usa fundamentalmente para cirugía urológica (cirugía de riñón y vías urinarias). También el Da Vinci puede ser usado para cirugías digestivas y torácicas. Existen ya robots que hacen broncoscopias en Estados Unidos, y es una realidad la implantación de todas estas técnicas, porque la tecnología tiene que venir, y lógicamente, tarde o temprano, se va imponiendo (se impondrá con mayor o menor rapidez dependiendo de la economía de los países; por ejemplo, te puedo decir que el robot que hace broncoscopia es tremendamente caro, o sea, hoy día ningún hospital, por lo menos de aquí de Andalucía, se podría permitir el lujo de comprar este aparato).

El Da Vinci es un aparato muy grande porque tiene unos brazos múltiples articulados, que son los que operan, y una especie de cabina, donde está el cirujano manejando esos brazos múltiples articulados. Esos aparatos llevan una tecnología que es muy cara, que ha necesitado años y años de investigación… y eso hay que pagarlo. Tarde o temprano, dependiendo de cómo los sistemas sanitarios puedan ir asumiendo todas esas tecnologías, se irán implantando. También existen fármacos carísimos hoy día; para que un médico pueda prescribir esos fármacos tiene que ser autorizado por el director del hospital, ya que suponen un dineral tremendo; pues con esta tecnología pasa igual, es muy cara.

Las que invierten en estos avances suelen ser empresas privadas, y, ¿esto es bueno? Depende de la mentalidad o de la idea que se tenga de las cosas… Los estados no invierten mucho en investigación médica ni en investigación de casi nada, pero en la investigación médica prácticamente nada. El Estado español, ¿invierte en medicina?, bueno, existe el Instituto Nacional de Oncología, que son los que llevan para adelante el grueso de la investigación, por ejemplo, en fármacos. En general, creo que, en las universidades, que son públicas la mayoría, investigan poco, a lo mejor las estadounidenses son mucho más potentes. No creo que la iniciativa privada sea buena ni mala, pero los estados deben también crear y ver el bien común (¿usted quiere beneficio? Vale, pero vamos a ver el bien común, el bien de los ciudadanos… al fin y al cabo hay que conjugar esas dos cosas).

Como curiosidad, sobre el tema de la respiración, ¿qué piensas sobre la respiración abdominal? Aquella que en enseñan en disciplinas como el yoga.

Hay una cosa que se llama Fisioterapia Respiratoria, y lo que me comentas entraría dentro de ese concepto. En medicina hay una especialidad que es la Rehabilitación Médica, y dentro de ella está la Fisioterapia, y a su vez, la Fisioterapia Respiratoria.

Entonces lo de la respiración abdominal entra dentro de la fisioterapia respiratoria. La respiración abdominal es la mejor de las respiraciones. Se dice que hay 3 respiraciones: la respiración que hacemos con los ápices, con los vértices de los pulmones (que es una respiración poco eficaz, normal, rápida y muy superficial); la respiración más central, que es la que hacemos en la vida cotidiana; y la mejor de las respiraciones, porque es la más profunda, la respiración abdominal, la que se hace con el diafragma (se aprende con ejercicios para controlar mejor tu diafragma y a contraer bien el pulmón). En el karate se hace mucho, y en general, en todos los deportes se aprende de respiración abdominal diafragmática.

¿Qué opinas sobre aquellos usuarios que deciden automedicarse?

Ahí habría dos tipos de automedicación: la simple automedicación que empleamos todos, de me duele la cabeza, me tomo un Nolotil, bueno, eso lo hacemos todos. Evidentemente, no vas a pedir cita en un médico para tomarte una pastilla para el dolor de cabeza, sin embargo, si te duele la cabeza con mucha frecuencia y el dolor no es el habitual y no se me termina de quitar, entonces si debieras ir al médico y no seguir tomando pastillas. Para problemas medianamente más serios, creo que la automedicación es peligrosa. De hecho, una de las automedicaciones más habituales es de antibióticos. Tengo fiebre y me tomo un antibiótico: eso es un error muy habitual; usar el antibiótico como un antitérmico… La fiebre es un síntoma de una infección, pero otras veces puede que no sea, por lo que tú no te puedes tomar un antibiótico por tu cuenta porque tengas fiebre. Además, puedes estar ocultando (algo que no sea una infección), por ejemplo, existe la fiebre tumoral, que es una infección inadecuada para el antibiótico.

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¿Qué diferencias encuentras entre un trabajo manual (como puede ser el que se realiza en una fábrica como peón) y uno intelectual (como puede ser el tuyo)?

Evidentemente, hay diferencias. Trabajar en una cadena de montaje puede ser peligroso porque puedes llegar a pensar que tú eres un tornillo más de la cadena. Es peligroso, de hecho, ya Karl Marx hablaba de la alienación en el trabajo, y se refería a aquellos trabajos de aquellos tiempos de finales del siglo XIX, principios del siglo XX, en las minas, en las fábricas, que eran trabajos muy mecánicos, lo que para las personas es muy peligroso.

Creo que, afortunadamente, hoy día, al menos en los países occidentales, en buena parte ha desaparecido porque ese trabajo lo hacen las máquinas, que para eso están. Respecto al trabajo intelectual, como puede ser el del médico (que a veces no se tiene como un trabajo intelectual), recuerdo esta compañera a la que me he referido antes, que siempre decía, porque veía a muchos enfermos, que no le daba tiempo de pensar), en ellos hay que pensar. De hecho, yo pienso mucho por la tarde; por la mañana hago hago y hago, pongo un tubo, meto un tubo por aquí, saco un líquido de la pleura, tomo una biopsia… pero por la tarde pienso, por la tarde cojo el libro, reflexiono, me miro un artículo en inglés sobre un enfermo con las mismas características que el mío, etc.

Reflexionar: esa es la gran ventaja de un trabajo intelectual, que es mucho más placentero (pienso). Por eso siempre es bueno animar a la gente a que estudie (a tus hijos, a tus compañeros, a tus amigos…), pero incluso el trabajo que no es estrictamente intelectual también puede ser muy placentero. El fontanero, el camarero, el conductor de autobús; si tú conduces un autobús con suavidad y no a trompicones, no pegas acelerones y tal, la gente irá más a gusto, y tú lo notas, por lo que esa satisfacción del conductor de autobús se la lleva a su casa y la transmite a sus hijos y a su mujer y a sus hermanos…

¿Qué consejo le darías a una persona para que encauce su vida profesional?

Profesiones hay miles, cada una con sus peculiaridades, sus ventajas y sus inconvenientes… Al final, lo fundamental, o sea, lo que yo le diría a un hijo mío (o lo que de hecho le digo): hagas lo que hagas, procura hacerlo bien. Si eres neurocirujano, procura ser un buen neurocirujano; si eres arquitecto, procura hacer buenas casas; si eres fontanero, procura no hacer chapuzas, porque el que te contrata confía en ti como fontanero para que dentro de 3 meses no se esté el agua saliendo por el cuarto de baño; si eres camarero, pues sirve las copas en condiciones, con amabilidad con profesionalidad…; hagas lo que hagas, procura hacerlo bien.

Cuando uno hace las cosas bien, en la profesión que sea, creo que hay como un retro feedback. Cuando tú haces las cosas bien, la gente te lo suele agradecer. Y pienso que ese retro feedback viene muy bien al profesional que sea para seguir haciendo bien las cosas.

¿Y un consejo para encauzar la vida personal?

Mira, saber elegir una profesión es muy difícil, y la profesión te determina mucho. Igualmente, después, hagas lo que hagas, se puede ser feliz… Y para ser feliz, quizás, lo importante sea la actitud; esa actitud positiva ante la vida. Procurar siempre ver el vaso medio lleno y no medio vacío; no ser excesivamente ambicioso, al menos en lo material. Eso es un problema del mundo, de toda la historia, pero últimamente parece que se ve más: yo no soy feliz en mi vida personal si no tengo un buen coche, un buen televisor de plasma que sea enorme, o irme de vacaciones todos los veranos a Punta Cana… Bueno, pues mire usted, se puede ser feliz en Coín también. Si podemos vivir bien, estupendo, pero creo que ser excesivamente ambicioso en lo material (y hoy días quizá todos lo basamos en lo material; en tener, no en ser)… es mejor ser que tener.

Para ser feliz no hace falta tener un Mustang; yo tengo un Ibiza y voy encantado de la vida. Ya está, no ser demasiado ambicioso en el tema material, y serlo un poquito más en (si quieres llamarlo espiritual) el comportamiento con las personas, en tu relación con los demás. Llevarte bien con la gente tampoco es tan difícil.

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