martes 4/8/20

Sindicalismo de otro tiempo, de otra España


Me aburre hablar del sindicalismo español. He escrito tantas cosas de este sindicalismo ultramontano y rancio, de otro tiempo y de otra España, que ya no se me ocurre nada. Pero como es 1º de Mayo, vuelve a tocar hacerlo. Y, de nuevo, repetiré mi cantinela. El sindicalismo español está tocando fondo aunque no se quiera dar cuenta. Está tan agotado que hasta sus dos grandes sindicatos, UGT y CCOO, se han convertido en un sindicato unitario a fuerza de dejarse llevar por su propia burocracia. Ya es uno solo con dos siglas. Con dos cabeza pero un solo sindicato, atropellado por su propio inmovilismo. Es más, ya es imposible distinguir al uno del otro pese a que han celebrado sus Congresos respectivos, por separados, pero con las mismas conclusiones.

Sindicalismo en España es sinónimo de oscurantismo

El sindicalismo español está ahogado en su propia ineficacia y en esa filosofía, heredera directa del tardofranquista, en la que se sostiene. Porque el sindicalismo español actual, entre otras cosas, sigue anclado en la defensa del puesto de trabajo en lugar de defender la creación de empleo. Extrañamente, habla de derechos del trabajador cuando el primer derecho del trabajador es tener trabajo.

Pero no solo es eso. Sindicalismo en España es sinónimo de oscurantismo… Y de una forma tan brutal que sólo queda ya que la Ley de Transparencia le obligue a decir que ha hecho con los cientos de millones de euros (tal vez miles) que ha recibido de los impuestos que pagamos los españoles, porque es imposible que su nivel de vida lo haya conseguido tacita a tacita con las cuotas de sus afiliados.

¿Cuáles son los datos reales de los sueldos de sus dirigentes y la cantidad exacta de las subvenciones que directa o indirectamente que reciben de las Administraciones públicas? Si se lo estamos exigiendo a otras instituciones que reciben dinero público, ¿por qué no vamos a hacerlo con quien también recibe dinero de todos?

¿Será posible conocer, algún día, el patrimonio inmobiliario que tiene así como sus empresas y chollos varios?

Lo primero que tiene que hacer el sindicalismo es desnudarse económicamente

Me temo que no. Será difícil de averiguarlo ni siquiera con la esperada ley. Eso habrá que arrancarselo golpe a golpe y, en la mayoría de los casos con una orden judicial de por medio. Y no hay más que mirar al sur, al escándalo de los EREs andaluces y a la implicación de este sindicato unitario en ellos para darnos cuenta.

Lo he repetido hasta la saciedad. El sindicalismo español debe adaptarse a la realidad y no quedarse colgado de la brocha de una utopía que ya no tiene sentido. Y lo primero que tiene que hacer para ello es desnudarse económicamente. Y, a partir de ahí, empezaremos a hablar de recuperar tanto tiempo perdido.

Por ejemplo, de recuperar influencia en la sociedad. La imagen de los dos líderes de ese sindicato unitario como acólitos de la señora Ada Colau fue deprimente. Porque un sindicalismo serio no puede apoyar actos delictivos como los que comete el grupete de esta pasionaria en verde que, ahora resulta, que lo que quiere es promoción para vender su libro.

Y es una pena porque esta España necesitaría un sindicalismo que empujara y no que pudiera palos en las ruedas, más para conservar sus privilegios que para otra cosa.

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Sindicalismo de otro tiempo, de otra España
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