lunes 16.12.2019

Zapatero cree haber enterrado el felipismo y al Grupo Prisa

Hay muchas maneras de interpretar los silencios y las aparentes adhesiones incondicionales que han marcado el Comité Federal del PSOE del pasado fin de semana. Pero Zapatero y su corte mediática decidieron que todo esto prueba su victoria definitiva frente a la crítica interna de los barones y la vieja guardia felipista del partido, así como un golpe seco sobre la cabeza del líder del poderoso Grupo Prisa, Juan Luis Cebrián, a quien el presidente del Gobierno se refirió directamente cuando afirmó: "Hemos dicho no a los poderosos".

En próximos días y semanas vamos a ver si "los muertos que vos matáis gozan de buena salud", como se dice en el Tenorio, o si por el contrario los derrotados en el Comité Federal simplemente se han hecho eso, el muerto, y a la espera están de su venganza en cuanto abandonen su pedestal. Pero antes de llegar a tales disquisiciones conviene aclarar que Zapatero no ha dicho "no a los poderosos" de la prensa, la radio y la televisión, sino que solamente ha cambiado de poderosos y de aliados mediáticos. Ahora los beneficiarios de los favores monclovitas no son El País, la SER y Cuatro, como lo eran en los tiempos de Felipe González, sino La Sexta, Mediapró, Público, y el diario El Mundo.

Sí, el diario El Mundo, convertido en el personal cancerbero de Zapatero, al que ayer le dedicó un elogioso y repugnante editorial. El mismo diario que ha machacado durante los últimos años a Rajoy, para echarlo del liderazgo del PP y tratar de imponer a su "lideresa" Esperanza Aguirre al frente del partido. Y el mismo Rajoy a quien Pedro J. Ramírez insultó, mientras hacía llamamientos a militantes del PP para que se manifestaran contra el líder de Partido Popular, que ha acabado humillado y domesticado por el director de El Mundo, a cuyos aposentos mediáticos ahora acuden como borregos toda la cúpula nacional del PP a besar la mano de su particular torturador.

O sea que, como el sastrecillo valiente, Zapatero se carga a los poderosos de siete en siete. Y por eso es el único presidente de nuestro entorno de la UE que no se ha atrevido a imponer en los banqueros que reciben ayudas del Estado unos representantes del Gobierno o del Banco de España en los consejos de administración (como lo han hecho Francia, Alemania, los países del Benelux, y su admirado Obama en Estados Unidos). Ante la banca el presidente Zapatero inclina la cabeza, como la inclinará el 13 de octubre en la Casa Blanca ante el nuevo emperador, al que acaba de regalar el envío de otros doscientos soldados españoles a la guerra de Afganistán. Y es tan audaz y valeroso nuestro presidente que, por ejemplo, en lo de la subida de los impuestos no les tocará un euro a los supermillonarios que actúan en la Bolsa a través de las SICAV. Y en cuanto se presente la ocasión, no dudará en recuperar los abrazos y las amistades con el presidente de la CEOE, Gerardo Díaz Ferrán, si España o el ICO, que viene a ser lo mismo, se hacen cargo del coste de la nacionalización de Aerolíneas Argentinas.

"Poderoso caballero es don dinero", decía el maestro Quevedo. Y a ésos no sólo no les toca un pelo Zapatero, sino que además los llena de favores -como a los chicos de Sacyr- con el mismo entusiasmo con el que va a tomar café con el dueño de Telecinco (y de todo un imperio mediático) y primer ministro de Italia, Silvio Berlusconi. Café con pastas ni más ni menos que en Villa Certosa, la mansión de las juergas eróticas de "Papi", el mismo que calificó de rosa el Gobierno feminista del presidente español.

Si lo hemos entendido bien, Zapatero ha enterrado para siempre a Felipe González, "ha roto el cordón umbilical con el pasado", como titulaba ayer El Mundo su editorial animando al presidente a acercarse un poco más al precipicio. Y además ha dejado herido de muerte, entre deudas y el ruinoso negocio de la televisión de pago, al Grupo Prisa, mientras las campanas del palacio de la Moncloa doblan por la inminente muerte política de Cebrián. Es decir, que Zapatero ha impuesto en el PSOE la omertá y en la llamada vieja guardia del partido -donde no sólo están los felipistas- el silencio de los cementerios de los elefantes de la política. Además, el genio del palacio de la Moncloa ya ha comprado por unos reales de vellón blindados para el concierto vasco los votos del PNV, por otro tanto a Coalición Canaria y a ERC, y por un euro los votos de IU y UPN, y ya tiene los Presupuestos del 2010 aprobados de antemano. La verdad es que el tal Zapatero parece un tipo asombroso. Nada ni nadie puede con él.

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