martes 19/1/21

Los líos de la Chacón

Ahora resulta que, después de confirmar al jefe del CNI, Alberto Saiz, hace pocos días, el Centro Nacional de Inteligencia que depende de la ministra de Defensa, Carme Chacón, se ha convertido en "La Casa" pero de de los líos, por causa de los problemas de desmotivación de los espías españoles reconocidos por el director del centro en el Congreso, la implicación de agentes españoles en el escándalo político de Cuba que les costó la cabeza al ex ministro de Exteriores Pérez Roque y al ex vicepresidente Laje, y la dimisión con carta de alegaciones del número dos de la lucha antiterrorista.

Una crisis que no parece de menor cuantía y que la ministra de Defensa ve con un cierto desahogo mientras juega con los patitos de goma y barquitos de papel en ese inmenso mar agitado -como el océano Indico que tanto le impresiona- por las burbujas del jacuzzi que ella se hizo instalar en su piso ministerial.

Pero si sólo fuera lo del CNI, podríamos pensar que la cosa tiene arreglo. Sin embargo, a este incidente se ha sumado la gripe A, que ella ocultó a la opinión pública y a los escolares que visitaron el cuartel de ingeniería de Hoyo de Manzanares (Madrid), cuando ya se habían detectado varios casos, y que ahora, tras pasar los muros del acuartelamiento en la persona de una limpiadora, se acaba de extender en otro cuartel de León. Con lo que el problema prueba que las medidas preventivas de esta enfermedad en el seno del Ejército español brillan por su ausencia, cuando no son objeto de una calculada ocultación. La que la ministra, que señaló al ex ministro Trillo de las responsabilidades políticas del Yak-42, ahora pretende que sólo sean mandos militares quienes asuman la responsabilidad del caso.

El problema de la Chacón es que desconoce la política de Defensa, carece de alta experiencia política y ha llegado al cargo por la cuota femenina y catalana, otra gracia más del inefable Zapatero. Y el tiempo está probando sus niveles de incompetencia, como se apreció en la crisis diplomática que ella misma provocó con el anunció unilateral de la retirada de las tropas españolas desplegadas en Kosovo, provocando tensiones con la OTAN, Estados Unidos y otros aliados. Y algo parecido ocurre con el desconcierto de la misión Atlanta que España manda en aguas del océano Índico contra los piratas, con los que no saben qué hacer después de capturarlos.

Y no digamos con el próximo envío de más tropas españolas a la guerra de Afganistán, en pago por la crisis de Kosovo y de las fotos de Zapatero con Obama, o lo que está ocurriendo con la flota española, varada o averiada en nuestras costas y abandonando nuestra seguridad y obligada vigilancia. O el disparate del empeño de la ministra en cargarse el cuerpo de la Infantería de Marina, un cuerpo con más de quinientos años de historia, y crucial en la defensa del flanco sur de la península ibérica.

Estos niveles de incompetencia y desconocimiento del departamento de la ministra Chacón pueden ser la explicación de la permanente presencia a su lado, en viajes y ruedas de prensa, del Jemad -jefe máximo de los ejércitos-, José Julio Rodríguez, quien, en vez de estar dedicado a sus tareas de gestión de la cúpula militar y de las misiones de dentro y fuera del territorio, da la impresión de que se ha convertido en una especie de niñera, o edecán, de la ministra, lo que devalúa el cargo que ostenta y lo saca de su contexto y de su función militar.

Eso sí, el álbum de fotos y vídeos de la ministra, con sus viajes de visitas a las tropas desplegadas fuera de España -cuando no sabemos qué es lo que hacen en esas latitudes una vez que no hay un presupuesto suficiente para enviarlas con todas las garantías-, no deja de crecer. Como a ella le crecen los problemas dentro del Ministerio de Defensa, mientras permanece en el aire una cuestión crucial que la Chacón debería aclarar, sin subterfugios ni ambigüedad: ¿es, sí o no, España una nación? Porque su partido el PSC dice que España es una nación de naciones, lo que no es verdad ni figura en el texto constitucional que, además, como debe saber la Chacón, otorga al Ejército la función de garante y defensor la unidad e integridad territorial.

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