sábado 19.10.2019

Explicaciones a un triunfo

Más allá de que sea una excelente película, resuelta con maestría e interpretada con una intensidad que raya la genialidad, el éxito de "Birdman" es probable que se base en que, aunque no lo parezca, puede que esté hablando de nosotros. El argumento se refiere a un actor, pero donde pone actor ponga usted político, abogado, marido, amigo, padre o médico, o, mejor, póngase usted mismo, y casi todos hemos alcanzado recompensas inmerecidas por hacer cosas que no nos gustaban demasiado, y casi todos, también, nos hemos encontrado con numerosas dificultadas cuando hemos pretendido ser honrados con nosotros mismos. ¡Qué difícil es confesarnos la verdad!. ¡Y qué humillante! Hablo del ministro, del presidente del consejo de administración o del encargado de la sección de lencería de unos grandes almacenes.  Me refiero a la esposa convencional y a la triunfadora profesional que proyecta imagen de ejecutiva eficiente y madre ejemplar. Da lo mismo el sexo, la clase social o la relevancia, si bien en el personaje popular, eso que ahora llamamos "famoso", sea una hipérbole donde la contradicción y  la impostura refulgen de una manera cegadora.

El único ser vivo que es consciente de que su destino le lleva a  la muerte es el ser humano, y esa característica, que parece que debería inclinarle a la humildad, le produce un desasosiego que le conduce a la soberbia, a la competición, como si recibir el reconocimiento de los demás fuera algo tan necesario como calmar la sed. No todos, claro, pero en las sociedades occidentales suman un abultado porcentaje, y hasta los que se apean de la carrera, en sus ratos libres acuden a las loterías, esa esperanza de los vencidos. Y es que siempre que alguien pone de manera inteligente un espejo delante de nosotros, y nos vemos sin edulcoraciones, sin maquillaje, hay algo que se remueve en nuestra alma para intentar rescatar la autenticidad perdida.

Explicaciones a un triunfo
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