miércoles 20/10/21

Okupas y delincuentes reincidentes

Han asesinado a Víctor Laínez. Un okupa al parecer. Con graves antecedentes. Un señor que se llama Rodrigo Lanza, chileno de Viña Del Mar. Todos los chilenos que conozco son gente maravillosa, cuya amistad o simple conocimiento para mí ha sido un lujo. Y conozco unos cuantos. Fernando Martínez Vidal el primero, Concejal del PP en el Ayuntamiento de Madrid y un santo varón. Mi amiga del alma, Pilar, que necesitaría todo un artículo para empezar a describir sus virtudes, Mauricio Rojas, del que he aprendido tanto.  Y podría nombrar a muchos más que he conocido a través de ellos. Y , de repente, me entero que un chileno que había dejado tetrapléjico a un policía se recrea en su maldad asesinando a un hombre por sus tirantes, presuntamente, siempre hay que decir presuntamente. Me costó registrarlo. Chileno y asesino en el mundo de hoy me parecían hasta ese momento términos contrapuestos. Mira tú por donde me doy cuenta que en Chile también hay canallas. Presuntamente.

De repente un dato esencial me aclara mucho. El señor Lanza pertenece al Movimiento Okupa, que en España campa a sus anchas por una legislación absurda y aeuropea.

El señor Lanza ya había sido sentenciado por dejar tetrapléjico a un policía padre de cuatro hijos. Y tuvo la desfachatez de pasearse por medios de comunicación de gran audiencia haciéndose pasar por víctima de una trampa policial. Una inmoralidad que contaminó a los medios y los profesionales del periodismo que le apoyaron y ampararon (¿Van a pedir disculpas estos medios?¿Vas a pedir disculpas Julia Otero?).

Hace bien poco tuvimos el caso de Alfon, Alfonso Fernandez Ortega, un señor al que la policía detuvo con una mochila con los elementos necesarios para la colocación de una bomba. Y también dijo que había sido una conspiración policial. Este señor ya tenía antecedentes por robo con agresión. También antecedía a su grave delito con la comisión de delitos violentos. Como el señor Lanza.

El Movimiento Okupa del señor Lanza y los delincuentes peligrosos como el señor Alfon, son el resultado de un caldo de cultivo generado por los agujeros de la legislación. También por la permisividad y el enorme apoyo frívolo a los delincuentes de este tipo que han protagonizado IU, Amaiur, Geroa Bai, ERC, Compromís, BNG y hoy además Podemos y sus confluencias satélites, así como medios de comunicación y periodistas famosos que buscan una muleta para captar audiencia o electores. Muy ético. Muy edificante.

De los partidos políticos no me ocupo aunque si me preocupo. Sus electores tendrán que valorar a quienes votan votando a quienes defienden a Alfon y al Movimiento Okupa. En España son muchos. Demasiados.

Pero de los medios de comunicación si quiero reflexionar. 

En España la inmensa mayoría de las cadenas de televisión están muy escoradas a la izquierda y dan audiencia a al señor Lanza y al señor Alfon. Estos dos señores tenen millones de posibilidades más de exponer su falso punto de vista y de confundir al televidente que cualquier falso acusado que al final de su proceso se demuestra que es totalmente inocente. Los culpables al poder que ya nos cebamos con los inocentes. La legislación debe cambiar para desmantelar a los Okupas. Con decisión. También debe revisarse el desequilibrio televisivo y televisado hacia la izquierda prookupa y prodelincuentes condenados que funciona en España desde hace más de una década.

El señor Lanza al parecer de casi todos los pareceres ha asesinado a Victor Laínez. Tiene gravísima condena anterior por gravísimo crimen. Parece que los de siempre quieren justificar la agresión con una supuesta pertenencia del asesinado a un grupo de ideas extremistas de derecha. Hay que ser hipócrita e inmoral. Aunque fuera cierta la ideología de Victor Laínez, que parece que puede no serla, sería aún peor, porque al asesinato se sumaría el agravante por crimen de odio. Nadie puede sentirse en el derecho de matar a quien piense distinto por muy antipático que sea lo que piensa. Nadie.

Y en cualquier caso el asesinado es la víctima. Y el que lo cometió, el asesino. No se puede permitir olvidarlo.

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