lunes 01.06.2020

Un escándalo llamado Ramón Calderón

No suelo escribir ni hablar mucho de fútbol porque no forma parte de mis pasiones, pero la situación en la que vive el Real Madrid bajo la presidencia de Ramón Calderón, al convertirse en un "escándalo nacional", ha adquirido caracteres de crónica política y judicial hasta provocar eso que se llama "alarma social".

Conozco a Ramón Calderón, aunque mi amistad está ligada a otros de los dos contendientes en las últimas elecciones a la presidencia del Real Madrid. Juan Palacio, un caballero que al final tiró la toalla porque no se sintió con fuerzas para resistir todas las presiones que estaba recibiendo, y Arturo Baldasano, otro caballero que por segunda vez lo intentaba.

Creo que estuve en la primera reunión en la que Calderón, en su casa de La Moraleja, todavía dudaba si presentarse o no, delante del periodista Raúl del Pozo, de Pedro Trapote y de Melchor Miralles. Hice, incluso, alguna gestión para que se unieran las candidaturas de Calderón y Palacio, algo imposible de conseguir por la intransigencia del actual presidente del club.

Desde entonces no he vuelto a hablar con él. Recién elegido presidente, le pedí dos entradas para el palco por un compromiso personal que tenía con una importante autoridad política latinoamericana, y recibí como respuesta que yo le había criticado durante un partido del Real Madrid en el Estadio Ramón de Carranza en Cádiz (se negó a asistir y sentarse en el palco con el presidente Arturo Baldasano, que había comprado el club) y que al aceptar ser miembro de la Junta Directiva del Cádiz con Baldasano me había convertido en persona non grata para el Real Madrid.

Fui el primero en esa extraña e incomprensible guerra que inició contra los periodistas, en el convencimiento de que el Real Madrid era él, y que le ha llevado a enfrentarse con media profesión, situación de la que no le va a salvar el nuevo primer ejecutivo del Grupo Prisa que acaba de contratar.

Obsesionado con la vuelta de Florentino Pérez, esta convencido de que todo el que le critica esta metido en una "conspiración" para desplazarle de un poder que no le pertenece, y al que llegó haciendo trampas, falsificando papeletas, según atestiguan los Tribunales de Justicia.

Pero es que, además, está aprovechando su puesto en el Club para negocios particulares (¿qué fue de los cerdos de Hungría?), para repartir comisiones por la compra de jugadores, según viene publicando la revista Interviú, para la reventa de entradas VIP, cuya comercialización está prohibida, para saltarse la lista de espera de abonos para repartirlos entre sus amigos y familiares, para decenas de chanchullos que ha venido denunciando sistemáticamente desde la COPE José Antonio Abellán, uno de los mejores periodistas deportivos del momento.

El último capítulo del interminable "escándalo Calderón", y que convierte su actuación de nuevo en materia judicial, es el descubrimiento por parte del diario Marca de una auténtica trama para ganar la última Asamblea del club celebrada en el Palacio de Congresos de Madrid, "colando" a numerosas personas que ni eran socios ni compromisarios (y dejando a socios fuera) para poder ganar la votación en la que se tenían que aprobar las cuentas del club de la temporada anterior y el presupuesto de la actual. Y efectivamente se aprobaron casi con el mismo procedimiento con el que se proclamó presidente.

El escándalo ha llegado a tal punto que los propios socios han pedido la intervención de los poderes públicos y una investigación urgente y en profundidad por parte del Consejo Superior de Deportes y de la Comunidad de Madrid.

Al final, va a ser verdad la historia que cuentan, con sorna muchos aficionados, de la indignación del narcotraficante al enterarse de que le habían confundido en el aeropuerto de Nueva York con Ramón Calderón.

"No, por favor -exclamó-, que a mí me confundan con cualquiera... pero no con el actual presidente del Real Madrid..."



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