martes 19.11.2019

La cumbre llegó más lejos de lo esperado

Queda ese salto en el vacío que supone pasar de las musas al teatro, del toreo de salón a la lidia en la plaza, pero el comunicado y las conclusiones de la cumbre de Londres van bastante más allá de lo que esperaban los más optimistas. Debe ser el efecto Obama, esa empatía de este presidente no provisto que aparenta fácil lo que no lo es tanto.

Era la primera cumbre del nuevo presidente, además en una plaza tan peculiar como Londres, y con casi todos los líderes políticos mundiales que cuentan. Obama ha sido el líder indiscutible sin pretenderlo, sin liturgia preconcebida, con un discurso llamando a la cooperación. El "pequeño Nicolas", el promotor de estas reuniones, amenazó el miércoles con irse a casa antes de acabar la reunión si no se atendían sus sugerencias, pero no pasó de comentario intrascendente, de allí nadie se iba sin declarar lo bien que había ido todo y de lo diligentes que eran todos.

El documento final y los acuerdos de la cumbre son relevantes, como ha declarado buena parte de los presentes, han llegado más lejos de lo esperado por los más optimistas. Los nueve folios de conclusiones, que merecen una lectura atenta, siguen la estela del documento de la cumbre de Washington, que fue un buen documento con los británicos como principales redactores del mismo.

El de Londres es aún más preciso y más audaz. Hay medidas, hay procedimientos y hay recursos. Otra cuestión es si a la hora de poner en práctica esos compromisos, de aportar los recursos y apoderar las instituciones todo sale como se pretende.

No ha habido discrepancias o alternativas claras, el presidente zapatero apuntó que no había alternativas, sólo matices. Nadie se atreve a vender recuperación inmediata, pero los cenizos que advierten de una larga etapa recesiva tampoco tienen ahora más argumentos. La cumbre: bien, esperanzadora. Y Obama es el líder aunque no haga ostentación.

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