miércoles 22/9/21

CCM, primer aviso serio

El sistema financiero era fuerte y resistía las acometidas de la crisis. Eso decía el profeta Rodríguez Zapatero. Algunos casos aislados de debilidad podrían resolverse en el propio sector. Uno de ésos era el de Caja Castilla La Mancha, apuntada en todas las quinielas como la más débil del sistema por exceso de riesgos asumidos en una gestión imprudente.

Una Caja con el agravante de que su presidente (y primer ejecutivo) presentaba como mérito sobresaliente para el cargo su carrera política en el Gobierno autónomo, en el Ayuntamiento de Toledo y en el Parlamento. La Caja ha sido intervenida por el Banco de España una vez fracasadas las gestiones para que otras dos Cajas más solventes se hicieran cargo del problema.

La intervención de CCM abre una fase nueva para el sistema financiero español, que ya no es invulnerable a la crisis, que ya no es tan solvente. El fracaso de CCM es propio, pero también de quienes tienen encomendada la tarea de vigilancia, del Gobierno autónomo y del Banco de España. Cuando hay que intervenir una entidad es que la mala gestión y el fracaso han llegado demasiado lejos. Además, caída una, ¿qué pensar de las otras que están bajo sospecha?

Se ha derrumbado una muralla en el sistema financiero español, la de que había recursos y procedimientos para evitar una insolvencia y una intervención urgente de salvamento. El desarrollo de este caso lleva ahora a estimar que mejor hubiera sido la intervención hace tres meses, sin perder tanto tiempo mareando con fusiones. Tanto tiempo huyendo de la cirugía mayor sólo ha hecho engordar el tumor y acentuar el problema de liquidez. Ahora la operación es más traumática y más incierta.

En este caso, el componente político complica las cosas. Lo que se pone en cuestión es que los asientos de las Cajas entren en la ruleta de los puestos a asignar por los partidos para colocar a sus dirigentes o meritorios. La lista de políticos encaramados en las Cajas es abundante y en ningún caso ha sido para bien. Mientras las Cajas defendieron la profesionalidad funcionaron bien, sin crear problemas. Desde que los políticos detectaron que el mejor premio a sus desvelos era convertirse en "cajeros distinguidos e intrusos" aparecieron problemas, que eran imaginables.

El caso CCM debe animar a los supervisores a actuaciones más enérgicas y drásticas, a no pasar ni una. Y también puede ser la hora de revisar el modelo que puso en marcha Fuentes Quinta en 1978, otorgando a los incipientes gobiernos autonómicos la representación política del capital de las Cajas. Eso concluyó con los partidos controlando las Cajas por un entendimiento perverso del mandato de la ley. La ley pide representar, no ocupar el poder y utilizarlo a su propia voluntad. La crisis de CCM no es relevante en sí misma, lo es porque rompe una barrera y porque introduce incertidumbres en un mal momento.

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