Domingo 16.12.2018

Descanse un poco, Presidente

Este es un mensaje inútil. Si me dirijo a usted es por un recurso periodístico. Ni va usted a leerme, precisamente a mí, ni aunque quisiera podría hacerlo. La verdad es que no debe usted tener tiempo para nada. Ni siquiera para hacer un balance de estos meses en los que, al fin, ha podido mirar a su alrededor y decir: Pues aquí me tenéis. En La Moncloa y como presidente del gobierno. En la historia del socialismo español, ya somos tres desde la muerte de Franco: Felipe,  José Luis y yo.  Lo mío tiene más mérito porque lo he conseguido con sólo 84 diputados…

En verdad, señor Sánchez, su carrera política está jalonada de voluntarismo y, no lo tome como una agresión, de ambición personal. No conozco en la historia ningún político triunfador que no fuera legítimamente ambicioso. Sus enemigos hacían la broma de que lo que usted pretendía era ser expresidente. No le conocen bien. Es imperdonable que gente con experiencia no advirtieran su capacidad para ocupar un espacio en el momento oportuno. Que repasen su biografía con desapasionamiento. Usted cree sobre todo en usted. Es un hombre de nuestro tiempo. Las ideologías están en crisis, pero conviene adscribirse a alguna. Por ejemplo, al socialismo.  El concepto es tan amplio que permite identificarse, según el momento, con Valls, Renzi, Schulz o Costa. Ahora, ya solo quedan el portugués y usted en el mapa desvaído de la socialdemocracia europea.

Le critican porque viaja mucho. Es cortedad de miras porque no comprenden que usted se está fabricando una imagen contrarreloj. En su álbum ya hay fotos con muchos poderosos de la Tierra.  No se sabe muy bien el resultado concreto de esos encuentros. Hay quien se pregunta qué se pudo acordar en los escasos minutos de dialogo con el primer ministro de Marruecos. Inútil cuestión. Lo trascendental era fotografiarse ante la tumba de Mohamed V y ser recibido por su nieto. De paso ,se  sacó un titular para el consumo popular: la organización de un Mundial de fútbol en complicidad triangular, España, Marruecos, Portugal. Los tiquismiquis empezaron a decir que eso no es posible…¡y qué más da, señor Sánchez! Usted podrá decir que lo intentó. A vece se tarda un poco más de lo previsto, como con la exhumación de los restos de Franco, que dejó usted a varios periodistas sin vacaciones porque iba a ser en verano. Pero nadie podrá decir que no le ha dado juego. Y lo que queda.

A usted le gusta batir récords de rapidez. Nunca un ministro había durado tan poco como el señor Huerta. Y, de nuevo, usted hizo de la necesidad virtud. Salió de su equipo una ministra…y pensó: ya está bien. Ya he demostrado que se solventar una crisis en unos días. Felipe tardó más de dos años en tener la primera. Sus adversarios políticos se obstinan en señalar sus contradicciones, acudiendo a los archivos documentales y exhibiendo sus antiguas declaraciones contradictorias con sus posiciones actuales. Aparte de que ese juego es un boomerang porque no hay casi nadie que soporte la revisión de su hemeroteca, demuestran no conocerle. Usted ni se inmuta. Usted nace cada día. Y como acuñó su vicepresidenta no es el presidente, sino Pedro quien hablaba antes. Y es más, cuando las contradicciones corresponden ya a su condición de gobernante, valga el refrán de que rectificar es de sabios. Sólo un impertinente antecesor suyo, de vuelta de casi todo, se atreve a apostillar, “pero rectificar cada día es de necios”.

Anda usted ahora dando vueltas a la idea de anticipar o no las elecciones. Tiene distraído con ello a los columnistas y a la oposición. Mientras tanto, ha sumado a su cuenta una Cumbre con Portugal que ha interesado sobre todo a su compañero Oscar Puente , alcalde de Valladolid, y a la Federación de Futbol. Sabemos que tuvo tiempo para hablar largo y tendido con la señora May, pero no se nos alcanza el resultado. Gibraltar sigue siendo una fruta madura.. que no termina de caer. Pero eso, para usted, es ya el pasado. Ahora su objetivo es La Habana. Veinticuatro horas para suplir una ausencia de treinta años. Cualquier otro dirigente precisaría más tiempo para ahondar en esas relaciones. Cualquiera menos usted. Disculpe, presidente Canel…tengo que coger el avión. ¿Dónde vamos, Iván? A Bruselas, presidente. ¡Pero si ya he estado!

Descanse un poco. Y reserve los viernes para el Consejo de Ministros. Si es posible, celébrelo en Moncloa. Se ahorra mucho tiempo y se trabaja con más calma.