lunes 30/11/20

Los sueños premonitorios a los ojos de la ciencia


En los sueños desciframos claves que no podemos entender ni interpretar en estado de vigilia. Algunos de éstos desafían incluso la dimensión espacio-temporal y desvelan aspectos de un tiempo futuro. Se trata de los sueños premonitorios, mensajes que conectan con nuestro inconsciente, a menudo envueltos en un simbolismo de difícil interpretación, que nos advierten de peligros o nos revelan claves que pueden ser importantes, e incluso trascendentales para nuestra vida.

Los especialistas aseguran que durante el periodo onírico todos vivimos secuencias que reflejan determinados aspectos del futuro. A pesar de esto la mayoría de ellas pasan desapercibidas debido, principalmente, a dos factores: nuestra escasa memoria onírica y al reducido valor que atribuimos a lo poco que alcanzamos a recordar.

En la actualidad grandes investigadores creen que existe un campo de información que permea nuestra existencia y al que, a veces, accedemos durante este tipo de sorprendentes e inquietantes sueños, lo que viene a apoyar las teorías ocultistas que afirman que cuando dormimos, el alma sale del cuerpo y tiene un contacto con el más allá de donde extrae imágenes de acontecimientos que aún están por venir.

En los tiempos pre científicos los sueños fueron considerados como mensajes sobrenaturales, como manifestaciones benignas u hostiles de poderes supraterrenos, demoníacos o divinos, y cuyo significado sólo podían desentrañar unos pocos iniciados. Para ello incluso se inventaron complicados métodos de interpretación. Uno de los más antiguos manuscritos que se conservan, un papiro egipcio de 4.000 años de antigüedad, está dedicado al complejo arte de la interpretación de los sueños.

Hoy en día, la evolución en las investigaciones en el campo de las ciencias psíquicas ha arrojado ya suficiente luz sobre los actos de premonición como para que se deje de considerar vana a cualquier búsqueda de presagios o advertencias en la trama de los sueños. Es lo que vienen a llamar la “lengua de Dios”…

Los sueños son una conversación con nosotros mismos en la que el inconsciente nos enfrenta a problemas, necesidades o cuestiones que nos atañen directamente. Para ello utiliza un lenguaje simbólico, muy cinematográfico, que, a diferencia del que aprendemos conscientemente, es un lenguaje instintivo y común a toda la humanidad. Este lenguaje lo vamos modificando y adaptando nosotros mismos a medida que incorporamos nuevos contenidos a lo largo de nuestra vida. Pero por más que lo hagamos propio y lo personalicemos, sus características esenciales permanecen inalteradas, pues pertenecen al inconsciente colectivo de la humanidad que definiera Carl Gustav Jung. Estos símbolos y conceptos son comunes a toda la humanidad, aunque no seamos conscientes de ello ni conozcamos su significado.

Jung llega a la conclusión de que existen dos grandes categorías de símbolos, los pertenecientes al inconsciente personal, elaborado por el propio individuo a través de la vida, y los pertenecientes al inconsciente colectivo de la humanidad, que son modelos básicos de la mente, arquetipos heredados que se repiten, transmiten y perpetúan en toda la especie humana a través de las manifestaciones culturales, especialmente en los ritos, mitos y creencias más antiguas, así como en las vivencias religiosas, espirituales o psicológicas de la actualidad. Cada uno de estos arquetipos tiene una estructura básica determinada, en la que se apoya gran parte de los métodos de las artes adivinatorias desde la antigüedad hasta nuestros días.

Tras tres años de investigaciones con alrededor de 3.000 soñadores, uno de los grupos más importantes de especialistas que estudian los “sueños anómalos” –término científico empleado para los sueños premonitorios–, formado por el profesor Benjamin Kiling (Universidad de Michigan), la profesora Linda Lyne (cátedra de Psiquiatría en la Universidad de Boston), el doctor Franklin Smith (de la Boston Psychoanalytic Society), el profesor Robert Rubert Bubinstein (psicólogo clínico de Harvard), y la doctora June Shor (psiquiatra de Harvard), encontró una serie de pautas comunes para interpretar los sueños premonitorios con unos resultados altamente significativos:

– Caída por el hueco de un ascensor con otra persona: inicio o fin de una relación sentimental poco clara. Hubo coincidencia en un 92%.

– Caída desde lo alto de un edificio: discusiones y cambios en el trabajo (98%).

– Una persona anuncia la muerte de un familiar: encuentro con la persona que anunció esa muerte, pero nadie morirá (95%).

– Pérdida de manos o pies: realización de un viaje postergado desde hace tiempo (90%).

– Choque en una ruta solitaria, y nadie ofrece ayuda: situaciones de estrés y depresión, viajes postergados, disolución de vínculos sentimentales poco firmes (93%).

– Puñalada en la frente sin ver quién lo hace: mudanza inmediata, de trabajo o domicilio (96%).

– Una persona muy querida anuncia su muerte y se aleja: encuentro inminente con esa persona. Nada le ocurrirá a ella (93%).

Sin embargo existen casos en los que dichos sueños van más allá de unas pequeñas premoniciones de ámbito personal y abarcan sucesos de gran trascendencia social, como por ejemplo ocurrió hace casi cien años con el hundimiento del Titanic. Pero eso es ya otra historia de la que hablaré en las próximas semanas…

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