martes, diciembre 6, 2022

Libertad de expresión

Cuando escribo este post es el día de la libertad de expresión, lo cual me hace reflexionar sobre el asunto. Que quede claro que estoy en total desacuerdo con otorgar una jornada a algo que no debería ser recordado, puesto que es un derecho inalienable del ser humano. Al igual que el derecho a la libertad de cátedra o ejercer el culto que deseas y creer en el Dios que te plazca o te garantice una vida eterna.

Lo cierto es que llevamos años retrocediendo en ese sagrado derecho, al menos en occidente que ya sabemos cómo se las gastan en otros lugares donde puedes ser encarcelado o ejecutado por no mostrarte de acuerdo con la moral, la política o el gobierno reinante.

La censura es ahora más sutil, más retorcida. No se puede hablar de determinadas temas porque supone la muerte civil, sino la judicial. Hay palabras que no se pueden ni escribir en aras de la quimera de lo políticamente correcto. Por ejemplo, no se puede estar en contra de la política de asilo y refugio que te tacharan de xenófobo o racista. No se puede estar a favor de las corridas de toros-no es que a mí me gusten precisamente pero respeto a los que defienden a esa costumbre ancestral-, que te acusaran de retrogrado o asesino. No se puede hablar del fracaso del multiculturalismo que se te echaran encima miles de seguidores de esa ideología machacándote en las redes sociales-y lo digo yo que estoy casado con una mujer extranjera y negra-, hasta acojonarte lo suficiente como para que no escribas sobre el tema. En determinadas comunidades del Reino de España ni siquiera tienes derecho a expresarte en español que te puede acarrear una multa. Y no importa que aportes datos, reflexiones o vivencias propias o de terceros. Da igual.

Y suma y sigue.

Todos los que escribimos en los medios tenemos una especie de bombilla roja en nuestro cerebro que se enciende cuando tecleas en el ordenador determinadas palabras o determinadas ideas. Y entonces le das a la tecla suprimir y buscas un circunloquio o una excusa para concretar que en realidad no pretendes decir eso, sino todo lo contrario.

Por todo eso, la libertad de expresión está herida de muerte. Porque en aras del pensamiento único que han logrado instalar en nuestra sociedad, han traído la muerte de la realidad, no de la verdad que no es patrimonio de nadie.

Y así continuamos escribiendo, intentando no molestar a nadie no vaya a ser que ya jamás vuelvas a poder expresarte. Porque ni siquiera en privado puedes hablar ya, que depende en que circulo estés te pueden propinar hasta una somanta de palos.

Pero debemos tener en cuenta que fueron los librepensadores de otras épocas-que en algunos casos les fue la vida en el empeño-, los que consiguieron que la percepción del mundo cambiase ¿Qué sería de la ciencia si Copérnico no hubiera desafiado el platonismo aceptado por la iglesia católica y se jugase la vida afirmando que la tierra no era el centro del universo? ¿Qué sería de la medicina si Servet no hubiera muerto en la hoguera defendiendo que la sangre circula por el cuerpo humano? Incluso ¿Qué sería de nosotros si Carlos Marx no hubiera podido publicar “El Capital”? Y conste que no soy marxista pero entiendo que todo el mundo pueda publicar sus ideas, aunque muchos no estemos de acuerdo con ellas ¿Que pasaría entonces?

Que estaríamos todavía en la ignorancia. Como quieren que estemos en nuestros tiempos. 

Les va mejor así.

José Romero

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