jueves, diciembre 8, 2022

Buscando una izquierda

Fácil no nos lo ponen a quienes buscamos un cambio orientado a la izquierda. Quienes empezaron en la izquierda extrema han acabado en el extremo y militarizado centro, llamando payasos tristes a las izquierdas. Quienes empezaron en la izquierda transformadora con vocación de gobierno han acabado en la izquierda extrema. Quienes estaban en el centro, siguen en el centro.

El 20-D se celebran elecciones generales. Somos muchos y muchas quienes aspiramos a un cambio progresista e higienizador pero, sobre todo, basado en la cultura del trabajo, la protección social y la igualdad. Somos muchos y muchas quienes andamos buscando papeletas en las que depositar nuestra confianza.

En Madrid hubo una izquierda que quiso converger sin perder la identidad. Sus militantes fueron expulsados. Unos meses después los autores de la purga reivindican las siglas con las que jamás quisieron ir a las elecciones. Como saben mis lectores procedo de esas siglas.

Un día puedo contarles lo que ha pasado. Pero lo cierto y lamentable es que sus administradores  y administradoras han querido integrarse, con más miedo que propuesta, en las filas de lo emergente, renunciando a un patrimonio ideal construido durante décadas por su militancia. Pero no pudo ser: mucha izquierda ceniza para tanto centro extremo como ahora se lleva.

El resultado es que la cultura política de izquierda más reconocible en la Comunidad de Madrid ha sido volada por quienes llevan año y medio subastando en el misterioso mercado de “los de abajo”.

Hacer balance de una legislatura y compartir un diagnóstico político de lo que pasa es condición necesaria para disponer de un programa electoral ajustado a las demandas de la sociedad actual.

Pero no. Lo que se lleva es la cultura del populismo que impulsan las prisas de los emergentes para pillar cacho. Así que los que los que han necesitado de nueva máscara electoral, tipo unidad popular, han improvisado y sugerido un programa electoral extravagante, irrealizable y más parecido al programa fundacional de su pretendido socio que a un verdadero programa de gobierno.

Los que siempre anduvieron en la socialdemocracia de centro, van y vienen de una propuesta progre a otra conservadora, con reformas a medias o con propuestas para calmar los ánimos de los electores dispuestos a fugarse a los varios centros extremos que se ofrecen en el mercado.

Los que siempre anduvieron en la socialdemocracia de centro, van y vienen de una propuesta progre a otra conservadora

Las prioridades de un programa de izquierdas, realizable y con vocación de gobierno, capaz de derrotar en las urnas el programa conservador son evidentes.

Hablo de los derechos de las trabajadoras y trabajadores, la derogación de las últimas reformas laborales, la estabilidad y calidad del empleo, la mejora de los salarios, la negociación colectiva, la lucha contra la desigualdad y la exclusión social, el apoyo a CCOO y UGT para una renta mínima.

Hablo, también, de la sostenibilidad y garantía del sistema público de pensiones, los servicios sociales, la igualdad y la violencia de género, las políticas públicas y el nuevo modelo productivo.

Me refiero a una reforma fiscal justa y suficiente, educación y sanidad públicas y de calidad, una reforma constitucional para articular el territorio y los derechos sociales y laborales, vivienda digna, o un sistema financiero con banca que garantice el crédito.

Prioridades que o no se abordan en los programas de las izquierdas aparentes o, si se hace, se recurre a propuestas dogmáticas, doctrinarias y lejos, muy lejos de la realidad.

El voto de cada uno de nosotros y nosotras, buscadores de una cultura de izquierdas será el que cada cual decida. Será un voto de izquierdas, como siempre lo fue. Pero, esta vez, será un voto bien trabajado, tras mucha reflexión.

Pero somos muchos y muchas quienes buscamos afanosamente una fuerza de cambio, capaz de mantener ideales al tiempo que gobernar; capaz de orientar la alternativa al PP o influir en el cambio con propuestas gestionables y que, por creíbles y ejecutables, no le hagan daño al personal.

Buscando izquierda, buscando cambio porque hay política más allá del centro extremo, de izquierdas acomodaticias y de máscaras electorales que nada aportan.

Libertad Martínez

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