miércoles, noviembre 30, 2022

Conejos de la tartera

Aguirre no ha necesitado explotar su polémica ciudad del juego para desviar atenciones en el debate de estado de la región. La tartera, o el famoso ‘tupper’ para quien prefiera el anglicismo, ya le ha dado suficientes conejos para no tener que centrarse en el verdadero problema de Madrid: la falta de empleo.

Pero además la oposición se lo ha puesto en bandeja y la presidenta se ha agarrado a lo fácil: Unirse al debate agresivo y de la descalificación. El tono chulesco y hasta macarra no ha faltado ni en el discurso de Gregorio Gordo, ni en el de la presidenta. Y en detrimento de ambos va el uso de la palabra “fascista” y “comunistas” como insulto. El uno le reprocha lo contrario al otro descendiendo no sólo al nivel de la ignorancia si no del insulto a los ciudadanos que se integren en esas ideologías. Es cierto que el portavoz de Izquierda Unida tenía un buen discurso en el que evidenciaba las carencias, sobre todo en materia social, de Madrid. También lo llevaba Gómez: parados, cierre de empresas, recortes. Mucho menos agresivo era el UPyD que coincidía con Aguirre en la disminución del número de diputados, aunque no en el ‘caso tupper’. El problema es que si algún madrileño ha seguido el debate de estado de la región, habrá sentido el estado de la agresión.

Lo que España vivió en el Congreso de los Diputados cuando gobernaba Zapatero se repite en la Asamblea. Crispación, falta de propuestas y desgana de unión para resolver el problema. Los políticos madrileños tienen de ventaja ocho años de situación nacional; y no aprenden, la imitan.

Se permite defraudar a una región que está viviendo los mayores recortes de Sanidad y Educación del país. A una región que por el estilo de vida, se ve confinado a coger el transporte público encarecido en un 25% este año para acudir a su lugar de trabajo –quien lo tenga-. A una región, que aunque de las que menos paro tiene en España, la subida de desempleados es constante. Y soluciones: Ninguna. No se ha dado ninguna solución al problema de empleo en Madrid. Así de claro. Así de triste.

Los ciudadanos han podido escuchar que Esperanza permite la segregación de sexos en los colegios públicos, que los nuevos centros educativos serán bilingües, que los parados tienen 26.000 plazas para estudiar inglés, alemán y chino, ¿para encontrar trabajo en Madrid? Se ha criticado el estado de autonomías, se ha criticado la gestión socialista de Zapatero, la popular de la Comunidad. Se han escuchado las palabras “mentiroso”, “demagogo”, “frívola”, “engañosa” o “arrogante”, pero ni una palabra sobre qué hacer con los parados. Ni una palabra sobre cuáles serán los próximos recortes. Ni una palabra de lo que realmente le importa a la gente. Cinco horas de debate para eso. Y Aguirre ahora quiere reducir el número de diputados. La única idea buena si lo que este miércoles ha vivido Madrid es un ejemplo de su trabajo. La oposición tiene la obligación de hacer oposición. El Gobierno tiene la obligación de hacer Gobierno. Este debate consistía en una cosa; en debatir. En debatir propuestas, ideas, soluciones. Y aquí se han vivido ataques y defensas. Ni una muestra de debate porque nadie ha presentado nada que debatir.

Esta era la oportunidad del curso 2012-2013 para crear esperanza. Una oportunidad perdida que alarga la agonía un año más. Hasta el próximo debate.

Editorial Estrella

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