domingo, diciembre 4, 2022

«Rubalcaba no es milagroso»

Las encuestas no le son propicias a Alfredo Pérez Rubalcaba. Nunca como ahora se ha dado tanta unanimidad en los sondeos que auguran un triunfo rotundo del PP.

En realidad no hace falta leer las encuestas, es suficiente con salir a la calle y escuchar lo que dicen los ciudadanos de a pie. Y lo evidente es que una inmensa mayoría de ciudadanos ha perdido la confianza no solo en el presidente Zapatero, que ya está descontado, sino en el PSOE. En la calle se respira deseo de cambio como si el cambio por si mismo fuera a tener un elemento de cura-milagro de nuestra economía.

Lo cierto es que Rubalcaba no está haciendo una mala campaña, incluso yo diría que la del candidato socialista es una campaña más imaginativa y positiva que la de su más directo rival Mariano Rajoy. Pero dadas las circunstancias casi da lo mismo lo que haga y diga Rubalcaba, y a él le toca pagar la inmensa desilusión e indignación de los ciudadanos.

Tiene pues mérito que Rubalcaba intente no descomponer el gesto y salga todos los días a intentar convencer a los votantes que den otra oportunidad al PSOE y por tanto a él.

Vistos desde fuera sus esfuerzos ímprobos me pregunto una vez más qué tendrá el poder para los políticos se batan el cobre hasta quedar sin aliento. Rubalcaba sabe que lo tiene imposible y aún así aceptó el reto de coger el testigo y lanzarse a la arena a tratar de que su partido no pierda al menos los muebles.

Mientras, frente a él, Mariano Rajoy acaricia el triunfo sin apenas moverse. Los ciudadanos continuamos sin saber como piensa abordar el PP la crisis, que medidas va a adoptar, si bajarán o subirán los impuestos, si mantendrán tal cual lo conocemos el Estado del bienestar. Desde las filas del PP nos llegan ambigüedades, como si temieran comprometerse, solo  dicen que lo harán mejor, y a lo que parece hay millones de ciudadanos dispuestos a creerlo como si se tratara de una cuestión de fe.

Dicen los expertos en cuestiones electorales que en España las elecciones no se ganan sino que las pierde otro. En este caso es evidente que el PP las va a ganar sin apenas mover un dedo, no les hace falta habida cuenta del descrédito alcanzado el PSOE.

Pero si me permiten una reflexión me parece preocupante que dentro de un par de meses el mapa de nuestro país tenga casi en exclusiva los colores del PP. Todas las autonomías, a excepción del País Vasco y Cataluña, son «populares» y todas las grandes capitales de provincia, menos dos o tres, están en manos de alcaldes del PP. Si a eso le añadimos el Gobierno de la nación, entonces el poder del PP será casi absoluto.

Y todo esto es posible por la mala gestión, por el mal gobierno, de Rodríguez Zapatero que está llevando a los ciudadanos a votar masivamente al PP con tal de perder de vista a los dirigentes socialistas.

Menuda herencia le está dejando Zapatero a la izquierda española, y sobre todo menudo «marrón» al que se está enfrentando Pérez Rubalcaba. Yo le tengo por un político inteligente, capaz, hábil, pero desde luego no le tengo por milagroso, y el PSOE no es que no tenga un buen candidato es que necesitaría un milagro.

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Julia Navarro

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