viernes, diciembre 9, 2022

Adelanto electoral

En las últimas horas han vuelto a aflorar con fuerza los rumores, propiciados sin duda desde las propias filas del PSOE, sobre un posible adelanto de las elecciones generales, que en lugar de celebrarse en marzo del año que viene podrían tener lugar el próximo mes de noviembre. Cuatro meses de adelanto que desde el punto de vista «técnico» no se puede considerar tal, pero que dada la delicada situación económica que atraviesa España, es un tiempo que no se puede perder con un Gobierno y un presidente agotados y acabados desde el punto de vista político y social.

Hace ya algunos años -era presidente del Gobierno Felipe González-un insigne dirigente entonces del socialismo vasco nos dijo a un grupo de periodistas en el transcurso de un almuerzo en Bilbao -después de escuchar con paciencia nuestras torpes especulaciones sobre lo que ahora se plantea, un adelanto electoral- lo siguiente: «No os engañéis. El presidente convoca las elecciones cuando el CIS pone sobre su mesa la encuesta electoral más favorable a sus intereses y a los de su partido». El problema es que las encuestas que pueda tener Zapatero, vía CIS, o José Blanco, vía Ferraz, sean cada vez peores para los intereses del PSOE, y entonces la pregunta que se esté planteando el presidente en estos días es: ¿compensa esperar a marzo del año que viene, o cuanto antes detengamos la hemorragia mejor?

Toda esta situación se complica con la bicefalia que actualmente hay en el PSOE, con un presidente del Gobierno que sigue ahí pero que se va y con un poderoso vicepresidente, ministro del Interior y portavoz del Ejecutivo que no solamente no se va, sino que va a ser el candidato y que por lo tanto es lógico pensar que algo tendrá que decir en todo esto ya que en la práctica es quien, para bien o para mal, va a asumir el desgaste personal y político de ser el cartel electoral en unas elecciones que todas las encuestas las dan por perdidas para el PSOE.

Y mientras que Zapatero, Rubalcaba, Blanco y el PSOE deshojan la margarita de una decisión que constitucionalmente sólo compete tomar al presidente del Gobierno, los ciudadanos contemplan «indignados» como una vez más la clase política -en este caso quienes gobiernan- piensan ante todo y sobre todo en sus intereses partidistas, anteponiéndolos una vez más a los intereses generales del país. Porque no hace falta ser un gran experto político para saber que lo que España necesita en estos momentos es un cambio político que genere confianza en los mercados internacionales y de esa manera poder empezar a salir de la grave crisis económica. Y tampoco hace falta ser muy experto para llegar a la conclusión de que el actual Gobierno de Zapatero está agotado y sin ningún crédito ni social ni político. Es decir, que cuanto antes sean las elecciones mejor para todos, incluidos los votantes de PSOE.

Cayetano González

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