martes, febrero 7, 2023

Acorralados por Obama

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Si quedaba alguna duda de la destreza política del nuevo equipo al frente de la Casa Blanca bajo las instrucciones del jefe de gabinete William Daley, ya han sido disipadas.  

Hace poco, la Oficina Presupuestaria del Congreso informaba que los presupuestos del Presidente Obama habían calculado a la baja el déficit a los próximos 10 años por un margen de 2,3 billones de dólares. El déficit superará el 4% del PIB cada año, ascendiendo eventualmente la deuda federal al 87% de la economía total. Los planes presupuestarios de Obama son un llamativo espectáculo de irresponsabilidad.

A pesar de esto, Obama tiene arrinconados ahora a los Republicanos en negociaciones presupuestarias. Al aceptar 33.000 millones de dólares en recortes durante lo que queda del ejercicio 2011, Obama ha tirado por la calle de en medio y explota una importante división en el seno de la coalición Republicana. La administración ha convertido un precedente tibio en una firme posición política.

Lo que hizo esto posible fue la disposición de Obama a traicionar a los progresistas del Congreso antes incluso de que se abriera el conflicto presupuestario. En febrero, el secretario de la mayoría en el Senado Harry Reid había criticado las reducciones del gasto en la horquilla de los 30.000 millones de dólares por «draconianas» e «irrealizables». Esa cifra es ahora el punto de partida. La izquierda ha perdido ya la batalla presupuestaria — aunque la derecha todavía no la ha ganado. Obama da claramente por sentado el apoyo de los izquierdistas, apuntalando su propia reputación fiscal a expensas de ellos. Teniendo en cuenta la falta de actividad que han mantenido, parece una buena estrategia.

Esta maniobra también ha puesto al presidente de la Cámara John Boehner justamente en la posición que quería evitar. La oferta de Obama es más que razonable. Una reducción de 30.000 millones de dólares, después de todo, era la postura negociadora inicial Republicana allá por principios de febrero. Teniendo en cuenta que los Republicanos sólo controlan la Cámara, este nivel de recortes sería considerado normalmente un éxito notable. Pero una porción importante de la representación Republicana anda buscando una confrontación que acabe en la clausura de la actividad pública por falta de fondos, prefiriendo el enfrentamiento antes que una victoria. Y el único resultado peor para Boehner que la clausura de la actividad políticamente arriesgada es una representación profundamente dividida, que ponga en contra de los puristas del movimiento fiscal a la institución Republicana — un resultado que minaría cualquier futuro avance Republicano.    

De forma que Obama ha logrado aligerar su equipaje progresista, volver a unos Republicanos contra otros, y garantizar que ellos (con razón) se lleven la culpa de la clausura del gobierno. No está mal para un mes.    

Esta estrategia podría tener éxito porque los Republicanos están genuinamente divididos. Un bloque – la formación de los serios — está encabezado por el congresista Paul Ryan, R-Wis., artífice de los presupuestos Republicanos de la Cámara para 2012. Contados detalles de ese documento son sorprendentes, pero el efecto acumulativo es integral y sustancial. Los Republicanos de la Cámara proponen una importante reforma tributaria, incluyendo la rebaja de la carga fiscal, la ampliación de la base tributaria y la desaparición de lagunas fiscales. El plan impone rígidos límites al gasto público y adopta un buen número de las recomendaciones de la comisión de disciplina fiscal del presidente, que fue ignorada casi por completo por el propio presidente.  La propuesta de Ryan aborda los subsidios agrícolas y el marco social corporativo, consolida los programas de formación profesional e incluye reformas en lo social y el código civil. Más importante aún, Ryan abre el debate del programa Medicare de la tercera edad con intencionalidad sincera, proponiendo un sistema de ayudas condicionadas al pago de las primas — afrontando de forma rigurosa el desafío de 80 millones de estadounidenses de la generación de los 60 que se empiezan a incorporar ahora al sistema de pensiones. A diferencia de sus colegas más libertarios, Ryan defiende que la reforma de lo social, diseñada adecuadamente, puede reforzar en la práctica la red de protección social destinada a los más pobres.  

La formación menos seria del Partido Republicano está decidida a presionar para obtener más ahorro en los presupuestos del ejercicio 2011 o buscar la clausura de la actividad pública como fin en sí mismo. Parte de este bloque se compone de los congresistas advenedizos que comparten las irreales expectativas del electorado del movimiento fiscal — el desmantelamiento de la administración moderna por parte de la mitad de una rama de esa administración. Otra parte la constituyen los miembros más veteranos de la representación Republicana — congresistas como Mike Pence o Michele Bachmann – que aspiran a elevar su protagonismo forjándose una reputación de líderes rebeldes.  

Incluso según los estándares conservadores más exigentes, el contraste entre ambición y sofisticación debería ser evidente. Los Republicanos de Ryan hablan de billones en ahorros eventuales en lo social que liberarían a América de la deuda perpetua y darían algo de cancha de cara a futuros recortes del gasto administrativo independiente de la defensa. Ellos proponen una serie de reformas estructurales amplias, cada una de las cuales constituirá un punto en la plataforma Republicana de 2012. Los Republicanos de Pence aspiran a lograr miles de millones en ahorros alcanzados a través de una estrategia que, en 1995, ayudó a reflotar la presidencia Clinton. Su plataforma legislativa manifiesta la creatividad y el cálculo estratégico de una señal de stop.   

La labor de Boehner consiste en convencer a los congresistas Republicanos de cerrar un buen acuerdo para lo que queda de curso legislativo y centrarse en la batalla del año que viene por los presupuestos Ryan. Este enfrentamiento va a ser considerablemente más difícil — y de repercusión mucho más dramática.

Michael Gerson

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