sábado, diciembre 3, 2022

La intemperie socialista

Pese a los esfuerzos de José Blanco por poner en valor la marca PSOE y tratar de minimizar daños en las ya inmediatas elecciones municipales,  el PSOE se encuentra en plena intemperie. Está a la intemperie de unos patronos que fueron a Moncloa a hablar de economía y al final lo llamativo del encuentro fue el mitin de Botín -¿se acuerdan que dijo que la crisis española era como un catarro en un niño, que daba mucha fiebre pero que en horas se curaba?-, diciéndole a Zapatero que de irse, nada, que lo que toca es culminar el proceso de reformas. Este lunes mismo, el alcalde Barcelona pidió no hablar de la sucesión para hablar de los ciudadanos y otro catalán, Artur Mas dijo, también en Madrid, que lo que había que hacer era eliminar incertidumbres y despejar de una vez por todas que iba a hacer Zapatero con su vida.

Desde el pasado mes de enero, el PSOE es un partido a la intemperie de sus propias gentes y, desde luego, de las de fuera. Abierto el debate ya no hay quien lo cierre. Lo que hace apenas ocho meses hubiera sido interpretado como un gesto propio de mitin, hoy se valora como un apoyo. Esto le ocurrió a Bono en su tierra este fin de semana. Compartió escenario con Rubalcaba, tuvo palabras amables para con él y la conclusión es que Bono apuesta por el “todoterreno” Rubalcaba. Días antes a Barreda se le ocurrió afirmar que Chacón tenía mucho futuro por delante y, naturalmente, resulta que Barreda apuesta por Chacón. Y así, en una permanente ruleta de dimes y diretes, de ansiedades no disimuladas, el PSOE afronta una campaña prisionero de sí mismo.

No hay decisión política que no tenga consecuencias. Si ahora Zapatero dice que se va, la legislatura se ha terminado. El PSOE se adentraría en la carrera sucesoria, el Presidente pasaría a ser objeto decorativo y, sin duda, la carrera de reformas a la que Zapatero se ha comprometido se vería seriamente trastocada. Los partidos, el país y los mercados estarían en otra cosa. Por el contrario, si el Presidente retrasa más allá de unas cuantas semanas, muy pocas, el anuncio de su decisión, la actual intemperie socialista podría resultar insoportable para los propios socialistas, máxime si los resultados de mayo se asemejan a los que indican las encuestas.

A estas alturas, la intemperie socialista tiene difícil arreglo, salvo si  Zapatero dice que continua y como a él le gusta bailar en el alambre y le entusiasma el desafío no hay que descartar que esta sea su opción. Si lo fuera vendría el silencio, incluido el de Botín.

Charo Zarzalejos

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