viernes, diciembre 2, 2022

Liderazgos

Hay líderes mesiánicos, otros potentes, abultados; carismáticos, los más. También existen livianos, apenas imperceptibles, que el tiempo asienta. Por no hablar de iluminados que crecen en las dictaduras  Pero no siempre los primeros, por su gracia, suscitan los mejores impulsos en sus seguidores, como tampoco los otros son garantía de no producir, con su levedad, una capacidad letal, La historia no salva a unas u otras tipologías de las mayores tragedias o de las mejores gestas. No hay certezas.   

Se anuncia un declive de la estela de Zapatero con la misma fuerza en la que brilló en aquel congreso socialista,  hace diez años, ante un inicial escepticismo común,  en un cónclave que creó un líder donde había capillas y heridas tras la derrota.  Otros liderazgos relucientes, como el de Borrell, se apagaron pronto: cegaron al aparato socialista, que borró su huella,  y aupó a Almunia, que perdió.

El liderazgo de Rajoy  también es motivo de interrogantes de propios y extraños frente al de su antecesor en el PP,  pero todos los caminos le llevan a la Moncloa.  El de la ‘lideresa’ madrileña resiste entre admiradores y detractores, mientras que el protagonismo de Gómez, quién sabe si persistente, emerge entre contradicciones.  Hay buenos precedentes de la fluctuación. Montilla, sin aura mediática,  se alzó con la Generalitat con cinco escaños menos que el carismático Maragall y once menos que el partido de Mas.  Griñán aguarda su prueba de fuego en el mes de mayo y Barreda, el castellano-manchego,  teje y desteje su discurso ante la incertidumbre futura.  Quedan discretos dirigentes que no sienten amenaza.  Se buscan asesores que expliquen el galimatías.  

Otro liderazgo ‘diferente’, que esquiva el esplendor diario, se sitúa en Euskadi. El propio lehendakari habría desestimado, según sus propias declaraciones, ejercer una presidencia “mesiánica”, como la de su antecesor. Hay quien lo expone como un demérito, prueba de su eventualidad,  mientras desde otra perspectiva se alimenta la hipótesis de que ello no fuera sino un signo más de la normalidad.  Pero hay silencios ruidosos, en la bulla sobre el liderazgo.  Y mientras otros se desdicen, López, calla.
 
En Chile, a 700 metros de profundidad,  la espera se centra también en la capacidad de un líder, Luis Urzúa, hasta que puedan ser rescatados los 33 mineros con vida. Será el último en salir del pozo.  Otros liderazgos plagan las vivencias de estos días. Algunos, como el de  Liu Xiaobo, disidente chino, premio Nobel de la Paz tras su batalla a favor de los mártires de Tiananmen, por su nobleza.  Otros como el de Ángeles Espinosa, expulsada de su corresponsalía en Irán, por defender la libertad.

Chelo Aparicio

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