lunes, noviembre 28, 2022

El mito del pacto y cómo ganar tiempo (a la crisis)

Expectación escénica en España. Nuestros políticos -Gobierno y oposición- nos proponen este miércoles sus propuestas contra la crisis en el primer pleno del año en el Congreso de los Diputados. Buena parte de los argumentos ya se han difundido y está en el aire si Zapatero, además de explicar el alcance de la Ley de Economía Sostenible, la reforma laboral y de pensiones, el plan de austeridad de las administraciones y las últimas adjudicaciones del Tesoro Público, entre otras, transmite la decisión de emprender las ambiciosas reformas que le piden los expertos, y recupera credibilidad.

Rajoy se dispone, según fuentes populares, a demostrar que él está preparado para gobernar con un programa propio y a desacreditar la gestión de Zapatero. Aunque su gestión no está a prueba, ni le urgen las encuestas, también se examinará como candidato, cuando se acumulan las incertidumbres y no se vislumbra la creación del empleo. Será la batalla del lenguaje, aunque es la hora de las decisiones, pues los ciudadanos piensan no tanto en quién puede ganar en el 2012 sino en cómo estará el país cuando llegue la próxima cita electoral.

Y por si volviera a darse, como suele, una mera exhibición de discursos, como telón de fondo ya está en circulación la idea del pacto de Estado, que con tanta fuerza ha prendido en los discursos y en los medios de comunicación, sin que tenga visos de alcanzarse, por ahora. Por el contrario, de no lograrse la expectativa creada para dinamizar el sistema, podría darse un efecto aletargador. De ser así, sólo se habría logrado prolongar el tiempo perdido. «Cuando tengas un problema crea una Comisión», decían los clásicos en los primeros debates de la democracia. Recordaban a Napoleón: «Cuando quiero que un asunto no se resuelva, lo encomiendo a un Comité». Cuando tengas una crisis, crea un pacto de Estado, decimos ahora.

Por el momento, el gran pacto contra la crisis que explora el PSOE ha dejado para el final al primer partido de la oposición. Con todo, las ideas de pacto producen un cierto efecto sedante en la sociedad, y reducen el vigor del ataque al contrario. Porque, hasta ahora, en esto no nos ha afectado la crisis: nos puede más la aversión al contrario que la identificación con los propios. Pero quizás surja lo imprevisto y España se haga fuerte con la crisis. Será sin certezas: porque hemos pasado de vivir como nunca a no saber cuál será nuestro futuro.

Chelo Aparicio

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