martes, noviembre 29, 2022

Así nos ven desde Francia

Un semanario francés, Le Point, ha intentado hacer la radiografía del momento español. En su último número, Zapatero aparece con gesto preocupado, lejos de su eterna e impostada sonrisa, bajo este gran titular que abarca toda su portada: «Espagne, la fête est finie». O sea, que se acabó la fiesta. ¿Cuál? La que, según esta versión francesa, duraba ya catorce años de «crecimiento casi milagroso».

El sombrío reportaje baraja estas magnitudes: un millón de viviendas invendidas, un 98 por 100 de hipotecas suscritas a interés variable, un 75 por 100 de agencias inmobiliarias cerradas, un 267 por 100 de incremento de fallidos en un año, 800.000 empleos perdidos en el mismo espacio de tiempo y el 14,2 por 100 de tasa de paro previsto para el 2009.

Los autores del reportaje señalan que en Madrid los bares están llenos y los madrileños aprovechan en animada conversación las últimas tardes del otoño, de modo que la España jovial no parece dispuesta a dejarse abatir por la adversidad. Dicen nuestros «descubridores» que en un «bistrot» del corazón de la capital campea un letrero que dice: «Prohibido hablar de la crisis». Y recuerdan o creen recordar que nuestro país ostentaba el récord europeo del optimismo desde hace diez años. En esta misma línea rosácea se refieren a una reciente conversación entre Zapatero y Sarkozy en la que el presidente francés bromea con el sobrenombre de «Bambi» aplicado al español y éste habría respondido: «¿Bambi? ¿Por qué no…? No olvides que al final del cuento es el único que sobrevive en la jungla».

Sostienen los autores del reportaje de Le Point que, de entre todos los países europeos, España es el que va a pasar peor la crisis, con un descrecimiento del 2 por 100 en el 2009 según el Fondo Monetario Internacional. En medio de las cifras y porcentajes que barajan, los autores intercalan observaciones tan hirientes como esta: «Los españoles están endeudados hasta el cuello. Las familias consagran una media del 48 por ciento de sus ingresos a la devolución de los préstamos inmobiliarios…». Y añaden que los embargos han aumentado un 150 por ciento.

A Zapatero le dedican en el reportaje alguna que otra mortificación. Se recuerda que en la pasada primavera prometió una bonificación fiscal de cuatrocientos euros todavía en el aire y que, con la burbuja inmobiliaria ya estallada, se permitía eufemismos evasivos antes de pronunciar la palabra fatal: crisis. En razón a estos datos, a Zapatero, por su «buenismo», le llaman «M. Tout-va-bien». El señor «Todo va bien» no resulta una revelación, en cuanto tal, para el lector español. Los propios reporteros modifican luego su sarcasmo para llamarle «presidente de tormenta», ironizan por el hecho de que España era la superdotada del concierto europeo batiendo todas las marcas de crecimiento, creando ella sola más empleo que todos sus socios de la UE y, por supuesto, lo más indiscutible de todo: abriendo sus puertas a la inmigración. En este último aspecto se permiten advertir que la inmigración amenaza ser para ZP una bomba política de efecto retardado.

¿Para Zapatero solo? Los autores del reportaje nos avisan de la llegada de un tiempo de «sangre, sudor y lágrimas». Hablan del stock de invendidos –alrededor de 600.000 viviendas- y , naturalmente, juzgan este dato como devastador para el empleo. A ello se sumaría que en octubre el paro batió un récord histórico: 6.400 desempleados adicionales por día.

El papel de Cáritas como colchón de emergencia para la inmigración en paro no escapa a la observación de Le Point, como tampoco el papel amortiguador de «chez papa-maman» en cuanto «auténtica banda de España». Una España -recuerdan- donde el 95 por ciento de sus habitantes son propietarios de sus viviendas y se aprietan el cinturón para pagar la hipoteca.

Menos mal que al final del reportaje de Le Point, gracias al punto de vista de José Juan Toharia, presidente de Metroscopia, la visión de la situación española se suaviza. Toharia sostiene: «En 1933, era una crisis de país pobre. Hoy es una crisis de país rico: catorce años de crecimiento ininterrumpido han proporcionado a España un colchón para amortiguar el golpe».

Es un testimonio que todavía no parece convencer a los autores del reportaje, para quienes, y ello para nosotros no representa ninguna novedad, «la crisis no ha entrado aún en su fase más dura». Se preguntan si Zapatero podrá hacerle frente. Y, a la hora de establecer alguna excepción, se acuerdan de la «Costa del Golf», ya cabe imaginar dónde en el litoral malagueño y gaditano, de cuya zona privilegiada dicen que únicamente los estados americanos de Carolina del Sur, Florida o California pueden establecer una referencia rivalizadora.

Lorenzo Contreras

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