miércoles, mayo 29, 2024
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Las autoridades políticas de Andalucía se estremecen con el caso del IES Elena García Armada en Jerez

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David Durán
David Durán
Periodista, escritor y comentarista, especializado en el motorsport y e-sports. Corresponsal en Andalucía para Estrella Digital.

Lo ocurrido el pasado jueves 28 de septiembre en el IES Elena García Armada en Jerez de la Frontera (que ya detallamos en este artículo de Estrella Digital) es ya un caso alarmante, no por el hecho en sí sino por lo que revela, en varios sentidos. Pone en evidencia, ya no sólo en Jerez o Cádiz, sino al menos en toda Andalucía (y quizás extrapolable a otras partes de España), aspectos que ni de lejos deben ser aceptados en lo que respecta a la educación de futuras generaciones. Educación dentro, pero sobre todo también fuera de las aulas. Algo que pensaríamos que sólo ocurre (que ya de por sí es una barbarie) en Estados Unidos, de repente sucede en una de las ciudades más importantes de Andalucía.

Nada más conocerse los hechos, los protocolos de seguridad se activaron y los agentes de seguridad ciudadana entraron en el colegio y redujeron al menor de 14 años de edad sin que este opusiera resistencia. El menor, con síndrome de Asperger (una cualidad complicada de entender a veces, pues cada persona con Asperger es un mundo completamente diferente con funcionalidades diferentes) y cursando 3º de la ESO, había sido objeto de mofa por parte de sus compañeros.

El punto de ebullición llegó cuando, el miércoles 27, estos compañeros le tiraron un cubo de agua para reírse de él. Sólo un compañero le ayudó y el protagonista de esta historia ya le advirtió de que no fuera a clase al día siguiente. Una reacción que no se justifica, como tampoco la forma de divertirse a costa de alguien que, como alumno y como persona, debería estar en igualdad de trato.

El resto de hechos son ya conocidos, con el menor entrando al colegio no con una, sino con dos armas blancas. Varios alumnos y miembros del profesorado han sido heridos, ninguno de gravedad – una profesora fue herida en un ojo, pero por suerte no afectó al globo ocular, sólo al párpado. Como es de esperar, estos hechos estuvieron en boca de toda la ciudad a lo largo del día, siendo comentado desde todos los prismas. Aunque sea menor de edad, al tener 14 años ya es imputable por agresión.

Doñana Juanma Moreno Andalucía 1

Moreno, presidente de la Junta de Andalucía: «La violencia es la peor expresión que puede tener el ser humano»

«Lo que sí deberíamos hacer una reflexión todos es el papel que juega la violencia en todos los ámbitos. En el ámbito televisivo, en el cinematográfico, en el de los juegos, en el ámbito social…esa violencia gratuita que vemos muchas veces en las redes sociales, a veces extrema violencia. La violencia es la peor expresión que puede tener el ser humano y tenemos que ir erradicándola«, comentó Moreno ante los medios de comunicación.

«No significa que este chico haya tenido esta expresión por esta causa, no sabemos la causa. Habrá que esperar, pero he tenido el susto en el cuerpo porque pensaba que podía haber llegado a una situación muchísimo más grave. He hablado con la directora del centro, le he mostrado mi máxima consideración, mi respeto y el apoyo del gobierno andaluz, que es máximo al conjunto de docentes«, añadió el presidente de la Junta de Andalucía.

Por su parte, la consejera de Desarrollo Educativo y Formación Profesional de la Junta de Andalucía Patricia del Pozo ha revelado que no había ningún protocolo de acoso abierto en el IES Elena García Armada. Otros líderes políticos en Andalucía, como el secretario general del PSOE Andalucía, Juan Espadas, el portavoz parlamentario del Grupo Mixto-Adelante Andalucía José Ignacio García o el coordinador general de IU Andalucía Toni Valero también han mostrado su preocupación y mostrado su apoyo al centro docente.

En declaraciones a medios locales y nacionales, la alcaldesa de Jerez María José García-Pelayo ha agradecido la rápida actuación de los agentes de seguridad ciudadana, la policía científica y la policía local, así como el protocolo para que los alumnos salieran del centro lo antes posible. Ese mismo jueves, a las 12:00 en la Plaza de la Yerba (a pocos metros de las puertas del Ayuntamiento de Jerez de la Frontera), estaba prevista una rueda de prensa en la que iba a comparecer el teniente de alcaldesa Jaime Espinar, un acto que fue desconvocado ante la situación que había emergido en el instituto.

Jerez Andalucía Pp María José García-Pelayo

Puntualizaciones sobre la enseñanza en Andalucía

Empezando por las palabras del presidente Moreno, se ha vuelto a un argumento muy recurrente en casos de agresiones de menores: el culpabilizar a los videojuegos, de manera separada de la violencia que se ve en el cine, en series o en las mismas redes sociales (algo que está en el imaginario español sobre todo desde aquel caso del ‘Niño de la Catana’). Un argumento que tiene sentido si se entiende como un solo bloque, pero entendiéndolo como fuentes de violencia separadas puede ser muy erróneo.

Diferentes estudios e investigaciones han demostrado que el contenido de videojuegos no es peor que el que se ve en algunas obras del Séptimo Arte o en la pequeña pantalla, una demonización fruto de no investigar lo suficiente. En muchas ocasiones, la violencia a raíz de los videojuegos no es tal, sino que tiene su génesis en otros ámbitos, pudiendo ser el familiar uno de los más frecuentes. Ahora bien, el hecho de que entrase el menor no con un arma blanca, sino con dos, es bastante característico.

Lo que lleva al siguiente punto: la obtención de objetos peligrosos. Algo que no es nuevo, porque al menos en Andalucía (en Jerez incluso) se han introducido navajas y objetos similares en aulas de secundaria desde hace varias décadas, incluso en colegios prestigiosos. Otra cosa, por supuesto, es lo que se pueda hacer o dejar de hacer con ellos, si es un caso de ‘fardar’ típico en esas edades o de hacer una simple broma – evidentemente sin gusto ni razón para mentes maduras. De hecho, desde siempre (y más en el campo, donde muchas familias jerezanas encuentran sus orígenes) han podido tener objetos de este tipo a su alcance.

El verdadero problema es que se lleguen a usar para fines violentos, que es lo que Moreno y muchos otros españoles desean erradicar – algo complicado dada la naturaleza humana, viéndose sobre todo violencia en las gradas de campos de fútbol como ejemplo más normalizado. Da miedo pensar en la posibilidad de que ocurriera como en Estados Unidos, donde la obtención de armas de fuego es más (demasiado) sencilla. De ser ese el caso, muy seguramente estaríamos hablando ya no de uno, sino de muchos casos como este y no solo en Andalucía.

Y es el que el problema no es lo peligroso que entre, sino lo que no sale: el bullying. Los protocolos contra esta lacra no se están activando – pese a que este caso era flagrante y ha ocurrido nada más empezar el curso escolar. Aparte de la activación o no, se sigue produciendo entre los alumnos, sigue faltando un respeto que debería ser enseñado y aprehendido en casa.

La cultura del más fuerte y la ridiculización del extraño y desconocido en las aulas, algo en lo que no se está avanzando lo suficiente. De hecho, aunque haya más consciencia, en la práctica apenas hay avances y hay demasiados niños y niñas sufriéndolo, sea físico o psicológico.

Y, por mucho que desde las autoridades se apoyen al profesorado, estos siguen atados de pies y manos para poder actuar y poder ejercer en los centros no solo para impartir, sino como mentores (aparte de la montaña de papeleo que absorbe tiempo para preparar la materia lectiva). La propia ley les limita a la hora de enseñar y actuar, dejándoles indefensos ante una gran cantidad de situaciones. Esto es algo que ya no solo la Junta de Andalucía, sino el próximo gobierno de España debe revisar y cimentar para remontar terreno frente a sistemas de enseñanza de otros países europeos.

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