domingo, diciembre 4, 2022

Sánchez trata de esquivar la histórica derrota del PSOE en Andalucía

La histórica derrota del PSOE en las elecciones autonómicas de Andalucía ha supuesto un jarro de agua fría para los socialistas que, con Pedro Sánchez a la cabeza, tratan de evitar que esta debacle salpique al Gobierno, negando tanto un cambio de ciclo como una lectura nacional de los resultados.

Aunque en el PSOE se afanan en asegurar que no hay preocupación tras el resultado electoral en Andalucía, las caras serias de los miembros de la Ejecutiva Federal y el silencio que mantienen los principales dirigentes socialistas evidencian que la herida es más profunda de lo que quieren aparentar.

Y es que el PSOE no sólo ha obtenido el peor resultado de su historia en unas elecciones autonómicas andaluzas al bajar hasta los 30 escaños, sino que ha perdido frente a un PP que por primera vez logra la mayoría absoluta en la comunidad más poblada de España y la que hasta ahora era el principal caladero de voto para los socialistas.

Tanto en el PSOE como en el Gobierno de Pedro Sánchez esperaban unos malos resultados, pero no hasta este punto.

Intentan ser optimistas al señalar que con su segundo puesto siguen siendo «la fuerza hegemónica de la izquierda en Andalucía», pero la distancia respecto a los 58 escaños del PP es abismal.

El PSOE trató de encajar el golpe en la noche electoral del domingo y este lunes ha empezado a analizar los motivos de la debacle en la reunión de la Ejecutiva Federal presidida por Pedro Sánchez, que se ha prolongado durante más de dos horas ante las múltiples peticiones de palabra.

El portavoz del PSOE, Felipe Sicilia, ha sido quien ha dado la cara en el día de resaca postelectoral en sus múltiples entrevistas a medios y en la rueda de prensa posterior a la Ejecutiva, con los mismos argumentos que esbozó en la comparecencia del domingo en Ferraz la vicesecretaria general del partido, Adriana Lastra.

Ambos achacan la derrota del PSOE a la falta de movilización de su electorado y al escaso tiempo que aseguran que ha tenido el candidato socialista, Juan Espadas, para dar a conocer su proyecto, al haber tomado el relevo de Susana Díaz al frente del partido hace menos de un año.

Sicilia también ha echado la culpa de la escasa representación del PSOE a la división de la izquierda con las candidaturas de Por Andalucía y Adelante Andalucía.

Tanto él como otros miembros de la Ejecutiva insisten en desvincular al resultado de Andalucía de la gestión del Gobierno de Pedro Sánchez y niegan un cambio de ciclo a nivel nacional como augura el PP, ya que insisten en que los electores votan de forma diferente en función del tipo de comicios.

En el PSOE también descartan cambios en el Ejecutivo de coalición y de hecho el propio Sánchez ha destacado en la reunión de la Ejecutiva Federal, según Sicilia, que el Gobierno está «fuerte y sólido» y que «hay legislatura hasta el final».

Fuentes del Gobierno insisten en esta idea y apuntan que queda mucho para las elecciones generales, previstas a finales de 2023.

Pero en general el Ejecutivo guarda silencio: Sánchez no tenía agenda pública este lunes más allá de la Ejecutiva y los únicos ministros del ala socialista que han hablado han sido Fernando Grande-Marlaska y José Luis Escrivá, preguntados por los medios en sus respectivos actos.

Ambos han rechazado hacer una lectura nacional de las elecciones andaluzas al igual que el candidato Espadas, que no obstante ha apuntado que Sánchez está sufriendo una «operación de acoso y derribo» por parte de la derecha que cree que ha podido calar en el electorado andaluz.

En general, el PSOE trata de desvincular la derrota en Andalucía del Gobierno de Sánchez y de minimizar la arrolladora victoria del PP, al señalar que lo que han logrado los populares ha sido conservar un gobierno y recuperar a parte de su electorado que había pasado a Vox y Cs.

A priori, en el PSOE descartan que el PP haya logrado captar a algunos votantes socialistas e insisten en que lo que ha ocurrido es que este electorado progresista se ha quedado en casa.

Pero lo cierto es que el PSOE no sólo ha vuelto a perder el Gobierno andaluz, sino que tampoco ha logrado recuperar los 400.000 votos que perdió en 2018 y además ha fracasado en su pugna con el PP para conquistar el centro.

Por el momento, la autocrítica es mínima en el PSOE pese a que muchos dirigentes de la Ejecutiva consideraban que era necesaria y barones como el presidente de Aragón, Javier Lambán, han pedido una «reflexión muy profunda».

La expresidenta andaluza Susana Díaz se ha limitado a expresar su tristeza por los resultados al señalar que le «duele mucho» su partido y su tierra.

Y las advertencias más duras han llegado por parte del diputado y exalcalde de San Sebastián Odón Elorza, que en una entrada en su blog titulada ‘Estado de alarma en Moncloa y Ferraz’ ha pedido desterrar la «autocomplaciencia y la soberbia» y ha dicho que «no caben excusas de mal perdedor». 

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