martes, noviembre 29, 2022

La precaria situación de los presos en las cárceles españolas

Agresiones físicas y psíquicas, insultos, faltas de respeto, una pésima climatización, condiciones deplorables de higiene, faltas de seguridad, un escaso seguimiento del interno… Esta es la situación que viven los presos de los cárceles españolas, según el relato de algunos familiares y de David García, presidente de la asociación ‘El valor de ser libre’, que se encarga de ayudar y asistir fundamentalmente a las familias de todas aquellas personas que se encuentren o se hayan encontrado recientemente (los últimos cinco años desde la salida de prisión de alguno de sus miembros cercanos) en situación de prisión o cualquier otro modo de privación de libertad.

Justo hace algunas semanas, los funcionarios de los centros penitenciarios de España denunciaban sus precarias condiciones laborales. Entre sus principales quejas se encontraba las agresiones que sufren por parte de los presos. En concreto, afirmaban que 500 trabajadores eran golpeados, de media, a lo largo de un año, según fuentes de CCOO. A raíz de estas acusaciones, son muchos los familiares de los internos que han salido al paso de estas afirmaciones. Entre ellos se encuentra Sonia Torres, una mujer afincada en el madrileño barrio de Ciudad Lineal, pareja de un preso de la cárcel de Aranjuez y que dice ser víctima, tanto ella como su familiar encarcelado, de un comportamiento inadecuado por parte de los funcionarios penitenciarios. “Nunca leo nada sobre las cárceles españolas ni sobre la situación de los que se encuentran privados de su libertad”, se lamenta Sonia. Este cruce de acusaciones se da un escenario muy curioso y peculiar, en España, donde existe una de las tasas de encarcelación más altas en relación al índice delictivo, uno de los más bajos de Europa. 

Una de las prisiones más conflictivas y sobre la que recae la fama de ser la más dura de toda la Comunidad de Madrid, es la de Aranjuez. Precisamente, es en este centro donde se encuentra privada de libertad la pareja sentimental de Sonia Torres. “Intentamos por todos los medios que no acabara allí, pero todos nuestros recursos cayeron en saco roto”, explica la afectada. Por cuestiones seguridad, Sonia no quiere revelar el nombre de su pareja, porque “teme” que tomen represalias contra él dentro de la cárcel, pero afirma saber muchas cosas que «no se cuentan en los medios de comunicación».

El novio de la denunciante fue trasladado a la cárcel de Aranjuez después de pasar tres meses en Soto del Real, donde esperaba la resolución de su juicio por tráfico de drogas. Condenado a seis años de prisión, vive su decimocuarto mes en cautividad en el módulo 12 de Aranjuez, el denominado, módulo de respeto. “Es toda una mentira porque ahí dentro disfrutan de muchas cosas, menos del respeto de los funcionarios”, denuncia Sonia.

La falta de tacto se puede comprobar en el momento en el que los presos se quejan de la falta de climatización del recinto. “Cuando avisan de que están pasando frío y solicitan que suban la temperatura hay algunos funcionarios que les recriminan el hecho siquiera de que tengan calefacción: ‘Si por mi fuera no tendríais nada. Ni alta ni baja, no tendríais calefacción”, relata Torres. Estas pésimas condiciones climatológicas también las sufren los familiares de los presidiarios en sus encuentros privados. “De las cuatro veces he podido tener un vis a vis, sólo en dos ocasiones hemos tenido un hilo de aire caliente, aunque ha durado muy poco y una hora antes de que finalizara ha comenzado a salir frío…” explica Sonia.

Esta falta de climatización es confirmada y denunciada por David García, presidente de la asociación ‘El valor de ser libres’, que defiende los derechos de los familiares de presos y ex presos en España: “Lo que ocurre en Aranjuez no es un hecho aislado. La mayoría de centros penitenciarios son muy viejos y no cuentan con una refrigeración adecuada. La falta de aislamiento en las celdas provoca que muchos presos tengan que dormir con dos y tres capas de ropa para poder conciliar el sueño”.  Además, extienden estas deficiencias en los encuentros 'vis a vis' con familiares donde en muchas ocasiones existe la presencia de menores: “No es normal que niños pequeños tengan que aguantar temperaturas tan bajas en invierno y tan altas en verano durante cuatro horas, que son las que dura en muchas ocasiones el encuentro”.

Cucarachas en la comida

Las ausencia  de higiene, sanidad y seguridad son otras de las causas que han motivado la creación de esta asociación. De hecho, García afirma que hay muchos centros en los que las celdas todavía son manuales, no existe asistencia médica y hay cucarachas en la comida. “Tenemos varias denuncias, que estamos tramitando en estos momentos, de presos que afirman haber esquivado insectos en su plato de comida. Además tenemos constancia de internos que han fallecido en sus celdas de un infarto porque el médico de la prisión no se ha querido acercar a su módulo”, explica el presidente del colectivo.

En relación a la falta de higiene, la cárcel de Aranjuez ha saltado a la palestra mediática por un brote de sarna a comienzos de 2017. El contagio masivo se produjo después de que 100 presos de origen asiático fueran trasladados desde la prisión de Alicante. Todos ellos se enmarcan dentro de la 'operación Call Center' y según denuncia Sonia Torres fue la falta de seguridad en su inserción lo que ha propiciado esta problemática. “Tengo conocimiento de que no han sido revisados como marca el protocolo y que no han sido asilados de forma correcta”, denuncia la afectada.

El escaso seguimiento realizado al interno y los problemas surgidos con el peculio, son otros puntos que preocupan, y mucho, a los familiares de los internos. “A mi pareja le debía de haber llegado el dinero del peculio el martes 3 de enero y a día de hoy todavía no lo ha recibido. Pero lo peor es que nadie me da una explicación de dónde se encuentra esta cantidad económica”, afirma Sonia. Además, también denuncia que desde que su pareja entró en la prisión de Aranjuez sólo ha sido objeto de una Junta de Control, cuando por Ley debía de haber superado dos.

Por último, tanto Sonia Torres como David García coinciden en señalar la disparidad en las reglas internas de cada centro penitenciario y sus diferentes criterios como el principal problema para obtener los permisos penitenciarios. “Cada director tiene sus normas, aunque actualmente suelen denegar sistemáticamente las dos primeras solicitudes, a pesar de que el preso obtenga buenos informes”, sentencia García. 

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