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"La TV resuelve lo que no puede resolver la Policía"

Estrella Digital | 23 de enero de 2018

Paco Lobatón.
Paco Lobatón.

Veinte años después de la desaparición de ¿Quién sabe dónde? de TVE, este miércoles el presentador regresa a la misma casa y con un formato parecido, Desaparecidos, pero en una faceta diferente, la de director

-En estos 20 años, ¿cuántas veces llamó a la puerta de algún directivo para que retomaran el formato?

-Muchas, de verdad. Debería haber hecho un diario de las que lo hice. Cuando colaboré con Ganga, durante dos o tres años, tuvimos un momento casi de salir al aire. No hubo un argumento para explicar por qué el programa desapareció, cuando en el 98 tenía cuotas de audiencia muy altas, y no la hubo luego. Hasta la Reina Sofía, en una reunión, me preguntó por qué había desaparecido y no se lo pude decir. Lo que no hice fue una huelga de hambre, sí persistir y llamar. Hubo distintos momentos, sobre todo en años siguientes, en que se llegó a plantear más en serio y tuvimos negociaciones, pero no cristalizó.

-¿Le ha costado este regreso a TV?

-El reengancharme me está exigiendo un ejercicio de puesta al día, sobre todo de lenguaje, es un entrenamiento diario y no creo que haya ninguna oferta de gimnasio en este país que lo pueda igualar. Para que un equipo transmita debe haber una buena comunicación en el mismo, si no tenemos una cohesión como equipo es difícil que transmitamos esa capacidad de convencimiento a la gente. 

-¿Por qué no estará de presentador esta vez?

-No quiero tanto poner mi sello sino tener la seguridad de que todo lo que haya aprendido pueda transferirlo a un equipo y a quien toma la responsabilidad y ser la imagen. Hay que estar preparado para los relevos, creo que ha llegado el momento del mío.

-¿Se trata de un tema de edad?

-No creo que sea tanto de la edad sino de la relación con la audiencia. Silvia, al ser de una o dos generaciones más jóvenes que yo, tiene más posibilidades de conectar mejor con la audiencia actual, llegar a un grupo de población más amplio. Yo estoy ahi para que digan que también estoy ahí. 

-¿Cómo ha buscado a su 'sustituta', Silvia Intxaurrondo?

-Tenía que reunir una serie de premisas, que fuera periodista, porque comunicar en TV en temas tan sensibles como este no es meramente un ejercicio de habilidad profesional sino que tiene una componente periodista, y que tuviera un recorrido, una seguridad, porque es una emisión en directo y espero que no le pase lo que a mí, que me echaban cualquier tipo de historia sobre la marcha. La tercera premisa sería la de la actitud, que tiene que ver con una posición desde el punto de vista humano ante el contenido y para ella las historias de desaparecidos no son una materia más, sino que la interesan. 

-En su anterior etapa hubo un 70% de casos resueltos, ¿se han puesto ahora como reto superar esa cifra?

-De ahí para arriba. Todo tiene una proporción y el éxito de aquellos años tenía que ver con unas audiencias impresionantes, con casi un 40% y en alguna ocasión por encima del 50%, algo impensable ahora, pero eso no quiere decir que podamos tener un índice alto de resolución. En el 2007 yo hice en Antena 3, sólo como productor, Los más buscados, hicimos 100 emisiones y era un matinal, y al cabo de ellas hubo 64 casos que se resolvieron. La TV es una plataforma fantástica, sigue siendo el principal medio por el que se informa la gente, y pese a la importancia de las redes sociales sí existe la TV como punto de encuentro.

-¿La TV resuelve lo que no puede resolver la Policía?

-En muchos aspectos diría que rotundamente sí, porque el planteamiento de un programa como este es una ayuda de ciudadano a ciudadano y la población española está más predispuesta a prestar esa ayuda que a hacerlo dentro del engranaje de la policía, hay todavía cierto reparo por pensar que si te metes ahí te metes en un lío. Ese potencial solidario lo demuestran datos como el que ha salido hace poco, que por 26º año consecutivo seguimos siendo el principal país donante de órganos del mundo. Tenemos una población de gente potencialmente solidaria. Lo importante no es tratar de conseguir esa respuesta solidaria de una manera tramposa sino planteando con delicadeza los temas. 

-¿La Policía les pasa documentación?

-La Policía es absolutamente reacia a transferir datos, el programa va a ser mucho más una vía directa para ese contacto por ese principio de intervención ciudadana directa sin interferencias. 

-¿Van a contar con muchos filtros?

-Con muchos, nadie va a conectar directamente con antena. Muchas llegarán vía whatsapp que llevarán unos compañeros, los teléfonos otros y si acaso me preguntarán a mí, que para algo soy el director. Ante la duda, nos abstendremos. La premisa fundamental para que salga al aire es que esté identificada, y ante la duda consulta con la policía con la que tendremos una interlocución directa. 

-¿Le marcó algún caso en el Quién sabe dónde?

-Los más dolorosos y los que no se han resuelto siempre se te quedan ahí. Esto es un sentimiento compartido con responsables policiales con los que tengo relación. El caso de Cristina Belbo, de Llobregat, que desapareció el 9 de marzo de 1997, desapareció un domingo y ya el lunes lo difundimos, y este verano visité a sus padres para el libro que voy a publicar, 'Te buscaré mientras viva', y ese caso lo tengo especialmente presente porque me parece terrible que no se haya podido resolver.

-El título de su libro es como una declaración de intenciones, como si el ¿Quién sabe dónde? hubiera marcado toda su vida...

-Sí me ha marcado, pero como algo positivo. Kapuscinsky decía que este no es un oficio para cínicos, y si tú conoces una realidad que comporta sufrimiento, como el mundo de las personas desaparecidas, y puedes hacer algo y no lo haces es que eres un cínico. 

-¿Uno no pierde nunca la esperanza de que exista una pista?

-En Palencia han encontrado una mandíbula y si el tema de los desaparecidos no estuviera presente en los medios, la persona que se la encontró posiblemente la hubiera dejado allí o llevarla a un museo, pero inmediatamente hizo una vinculación. En cualquier momento cabe la posibilidad de que se encuentre algo que permita recuperar el hilo perdido, o que quien lo ha ocultado no aguante más el peso de la conciencia y termine contando algo. 

-A nivel profesional , después del éxito que tuvo su programa, ¿se puede decir que ha estado usted un poco desaprovechado?

-No me he sentido desaprovechado porque no he parado de hacer cosas como periodista y productor, generando contenidos en Canal Sur, y en el compromiso con esta causa no he dejado de estar implicado y a partir de 2015 impulsé la Fundación. Como presentador hay que tener una actitud humilde, eres válido cuando te consideran válido, yo no me he dejado de considerar válido, pero sólo lo eres si quienes tienen la capacidad para contratarte te consideran así. 

-Empezó como presentador de informativos, ¿nunca le entró el gusanillo de volver?

-Antes de llegar a TV había hecho muchos años de radio y nadie me recordaba por aquello, y desde que hice ¿Quién sabe dónde? nadie se acordaba de lo de los telediarios, porque tuvo tal impacto que puso un velo a todo mi recorrido anterior como periodista. Nunca me lo han propuesto tampoco, si lo hubieran hecho habría tenido la duda.

-¿Y tiene dudas en el tema de la prisión permanente revisable?

-Este es un movimiento muy visible por el que siento todo mi respeto pero personalmente me quiero abstener de tomar una posición porque es un tema que está sujeto a una confrontación política tan distante que debería resolverse de otra manera. Le escuché a un juez en TV decir que cuando la sociedad está golpeada por un crimen horrible, como el de Diana Quer, si se hace un sondeo en caliente todo el mundo no sólo va a optar por la cadena perpetua sino incluso por la pena de muerte. 

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