Lunes 16.07.2018

Golpes de calor: un peligro mortal

A muchos nos gusta salir a caminar con nuestros perros. Lo hacemos cada día. A veces largos paseos. Diez, doce kilómetros... Pero atentos al verano y las altas temperaturas. Ese perro que te sigue sin problemas en primavera, otoño e invierno..., en verano puede sufrir un golpe de calor. Le ocurrió a Rita, este pastor alemán rescatado en camilla por la Guardia Civil en Huesca 

Los agentes llevan al pastor alemán durante kilómetros tumbado en la camilla. No exageran ni buscan la foto. Un perro que sufre un golpe de calor puede morir. Por eso es vital saber cómo evitarlo y, si ocurre, cómo reconocerlo y cómo actuar. Os damos algunos consejos.

El principal: en verano NO SACAR al perro a dar un paseo largo a mediodía. Hacerlo por la mañana temprano y por la tarde-noche. Por muchas ganas que tenga vuestro perro de salir, a los pocos metros comienza a sufrir las consecuencias del calor extremo. "No hay que someterles a ejercicios intensos en horas centrales del día. Además, es necesario llevar agua limpia y fresca. Refrescarlos con un spray o mojarlo en alguna fuente para intentar que estén fresquitos", afirma Cristina Garcinuño Talavera, veterinaria de la Sociedad Protectora de Animales y Plantas de Madrid (SPAP).

¿Qué es un golpe de calor?

Es una urgencia médica, es un aumento de la temperatura corporal de manera brusca por exceso de calor. 

Síntomas del golpe de calor

Los primeros síntomas del golpe de calor en un perro son el mareo, la debilidad, el jadeo excesivo y la apatía. Incluso pueden llegar a temblar o convulsionar. El perro puede desmayarse si no se logra enfriarlo. Ante un golpe de calor, "el animal puede sufrir vómitos y diarreas y en ultimo caso un fallo multiorgánico y la muerte del perro. Sí, un golpe de calor puede llegar a ser mortal", según Cristina Garcinuño. 

Las medidas de primeros auxilios son llevar al perro al perro al veterinario lo antes posible, pero si no se puede lo primero sería "refrescarlo con agua tibia, nunca helada, porque el agua fría produce una vasoconstricción y dificulta que pueda perder el calor. Ponerlo a la sombra, usar ventiladores, y si el perro está consciente, darle agua en pocas cantidades", aconseja Cristina Garcinuño. 

Los perros regulan su temperatura de forma distinta a los humanos y lo hacen con el jadeo y la sudoración por las almohadillas de las patas y las zonas con poco pelo, como el abdomen y las axilas. 

Si su temperatura normal es de 38 o 39 grados, con un golpe de calor puede alcanzar los 42. Aumenta su ritmo cardíaco y dificultad en la respiración. Su piel puede presentar un tono azulado por falta de oxígeno. Se pueden tambalear, pueden aparecer manchas rojas en la piel... Hay que actuar rápidamente, atenderlo y llevarlo al veterinario. 

Jamás encerrarlo en el coche

"Jamás, jamás dejarlo en el coche ni aunque sea por poco tiempo, ni 5 minutos en verano", afirma la veterinaria de la SPAP. Un vehículo puede convertirse en un infierno para el can. La Asociación Madrileña de Veterinarios AMVAC recomienda incluso romper la luna del coche si encontramos a un perro en esas circunstancias y llamar a la Policía. 

Algunos dueños creen que pueden dejarlo ahí encerrado en verano si abren un poco las ventanillas. No es así. Dentro del vehículo la temperatura sube muchísimo. Un coche que dejamos aparcado en una sombra minutos después está a pleno sol... Eso unido a la falta de agua puede provocar un golpe de calor mortal. En diez minutos podemos quedarnos sin perro.

Perro encerrado al sol en un coche

Los perros más sensibles al golpe de calor

Los perros más jóvenes o los más viejos son los más afectados por los golpes de calor. También los que tienen alguna enfermedad. 

Las razas de morro chato, como boxers o bulldogs, son las más sensibles a las altas temperaturas debido a sus dificultades respiratorias. También los animales de pelo oscuro y largo.