miércoles 20.11.2019
afecta al 1 % de la población en los países desarrollados

El TOC es un trastorno de ansiedad con graves consecuencias personales

El Trastorno Obsesivo Compulsivo o TOC es un trastorno de ansiedad caracterizado por la existencia de pensamientos obsesivos e intrusivos, más o menos recurrentes; y la realización de actos compulsivos, que son rituales que la persona realiza con el objetivo de reducir la ansiedad que generan los pensamientos obsesivos

El TOC es un trastorno de ansiedad con graves consecuencias personales.
El TOC es un trastorno de ansiedad con graves consecuencias personales.

Esta afección afecta aproximadamente al 1 % de la población en los países desarrollados, y normalmente aparece en la adolescencia o principios de la edad adulta, aunque puede desarrollarse en cualquier etapa, incluso en la infancia. Una de las cosas más preocupantes del TOC, es que muchas personas no están todavía diagnosticadas, algo que sucede principalmente porque el paciente siente pudor de pedir ayuda a familiares o psicólogos. En estos casos, el paciente sabe que le ocurre algo que no es normal, pero no comprende por qué le sucede, ni tampoco si es algo que le sucede a otras personas.

Los familiares de las personas con Trastorno Obsesivo Compulsivo, muchas veces no se dan cuenta de la realización de determinados actos compulsivos, por lo que no pueden identificar la existencia de un problema. Algunos de los actos compulsivos más frecuentes, son por ejemplo, la comprobación de que puertas y ventanas están correctamente cerradas, revisar el cierre de determinados aparatos electrodomésticos, o colocar los objetos de la casa o dormitorio de un modo concreto y una posición específica. También es frecuente en muchas personas, el hecho de lavarse las manos muchas veces al día, o limpiar insistentemente determinadas partes de casa; generalmente como consecuencia de la presencia de pensamientos relacionados con la contaminación o riesgo de enfermar por de la exposición a bacterias o virus.
En algunas ocasiones, el TOC se manifiesta más bien con rituales mentales que con rituales físicos, es decir, que los actos compulsivos no consisten en realizar determinadas acciones que puedan ser visibles por terceras personas; sino en realizar acciones de carácter intelectual, como contar números, o pensar una determinada imagen cada vez que sucede un evento determinado, como el hecho de ver un autobús, una matrícula con una terminación determinada, etc.

No se conoce la causa exacta del TOC, aunque se cree que es una combinación de factores genéticos y sociales. Entre los factores sociales que pueden favorecer la aparición del trastorno, está la existencia de una personalidad perfeccionista y con una elevada exigencia en uno mismo, el hecho de haber recibido sobre-protección por parte de los padres, o la tendencia a percibir peligros y amenazas exteriores. Otro de los factores psicológicos relacionados, es la tendencia a ser una persona controladora, es decir, que no se siente cómoda con la presencia de factores que no puede controlar. Estas personas, intentan tener todas las circunstancias bajo control, tanto en el trabajo como en su vida personal. Evidentemente en la vida hay muchas cosas que están fuera de nuestro control, como puede ser por ejemplo, la enfermedad, los accidentes en transportes públicos, o el riesgo en determinados trabajos. Cuando una persona está viviendo situaciones que escapan a su control, es frecuente que aparezcan los pensamientos obsesivos, y en función de la naturaleza de estos, aparecerán también los actos compulsivos.

Las consecuencias del Trastorno Obsesivo Compulsivo no sólo son la necesidad de realizar los actos compulsivos, sino la presencia de elevados niveles de ansiedad, y otras emociones negativas como culpa, miedo, y en ocasiones depresión. En estos casos es habitual que el paciente se pregunte cómo curar la ansiedad, aunque en realidad conseguir la cura del TOC es bastante más complejo que en el Trastorno de Ansiedad Generalizada, y requiere la ayuda de un especialista. Todas estas emociones negativas que genera este trastorno, son una consecuencia directa de los pensamientos obsesivos, y de las implicaciones vitales que muchas veces conlleva sufrir este problema. En algunos casos, el Trastorno Obsesivo Compulsivo es el foco de atención de una persona, la mayoría de pensamientos, y de la atención mental, están enfocados en el hecho de padecer este problema. Hay veces en que el paciente siente que su problema no tiene solución, que pierde el rumbo de su vida, y en ocasiones incluso puede incapacitar a algunas personas para realizar un trabajo. Desde el punto de vista de cualquiera que no padezca este problema, puede parecer que se trata de algo ridículo, irrelevante, o que son simples manías. Pero desde el punto de vista de quien lo padece, siente que es algo que no puede controlar, que le amarga la existencia, y que no puede superar a pesar de que desde el punto de vista intelectual comprende que estos pensamientos son ridículos, así como muchos de los actos que realizan.


Es importante que las personas que identifiquen en algún familiar o amigo, comportamientos susceptibles de poder ser una consecuencia del TOC hablen con él, pero siempre mostrando su comprensión y apoyo. Al paciente no le reconforta que las personas de su alrededor le digan que es un problema insignificante, sino que le muestren su comprensión y apoyo incondicional. Hay que propiciar un escenario de confianza, en el que el paciente no se sienta juzgado sino comprendido. En ese ambiente de confianza, esté podrá verbalizar su problema de una forma más directa, más sincera, lo que también para él será un alivio, puesto que sufrir en silencio el Trastorno Obsesivo Compulsivo, es algo que suele producir un elevado nivel de culpa, especialmente cuando los pensamientos obsesivos tienen un carácter antisocial.

Con la ayuda de un profesional, se puede llegar a curar el TOC, si bien es algo que no siempre se consigue. Las terapias más eficaces para ello son la psicología conductiva y también el psicoanálisis, si bien este último se trata de una disciplina mucho más compleja, y por lo general requiere de muchas sesiones para empezar a ver cambios importantes. Normalmente también se hace necesaria la intervención de un psiquiatra, puesto que se hace necesario recetar medicación para controlar los estados de ansiedad y depresión, y para llevar una supervisión de la evolución del paciente. Todavía muchas personas sienten vergüenza de buscar la ayuda de un profesional de la psicología, quizá porque hemos crecido con la falsa creencia de pensar que pedir ayuda psicológica implica una debilidad, o una falta de cordura. Pedir ayuda se hace necesario porque es un acto de valentía, es tomar el paso necesario para tratar de solucionar un problema, e implica la voluntad de tomar las riendas de su propia vida, asumir la responsabilidad de hacerse dueño de su propio destino y de su propia felicidad.

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