viernes 24.01.2020
Peter Prodromou

El gurú que ha transformado el McLaren de Alonso

El piloto español exhibió en el Gran Premio de México una serie de mejoras en su MLC32. El ingeniero más mediático de la última década ha empezado a dejar su huella tres años después, el mismo tiempo que tardó en hacer grande a Red Bull

Fernando Alonso.
Fernando Alonso.

Casi tres años después de su nueva aventura en la Fórmula 1, McLaren ha dado con la tecla. La progresión de los británicos en el Gran Premio de México ha sido evidente. Las grandes noticias llegaron en la primera sesión de calificación, donde Alonso se quedó a tan sólo dos décimas de los Mercedes. “Hoy hemos tenido el mejor coche”, declaró el asturiano. La carrera, que el español inició desde el fondo de la parrilla, confirmó estas buenas sensaciones. Alonso, beneficiado también por los accidentes y los fallos de fiabilidad de sus rivales, ascendió hasta la décima plaza. “Hemos mejorado considerablemente”, zanjó al término de la prueba.

Su batalla con Hamilton fue cuanto menos asombrosa. El McLaren, en las curvas lentas, se mostraba más fino incluso que el Mercedes. El español aguantó más de lo esperado el pulso con el británico y evidenció que el MCL32 era otro. “Las mejoras se deben a McLaren, no a Honda”, vaticinó el pasado fin de semana el español. Lo cierto es que en México los de Woking presentaron novedades tanto en la suspensión como en la aerodinámica, con un mejorado alerón delantero que ha resultado ser todo un acierto. McLaren ha reducido la brecha y la esperanza y la ilusión de cara al 2018 se han disparo tras vislumbrar a la par como el motor Renault guiaba al triunfo a Verstappen.

El éxito de McLaren que ha ensombrecido desde hace meses Honda tiene nombre y apellidos: Peter Prodromou. Este inglés, de padre griego y madre chipriota, se decantó por la ingeniería aeronáutica por su fervor hacia los aviones. Sin embargo, tras acabar la carrera, se decantó finalmente por los monoplazas peses a que antes vislumbraba las pruebas como un mero aficionado y sin intención de ir más allá. Llegó a McLaren en 1991 tres vislumbrar una oferta de trabajo publicada en una feria y ese mismo año la prestigiosa escudería ganó el Mundial.

Su buen hacer le llevó a ascender hasta consumarse como el principal especialista en la aerodinámica de la escudería. En 2006, con cuatro títulos de constructores bajo el brazo, emprendió una nueva aventura en Red Bull, donde saltaría a la fama como el eje de un éxito sin precedentes para un equipo nada afincado al ‘gran circo’. De la mano de Adrian Newey consiguió que Vettel y la marca de bebidas energéticas conquistaran cuatro mundiales consecutivos entre 2010 y 2013. Tras esa etapa exitosa decidió poner rumbo al ambicioso proyecto entre McLaren y Honda.

Entre esas dos etapas se encuentran semejanzas llamativas. Su éxito en Red Bull no fue flor de un día. Desembarcó en 2006 y su monoplaza no consiguió un triunfo hasta el 2009. En McLaren había recibido críticas, pero justo tras tres años se ha empezado a vislumbrar su trabajo. McLaren, a nivel de aerodinámica, está muy cerca del nivel de las tres grandes escuderías de la parrilla. Sin embargo, el avance no se podrá corroborar hasta el 2018. Pese a que Renault ha demostrado carencias en el apartado de fiabilidad, en rendimiento ha progresado y, aunque sea a ráfagas, McLaren debería estar en la pugna.

Peter Prodomou, por el momento, se muestra como el gurú de los ingenieros. Su trabajo siempre ha tenido el respaldo de la escudería. Tras tiempo en la sombra, ha conseguido que el McLaren posesa un chasis a la altura. Tres años, exactamente el mismo tiempo que tardó con Red Bull. En Woking pedían paciencia y podían tener razón. Alonso no pierde la esperanza de pelear por el Mundial en 2018. El primer paso será confirmar las buenas sensaciones en Brasil y Abu Dhabi, las dos últimas citas de un Mundial que, por culpa de Honda, ha resultado de nuevo desastroso.

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