sábado 14.12.2019
Las notas de todos los atléticos

Koke no merece la titularidad en estos momentos

Simeone da palos de ciego con cambios en sus esquemas y alineaciones, pero en ningún caso el joven canterano es el sacrificado, a pesar de que tiene problemas para encontrar el sitio. Carrasco se queda en el banquillo, aunque en esta plantilla deberían de jugar el belga y diez más. La culpa de la derrota no solo la tienen Tiago y Oblak

Simeone no encuentra soluciones.
Simeone no encuentra soluciones.

Oblak, un desastre (1). Salió muy mal en una jugada en la que Dos Santos casi marca de chilena. Falló claramente en el gol del canterano culé en una jugada en la que terminó lesionado. No pudo hacer nada en la jugada del primer tanto.

Juanfran, de lo poco positivo (6). Existe un gran debate sobre si debe jugar Vrsaljko en estos momentos, pero lo cierto es que el lateral derecho es el menor de los problemas del Atlético. 'El Galgo' siempre da la vida en cada jugada y este lunes dejó algún centro interesante.

Lucas, mucho ímpetu y proyección (6,5). No se arrugó pese a la dureza del resultado. Subió por su banda de forma constante y también dejó algún servicio interesante.

Godín, blando en el primer gol (3). Estuvo muy flojo en la puja con Trigueros y en el segundo tanto tampoco pudo seguir a Pato. Abusó del pelotazo en algunas ocasiones.

Savic, muy nervioso (3). Sacó un balón bajo palos en los primeros minutos, pero se contagió del nerviosismo de sus compañeros y protagonizó un intento de despeje de cabeza que resultó algo cómico. También estuvo tembloroso en la segunda mitad.

Gabi, sin mucho que ofrecer (4). No abandonó la posición de ancla en un partido en el equipo necesitaba mucho más de él. Hizo alguna falta táctica obligada y fue muy plano en la circulación.

Tiago, irreconocible (1). No tuvo peso en el juego en los minutos en los que estuvo en el campo y falló claramente en el gol justo antes de que le cambiaran.

Koke, perdido (2). No se encuentra ni en el centro ni en la banda, tal vez porque su posición real sea la de mediapunta y su entrenador no concibe jugar con un esquema en el que ese rol tenga cabida. Los cambios de los últimos meses le han hecho perder la intensidad y en este partido no aportó absolutamente nada en el juego ofensivo, por mucho que su buen golpeo de balón haga que de vez en cuando le caigan los balones.

Correa, muy impreciso (3). El argentino es un excelente jugador, pero a la hora de la verdad nunca encuentra la continuidad en su juego. Este lunes despareció por completo y cuando pudo participar en zonas de peligro sus pases fueron demasiado potentes.

Griezmann, muy poquito para él (4). Seguramente fue de los mejores de su equipo, pero lo cierto es que en los últimos encuentros no ha dado ni la mitad de lo que se espera de él. No acertó en las opciones de remate que tuvo, aunque en la segunda parte lo intentó activamente.

Gameiro, desfondado (5). Corrió por todo el frente de ataque. Trabajó incansablemente en el desmarque, aunque en la única jugada clara que tuvo se encontró con Asenjo. En este tipo de partidos con la defensa tan cerrada rendiría si cayera a banda y el Atlético contara con un delantero referencia, pero Simeone nunca le da esa opción al equipo, cuando Carrasco puede jugar en todas partes.

Simeone, sin soluciones (4). Hizo los dos primeros cambios por obligación y por eso no se le puede pedir demasiadas responsabilidades. En cualquier caso, la suplencia de Carrasco es muy llamativa y la poca polivalencia que le da a sus jugadores y esquemas también resulta llamativa. No todo puede fiarse al aspecto motivacional.

Saúl, pasable (5,5). Su concurso no cambió para nada el partido, pero al menos peleó e intentó darle rapidez a la circulación, aunque no era fácil en un partido en el que la mitad de sus compañeros ni se ofrecían en algunas fases del encuentro.

Moyá, correcto (5,5). Estuvo seguro en los balones fáciles que tuvo que atajar, pero no pudo hacer gran cosa en la jugada del último gol.

Carrasco, la chispa de siempre (6,5). No tuvo suerte en sus remates, pero abrió muy bien el campo y aportó más desequilibrio que todos sus compañeros juntos.  

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