Miércoles 12.12.2018
Puigdemont empeora las relaciones bilaterales

Por qué a casi nadie le importa una crisis con Bélgica

Las relaciones hispanobelgas, que ya se habían ido empeorando a lo largo del "procés" independentista y los guiños de la extrema derecha de Flandes a Puigdemont, atraviesan un periodo crítico, a pesar de los esfuerzos del primer ministro belga por frenar a sus ministros. En España, a casi nadie le preocupa una crisis con Bélgica. Estas son las cifras que lo explican

Mariano Rajoy y el primer ministro de Bélgica.
Mariano Rajoy y el primer ministro de Bélgica.

Las crisis españolas siempre han supuesto una posición reaccionaria por parte de la dirección política belga. Lo fue con el rechazo a la República, con el filonazi Rey Leopoldo; lo fue con el filofranquisata Balduino y lo ha sido con la extrema dererecha flamenca apoyando a Puigdemont.

La posición Belga sobre la política española siempre ha estado relacionada con su situación económica. La ampliación de los derechos de emigración y asilo en los sesenta se debió a la falta de población para acometer su desarrollo económico. La politizada inmigración española en Bélgica no fue recibida mediante asilo.

Por el contrario, tras los graves efectos de la crisis del 79 en una economía altamente consumidora de energía, se tradujo en un endurecimiento de las condiciones de emigración y asilo que han alcanzado su momento más restrictivo en la actual crisis migratoria en la que Bélgica mantiene una de las posiciones más duras de la unión Europea

Economía y España franquista

En una nota escrita por el director de la política exterior belga en 1936 se lee: "No vamos a desprestigiarnos por esa gentuza", refiriéndose a los voluntarios belgas de las Brigadas Internacionales. Poco antes, relata la profesora de la UNED, Marina Casanova, el embajador español de la República Española había escrito: “El Rey (Leopoldo III) representa al fascismo”.

En la Segunda República, las empresas belgas controlaban los tranvías de Madrid y de Bilbao, el Consorcio de Almagrera, la Compañía Asturiana de Minas, Wolfram de Balborra, les Verreries Espagnoles y Potasa de Suria, entre otras.  

El franquismo no cambió esta cultura belga en las relaciones diplomáticas con España. A pesar de la fuerte politización de la emigración española, el sucesor de Leopoldo, Balduino, en 1967, en el momento de su visita a una casa de Franco en Cazorla, cuando le llenaron el pantano de Coto de truchas, regentaba un país que era, todavía, el quinto importador europeo de España, con tasas de crecimiento de las más altas de los socios comerciales españoles.

Hoy Bélgica ha pasado a ser el país menos relevante en nuestro comercio entre los países fundadores europeos y ha sido superado por Portugal, entre los países de la ampliación. Naturalmente, a diferencia de Alemania y Francia, no ha superado la relevancia del mercado chino. Así se desprende de las cifras comerciales y turísticas que ofrecen el Ministerio del Exterior y el INE.

El capital Belga

En los últimos diez años, Bélgica ha invertido apenas 1748 millones de euros en España. En 2016, no alcanzó el 1% de la inversión extranjera en nuestro país. Mantiene un stock de capital de 3 388 millones.

España mantiene una orientación inversora ligeramente superior estadísticamente, en los última década se han invertido casi dos mil millones. No obstante, esto se debe a los comportamientos en 2008 y 2011. En los últimos cinco años, el saldo inversor es superior en el caso de Bélgica, como muestra el gráfico siguiente.

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El comercio exterior

En materia de comercio exterior, el balance de la década es también favorable a Bélgica. España ha exportado 65. 231,7 millones mientras hemos importado de Bélgica 71.295 millones de euros. Se trata del 2,5% de las importaciones españolas y el 2,1% de las exportaciones.

Las exportaciones españolas están bastante diversificadas en Bienes de equipo, Automóviles, semimanufacturas y alimentación. Por el contrario, las importaciones de Bélgica están muy concentradas en productos semimanufacturados, especialmente químicos.

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Turismo

Dos millones de belgas han visitado España en 2016. Lo que supone tan solo un 3% del turismo español. Su tasa de crecimiento, el 6,4%  es el peor registro de todos los que nos visitan, con excepción de franceses, aunque estos nos visitan cinco veces más que los belgas. También el crecimiento del gasto que realizan en España está por debajo de la media.

Mercado Inmobiliario

Los residentes belgas solo suponen el 0,7% del total del mercado mobiliario español. En 2016 adquirieron alrededor de tres mil viviendas. Un 6% del mercado extranjero: son el sexto país en inversión inmobiliaria muy por detrás de Ingleses, franceses y alemanes, y por debajo de compradores suecos.

Población

En España viven 33.846 personas de nacionalidad belga. Apenas un 2% de las más de millón seiscientos mil personas de la Unión Europea que viven en España. Por el contrario, el 7,4 % de los españoles que viven en la Unión Europea, lo hacen en Bélgica, 61.338 personas, según el INE, lo que incluye los españoles que trabajan para las instituciones europeas