miércoles 20.11.2019
Asier Etxeandía

"No soy monárquico, pero ser Rey es algo superior, muy potente"

Después de dar vida los últimos años a Raúl de la Riva en 'Velvet', el actor vuelve a televisión este miércoles con 'El final del camino', serie de TVE en la que da vida a Alfonso VI

Asier Etxeandía.
Asier Etxeandía.

-¿Qué es lo que más le gustó de 'El final del camino' para aceptar formar parte de él?

-Galicia. La conocía, pero pude tener tiempo para investigarl más, y mi nivel de flipe se exaltó porque creo que tiene una atmósfera única. Yo soy de Euskadi y tiene un ambiente parecido pero tiene algo mágico. Nos encontramos con dificultades que son lógicas cuando vas a hacer algo histórico y hay poco tiempo y hay que ser honesto y dar el máximo y nos hemos apoyado mucho.

-¿Se documentó para hacer de Alfonso VI, el Bravo?

-Sí, pero no había datos fidedignos de esa época de la historia, es una época súper salvaje, sólo era sangre y hierro y se puede decir que ni tan siquiera existía España por entonces. De todas formas nunca vas a poder hacerlo totalmente fiel porque siempre hay una ficción en la historia. Un actor nunca debe juzgar a su personaje, sea un hijo de puta o muy bueno, porque todos somos ambas cosas. A pesar de todas las secuencias terribles de Alfonso, que es un salvaje, un ambicioso que sólo busca el poder y ser recordado en la historia como alguien importante, se le admira, porque ser rey es ser algo superior, y eso que no soy nada monárquico. Admiro el hecho del que tiene que ocupar el puesto de Rey porque emocionalmente es una cosa muy potente. 

-No me diga que con esta serie ha cambiado su forma de entender la monarquía...

-No, no, pero es muy interesante la monarquía. Me apasiona como historia y como proceso, aunque personalmente no entiendo la monarquía ni el servicio que hace realmente a la sociedad. Sí es cierto que tengo que defender cualquier personaje que haga, y lo defiendo a capa y espada.

-¿Es una serie más de las históricas que suele hacer TVE o casi va en la línea de 'Águila Roja'?

-Eso lo va a decidir cada uno. Para mí es como un hijo, porque en cualquier proyecto que participo no puedo compararla con nada. Es un objetivo muy diferente y las comparaciones serán según lo sienta cada uno en función de las series que ve. 

-También tiene elementos de 'Los pilares de la tierra'...

-Sí, y de 'Juego de tronos', y de todas las series medievales que existen. Es una época muy interesante, me fascina, lo busco mucho en el cine y la TV, donde soy por ejemplo súper fan de 'Juego de tronos'.

-También estaba basada en esa época 'Alatriste', de la que Pérez-Reverte criticó la falta de suciedad de los personajes por culpa de emitirse en un canal generalista...

-¿De qué canal era? ¿De Telecinco, no? No era de TVE. Tú nunca vas a saber hasta el final qué han hecho con tu trabajo y hacia dónde lo han dirigido. Yo sé que 'Alatriste' no tenía ni ese color ni esa falta de suciedad al principio y sé el tratamiento que tuvo, porque la viví muy de cerca porque Aitor Luna es como mi hermano y vi lo que sufrió con todo ese proceso. Se transformó porque a la cadena le interesaba transformarla en algo mucho más colorido, y porque, al fin y al cabo, trabajamos para otros. 

-¿Le hubiera gustado tener un papel más protagonista en esta serie?

-No hay personaje pequeño, hay actor pequeño. Aunque tengas unas escena de medio minuto, el trabajo de investigación y de flipe, como le llamo yo, es el mismo, porque cuando te gusta algo no puedes parar de pensar en ello. Cuando tienes un protagonista el peso de la obra lo llevas tú y te puede crear más ansiedad. Cuando un personaje te toca mucho o sientes que es decisivo para contar una historia, como en este caso, sientes una presión que te deja los huevos de corbata, y en este caso yo lo he sentido. 

-¿Ha notado la diferencia entre trabajar en una cadena privada y una pública?

-No la he notado. Nosotros vivimos a parte de todo eso. Sólo cuando ves el resultado empiezas a darte cuenta de cómo funciona cada una. A mí se me ha cuidado mucho y me he sentido muy bien. Supongo que tiene más que ver con la productora con la que trabajas que con las cadenas. 

-Usted es un actor que tiene muy buenas críticas. ¿Se considera por ello mejor actor que otros?

-No, en absoluto. No le voy a decir lo que me considero, porque se asustaría, pero no tiene nada que ver con lo que realmente se ve. Me gusta que me diga eso, pero esto es por amor, si no sé hacer esto no hago nada más, me voy debajo de un puente. 

-¿Ve muchas oportunidades en el momento actual para un actor o cree que hay pocas?

-Hay oportunidades pero nos falta mucho riesgo. Ahora se está empezando a dejar que lo hagan a los que saben hacer este trabajo. En este país han estado haciendo las series gente que no tenía ni idea de hacerlas, que sólo buscaban el negocio. Se han dado cuenta gracias al boom de las series en EEUU que para tener un buen producto hay que arriesgarse e ir en contra incluso de lo que crees que te va a dar audiencia. Se ha ido el mundo carca y está empezando a entrar gente joven. Hay que hacer audiencias, pero creo que ésta siempre se ha conseguido cuando se ha sido valiente hasta el final. 

-¿La diferencia entre las series de aquí y las de EEUU está en el presupuesto?

-Evidentemente es muy importante, muy decisiva, pero no la única. Nosotros hemos hecho esto con menos de la mitad de una serie americana, es un milagro el poder hacer algo así. 

-¿Acabó satisfecho de la experiencia del directo del último capítulo de 'Velvet'?

-Sí, me lo pasé muy bien. No era teatro porque te estaba viendo media España. Creía que iba a estar muy nervioso y lo que pasó es que tenía un ataque de risa tremendo por dentro, estaba como un niño pequeño, hiperventilaba e incluso pensaba si se podría hacer algún día una serie toda entera así. Pero volvemos a lo de la pasta. Lo que me pasó con el champán es por ejemplo lo que los actores estamos deseando que pase, por eso me gusta tanto el teatro, porque es aquí y ahora. 

-¿Tiene alguna otra serie de TV en proyecto?

-Hay alguna cosa, pero con 41 años quiero tener claro qué quiero hacer y por qué quiero hacerlo. Me voy a centrar en qué quiero, en qué tengo que hacer, no en qué me llega, aunque económicamente me suponga problemas, aunque en el fondo siempre creo que lo he hecho, aunque la ansiedad quizás me llevara a veces a coger lo primero que llegaba. 

-¿Y sabe realmente lo que quiere hacer? 

-Encontrar la mejor versión de mí mismo.

Comentarios