martes 22.10.2019
ES PROFESOR DE LOS NUEVOS AGENTES EN MADRID

La doctrina del teniente Segura para la Policía Municipal

Los aspirantes a promocionar a sargento del cuerpo local reciben la orden de no detener a los vehículos que cometan una infracción, porque eso supone "coartar la libertad del ciudadano". El equipo de Manuela Carmena ha contratado al exteniente Segura para dar clases de ética policial. Unas lecciones que han desconcertado a los agentes

Agentes de la Policía Municipal.
Agentes de la Policía Municipal.

La aparición del exteniente del Ejército Luis Gonzalo Segura ha causado conmoción entre los agentes de la Policía Municipal a los que está impartiendo cursos de "Ética policial". Más bien estupor. Una de las sentencias más celebradas entre los policías del exmilitar es que "si se sorprende a un coche cometiendo una infracción no hay que dar el alto. Eso supone coartar su libertad". Segura está dando clases a los agentes de la Academia que ha organizado el equipo de Manuela Carmena, que no quiso que sus agentes se formaran en Ávila, en el centro de la Policía Nacional.

Que Segura –que se postuló para entrar en las listas de Podemos al Cogreso, sin éxito– de clases a policías también casusa estupor en sus antiguos compañeros, porque la formación de un militar poco tiene que ver con las funciones policiales. "Y mucho menos la ética policial, que ignoro si segura tendrá o si sabrá de ella", explica a este diario un oficial del Ejército de Tierra que ha tenido trato directo con el teniente expulsado de las Fuerzas Armadas.

El desconcierto en las filas de la Policía  Municipal de Madrid es enorme, ante la errática trayectoria del nuevo equipo que nombró la alcaldesa Manuela Carmena. Aún así, la situación ha sido abordada desde la calma y el sentido común. Son profesionales y no se dejarán influir por una directriz que puede convertir la circulación de Madrid en una selva. Su dilatada experiencia y conocimiento del código de circulación se impondrán sobre cualquier orden, aunque ésta provenga de un teniente.

Las propuestas disparatadas no son las únicas protagonistas en la academia de la Policía Municipal. El miedo, el silencio y la represión son otros tres factores que han hecho acto de presencia durante los últimos días. “Nadie quiere hablar, ni posicionarse en contra del nuevo modelo de manejar las fuerzas de seguridad madrileñas. Los agentes tienen miedo a posibles represalias si muestran su disconformidad con la dirección o si filtran algo a la prensa”, afirman fuentes policiales.

El hermetismo que rodea a la Concejalía de Seguridad es tal que muchos altos cargos todavía no conocen tan siquiera el nuevo proyecto para el cuerpo policial que verá la luz el próximo 31 de marzo. El modelo que planea el equipo de Gobierno pretende convertir a la Policía Municipal en un organismo más cercano al ciudadano. Habrá que comprobar si la proximidad que buscan para los agentes será compatible con la imposibilidad de coartar la libertad del ciudadano que cometa una infracción con su vehículo.

Abocados a la desaparición

La lucha entre los sindicatos y la cada vez mayor centralización de la seguridad ha supuesto que la sombra de la desaparición comience a planear sobre la Policía Municipal. De hecho, algunos agentes están convencidos que a corto plazo el Cuerpo Local será absorbido por la Policía Nacional. Además, también señalan a la duplicidad de competencias como una de las razones principales para su extinción.

“Da igual la cantidad de unidades que se creen si después éstas no tienen competencias reales sobre el asunto asignado. Por ejemplo, en cuestiones de violencia de género nosotros no podemos hacer nada y en muchas ocasiones una mujer maltratada ha tenido que explicar su experiencia a compañeros de la Policía Nacional después de haberlo hecho con nosotros, sólo porque son ellos los únicos que pueden abrir diligencias legales en este tipo de casos”, declaran fuentes policiales. Por su parte, en el seno del cuerpo creen que las actuaciones del nuevo equipo de gobierno son fruto de la inexperiencia. "Están dando palos de ciego", sentencian.

Por último, el número de efectivos supone el último hándicap para un cuerpo que cuenta con una media de edad demasiado elevada. De hecho, las oficinas de la Policía Municipal están repletas de agentes que por su edad ya no están operativos para patrullar. Mientras tanto, la Semana Santa está marcada en rojo en el calendario de los policías para comprobar si la medida de eliminar las UCS afecta a unas fechas donde se suelen producir demasiados altercados.

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