viernes 30/10/20

¿Qué es y en qué consiste la neumonía?

Con el otoño y el invierno nuestras defensas se ven debilitadas, por lo que debemos tomar alimentos que nos ayuden a reforzarlas y prevenir enfermedades típicas de esta época del año. Abrigarnos, descansar, hacer ejercicio y seguir una dieta equilibrada están entre los consejos básicos para esta época del año

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Representación gráfica de una neumonía. | Foto de archivo

La neumonía es una de las afecciones más comunes en países desarrollados, y la sexta causa de muerte. Eso sí, aunque dicho así parezca algo increíble, lo cierto es que sólo se observan aproximadamente entre 7 y 15 casos por cada 1.000 personas al año.

¿Qué es una neumonía?

Aunque el nombre puede resultar un poco “escandaloso”, la neumonía no es más que la inflamación del tejido pulmonar debido a la acción de un agente infeccioso. Concretamente, la parte que se ve afectada es el alveolo. Esta parte de nuestro pulmón se llena de líquido, lo que hace que se inflame y que el paciente tenga una respiración dolorosa.

Los niños y ancianos son los más afectados por neumonía. En el caso de las personas mayores, la mayoría son aquellos que viven en residencias de ancianos, principalmente hombres y, como decíamos al principio, durante el invierno.

En un 70 u 80% de los casos, el tratamiento de neumonía no requiere de ingreso; con un tratamiento correcto puede pasarse en casa perfectamente. Aún con estos datos tan altos de tratamiento fuera del centro hospitalario, es la infección que más ingresos provoca hoy en día.

Síntomas de la neumonía

Algunos de los síntomas de la neumonía son relativamente comunes, algunos similares a otras enfermedades como la gripe. Pero encontraremos otros que nada tienen que ver.

Los más comunes son básicamente los respiratorios y de afectación de las vías aéreas bajas. Se produce tos, fiebre con escalofríos, expectoración (tos productiva a menudo con esputo verdoso o amarillo, e incluso sangre), dolor torácico pleurítico que, además, crece con los movimientos de la respiración.

Si además se nota una modificación de los sonidos que realiza el afectado al respirar, dificultad evidente para hacerlo, aumento de la frecuencia cardiaca, etc., los síntomas podrían estar agravándose.

Hay otro tipo de neumonías que se denominan como “atípicas”, que tienen síntomas, digamos, “menos llamativos”: malestar general, pequeñas décimas de fiebre, tos sin expectoración, dolores musculares y dolor de cabeza.
 

Tratamiento de la neumonía

El principal tratamiento de la neumonía son los antibióticos, que han de comenzar a administrarse lo antes posible. Los más comunes son: quinolonas (levofloxacino, moxifloxacino), macrólidos (azitromicina, claritromicina) y penicilinas y betalactámicos (amoxicilina y amoxicilina/clavulánico). Se elige en función de la gravedad del paciente, de los factores de riesgo o del tipo de neumonía.

La mayor parte de las neumonías están provocadas por bacterias. Entre las neumonías más comunes está la típica provocada por neumococos, variante que se trata sobre todo con penicilina. Sin embargo, si es de las denominadas “atípicas” y está provocada por legionelas, clamidias o microplasmas, deben administrarse antibióticos macrólidos.

La administración de oxígeno será necesaria si aparece disnea, mientras que la respiración asistida deberá ponerse cuando haya una insuficiencia pulmonar aguda.

Por supuesto, hay otros métodos aparte de los antes mencionados que se pueden y deben seguir, como el reposo, una buena hidratación, los antitérmicos, los analgésicos, etc.

Expectativas de mejora

La mayoría de los afectados por neumonía mejora en un plazo de alrededor de 15 días y sin ingreso, pero no es así en todos los pacientes. Personas con un sistema inmunitario deficiente, con otro tipo de problemas de salud anteriores, en ancianos o en niños, puede ser más grave.

En casos más graves pueden producirse abscesos pulmonares, derrame pleural (líquido alrededor del pulmón), empiema (líquido infectado alrededor del pulmón), cambios en los pulmones para los que haga falta respirador….

Medidas preventivas

La higiene es una de las medidas más generalizadas que podemos seguir para prevenir enfermedades, pero también es importantísimo dejar a un lado hábitos tan perjudiciales como el tabaquismo. Y es que los fumadores tienen 4 veces más probabilidades de tener una enfermedad por neumococo invasiva.

Vacunarnos contra la gripe o contra el neumococo también serán dos pasos más a dar en el recorrido de la prevención contra la neumonía.

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