lunes 18.11.2019

Zapatero busca el vuelco desesperadamente

Colea entre las sospechas y los reproches de la liberación del Alakrana, el Vaticano impone en San Sebastián un obispo conservador "para todos" y lejos de las tesis del nacionalismo militante y comprensivo con ETA, los agricultores rompen la "traición" de los líderes sindicales con los parados y se manifiestan contra el Gobierno en Madrid, y por si algo falta, el Tribunal Constitucional parece rechazar -El País dixit- el término "nación" para definir así a Cataluña en su nuevo Estatuto. En suma, todo apunta a que el tiempo presidencialista y autocrático de Zapatero llega a su final, aunque al presidente aún le quedan por delante dos años y un poco más de mandato, y por eso parece decidido a poner en marcha una contraofensiva urgente, para recuperar su ya dañada imagen y decaído liderazgo, así como el imparable descenso del PSOE en las encuestas preelectorales.

Zapatero busca el vuelco de la tendencia que lo conduce hacia la derrota del 2012 y espera conseguirlo en cuatro frentes: reactivando la moral del PSOE, que está de capa caída; con la televisiva presidencia española de la Unión Europea, que traerá a Obama a nuestro país en el primer semestre del 2010; relanzando la economía con la gaseosa Ley de la Economía Sostenible que pronto presentará en el Congreso de los Diputados, para el supuesto cambio del modelo del crecimiento español; y con una crisis de Gobierno que hará Zapatero antes o después de la presidencia europea.

De momento, Zapatero intenta subir la moral del PSOE y durante este fin de semana ha montado en Madrid un moderno mitin espectáculo al estilo de las presentaciones de los partidos de la NBA, con vídeos y entradas en el escenario, como si de las estrellas de Los Angeles Lakers se tratara, y con la presencia de la vieja guardia del PSOE, representada por Felipe González y Juan C. Rodríguez Ibarra (que aunque desconfían de Zapatero por nada del mundo quieren que el PSOE pierda el poder), y por supuesto de todo el Gobierno, donde dos de sus vicepresidentes, De la Vega y Chaves, están muy quemados, mientras los problemas crecen en la Andalucía de Griñán ante el muy probable regreso de Chaves al frente del PSOE andaluz, y en Cataluña, donde Montilla espera, asustado, la sentencia del Tribunal Constitucional sobre el Estatuto que podría dinamitar su Gobierno tripartito, obligándole a optar entre su fidelidad al PSOE o su estabilidad con ERC.

Naturalmente, en el palacio de la Moncloa y en el PSOE esperan que ese soñado y esperado vuelco en las encuestas electoral abrirían la crisis dentro del PP, y siguen creyendo que el débil liderazgo de Rajoy es por ahora el mayor de sus aliados, aunque Rajoy, como en la fábula de la libre y de la tortuga, desempeña el papel del obstinado quelonio que sigue avanzando, lenta pero implacablemente, hacia la victoria final.

El problema de Zapatero y de sus expertos de marketing estriba en que para lograr el vuelco hace falta mucho más que un escenario bonito con artistas invitados y discursos gaseosos en torno a la economía sostenible del futuro. El problema de Zapatero está en que ya no controla la situación general, que se le fue de las manos por sus propios errores, especialmente en lo que a la crisis económica se refiere, en la que él y su Gobierno carecen de credibilidad y no están en condiciones de obtener resultados positivos a corto o a medio plazo.

Algo parecido le ocurre a Zapatero con el Estatuto catalán, y los problemas de la manifiesta incapacidad de muchos de sus ministros que están pidiendo a voces el relevo, lo que implica que el vuelco pretendido por Zapatero debe iniciarse por la crisis del Gobierno, que carece de la menor credibilidad, aunque ya son muchos los españoles que saben que el primer culpable de la situación es el propio Zapatero, pero eso tiene difícil arreglo a no ser que la vieja guardia del PSOE, si crece la sospecha de la derrota, le provoque un golpe de mano y busque un nuevo líder socialista para el 2012, algo que no se debería descartar y que los ministros y los dirigentes socialistas creen que sólo puede pasar en el PP. Ayer mismo, Zapatero hacía bromas con la situación de Rajoy diciendo que su partido lo tiene que reconfirmar cada quince días, pero sin considerar que las encuestas electorales si confirman a Rajoy y lo suspenden a él.

Comentarios